Una revolución inocente

Los cambios planteados por Anquela en Son Moix no tuvieron el resultado esperado

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Omar Ramos y Viti persiguen a Lago Junior

Oviedo

El encuentro de Son Moix supuso una decepción para las aspiraciones azules de jugar el próximo playoff. El Real Oviedo sale de Mallorca tocado, pero no hundido. Por delante, 13 jornadas en las que los asturianos deberán volver a su mejor versión. Esa que han mostrado durante los dos primeros meses de 2019 y de la que no hubo rastro durante los 90 minutos de ayer. 

Frente al conjunto insular, Juan Antonio Anquela sorprendió con una alineación y una disposición novedosa. El preparador oviedista buscaba ordenar a sus futbolistas a través del balón, pero el plan no funcionó en ningún momento. Analizamos los principales cambios vistos en el encuentro de ayer. 

Viti, lateral derecho nada improvisado

Mucho sorprendió la alineación de Viti frente al Mallorca. No por ser uno de los once elegidos, sino por su situación en el terreno de juego. El de Laviana abandonó el extremo y se colocó en el lateral, una posición en la que ya había jugado varios partidos amistosos y algún rato la campaña pasada. 

Pese a tener enfrente a Lago Junior, uno de los jugadores más destacados del Mallorca, el canterano supo atar las acometidas del costamarfileño, minimizando su efectividad. Pese a que no se prodigó en exceso en ataque, Viti fue, de lejos, la mejor noticia de la tarde de ayer. 

Una defensa de cuatro que rebosó fragilidad

«Buscábamos tener más el balón y jugar un poco más de lo que veníamos haciendo». El plan de Anquela no dio resultado en Son Moix. A la hora de conseguir una mayor posesión de balón, el equipo se vio lastrado por una zaga que no se sintió cómoda en ningún momento. El regreso de la defensa de cuatro destacó por dos aspectos: nula capacidad para dar el primer pase e inconsistencia para ganar duelos.

Con ambos laterales maniatados (Viti y Cristian no se prodigaron en campo rival) y Alanís constantemente presionado por Álex López, el Mallorca dejaba que fuera Carlos Hernández el que iniciara el juego azul. Este hecho dificultó el primer pase del Real Oviedo, pese a los esfuerzos de Ramón Folch por iniciar él mismo, incrustándose entre ambos centrales. 

Además, tanto el mexicano como el jienense sufrieron en demasía frente a las acometidas de Budimir o Stoichkov, ganadores en casi todas las batallas del segundo tiempo. 

Un centro del campo sin apenas creación

La apuesta de juntar a Javi Muñoz, Folch y Tejera era una posibilidad que se venía manejando en las últimas semanas. Aglutinar todo el fútbol posible por dentro y esperar que los tres centrocampistas fueran capaces de unir defensa y ataque. 

Nada de ello salió bien. Al abusar el Real Oviedo del balón largo, la medular azul tuvo que afanarse en luchar por segundas jugadas, no por crear ataques ordenados. El juego se vio perjudicado y los atacantes y centrocampistas perdieron casi todos los duelos ante el poderío físico de Babá, Valjent, Raíllo o Estupiñán. 

Toché, una isla en medio del océano

La última sorpresa en el planteamiento de Anquela fue la apuesta de Toché como delantero centro titular. El murciano pasó de no disputar un solo minuto en los últimos tres encuentros a ser de la partida frente al Mallorca. El preparador oviedista planeaba un encuentro de posesión y daba la alternativa a su mejor rematador. 

El problema fue que al Real Oviedo no le salió nada al derechas en Son Moix. La idea de la posesión dio paso a la del juego en largo, donde Toché apenas pudo hacer nada frente a Raíllo y Valjent. El problema no fue la elección del delantero, sino la forma de trasladar el esférico al ataque. La salida en la segunda parte de Ibra y Joselu no cambió nada porque los azules seguían siendo incapaces de generar superioridades en ataque. 

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