La Pizarra: Cocina de aprovechamiento

Analizamos en cinco claves la victoria del Real Oviedo ante el Cádiz

Juan Antonio Anquela en el Real Oviedo-Cádiz
Juan Antonio Anquela en el Real Oviedo-Cádiz

Oviedo

«A razón de lo que tenemos jugamos, al equipo no se le puede pedir más. No voy a pedir a uno que haga un regate, se lleve de dos y meta gol, le pido que corra y trabaje», dijo Juan Antonio Anquela en la sala de prensa del Carlos Tartiere instantes después de ganar al Cádiz. Bajo esta premisa, el Oviedo suma cuatro victorias en cinco jornadas y tiene el playoff a tiro.

Seguridad defensiva, pocos riesgos con balón y explotar lo que te da Yoel Bárcenas en campo rival. No sabemos si este equipo puede hacer más cosas, pero esas las hace bien. A la espera de Saúl y Omar, seguramente los dos jugadores más diferenciales del cuadro carbayón, los minutos que ofreció Javi Muñoz pueden hacer que el técnico jienense se atreva a algo diferente.

La amenaza gaditana, solventada a balón parado

Álvaro Cervera no quiso desaprovechar ni un minuto y, en el primer partido en el que pudo contar con Darwin Machís, el venezolano fue titular. Demostró estar en forma y junto a Vallejo castigó el flanco derecha de la defensa azul, que sufría cada vez que estos jugadores se encontraban.

Tras un par de jugadas peligrosas y una mano milagrosa de Champagne, que se está acostumbrando a dar puntos a los azules, el Oviedo golpeó cuando todavía no había ni rondado la portería de Cifuentes. Carlos Hernández aprovechó un rechace en un córner e hizo realidad el escenario más temido por este Cádiz: la responsabilidad con balón era para los amarillos.

Sergio Tejera, principio de todo

En el minuto 11, ya con 1-0 en el marcador, el Real Oviedo tiró a puerta por primera vez en el partido. El disparo de Tejera se fue desviado, pero fue la prueba de que todo lo diferente que podrían generar los azules en campo del Cádiz saldría de las botas del centrocampista catalán.

Poco a poco llegaron las dudas de los gaditanos, Jose Mari y Garrido no conseguían conectar con Machís, Vallejo y Salvi y Tejera se aprovechaba de las segundas jugadas (incansable su trabajo) para robar y buscar las cosquillas a la defensa rival. Organizaba el ataque azul, dándole un punto más de velocidad a la circulación y facilitando los espacios en la banda, algo de lo que se aprovechó Carlos Martínez para llegar a línea de fondo.

Entregados a Yoel Bárcenas

La primera parte se consumía entre los miedos del Tartiere cada vez que Machís tocaba el balón y las buenas decisiones de Tejera, que estaba completando uno de sus mejores partidos vestido de azul. Con Champagne y Cifuentes como espectadores de lujo, llegó el turno de Édgar Yoel Bárcenas.

El panameño lleva siendo mes y medio el santo y seña del ataque del Real Oviedo y en el primer balón que recibió con ventaja demostró porqué. Carmona falló en el despeje, Bárcenas encaró a Sergio, regateó y se sacó un fuerte disparo que Cifuentes desvió pero no mandó lejos. Diegui, con más tensión de la permitida por cualquier cardiólogo, puso el 2-1 a puerta vacía. Difícil hacer más con menos.

 El inofensivo intento de reacción del Cádiz

La segunda parte comenzó con Champagne dejando otra parada de gran calidad, que junto a la entrada de Álex Fernández y Querol daba la sensación de ser el preámbulo de un acoso y derribo gaditano. Pero nada de eso. El Cádiz tuvo el balón unos minutos, pero no era capaz de hacer daño al entramado azul. Carlos, Alanís y Christian no fallaban y las ocasiones no llegaban.

El Oviedo se aprovechaba de las imprecisiones del conjunto amarillo para robar y castigar. Bárcenas seguía poniendo en problemas a la defensa rival cada vez que tenía metros y un omnipresente Carlos Martínez volvió a dejar muestras de su buen momento llegando con peligro por la banda derecha. 

Javi Muñoz, el maquillaje necesario

Anquela sorprendió y, en vista de que Folch no estaba teniendo su día, dio minutos de verdad a Javi Muñoz. «Javi tenía ganas de jugar a fútbol», dijo el técnico jienense después. No pudo resumirlo mejor. El madrileño la pedía, se movía buscando paredes y aparecía en todas partes. Y lo más difícil de todo: no perdía un balón.

Entre Muñoz y Tejera el Oviedo frenó cualquier intentona amarilla y el partido se jugaba en el campo del Cádiz. Posesiones largas que fueron desactivando el plan B de Cervera y que a punto estuvieron de cristalizarse en el 3-1, pero Joselu remató fuera. 13 puntos de 18. A la espera de que la técnica salga de la enfermería, el equipo carbayón ha recuperado un efectivo de valor para la causa.

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