Una proyección esperada

Entrenadores y compañeros de Jimmy, debutante ante el Dépor, hablan del mediocentro del Real Oviedo

Jimmy disputa un balón con Borja Valle en el Real Oviedo-Dépor
Jimmy disputa un balón con Borja Valle en el Real Oviedo-Dépor

Oviedo

A nadie le extraña que Jaime Suárez, 'Jimmy' (Oviedo, 1996) sea el primer canterano azul de la 'era Anquela' que debuta en Liga como titular y completando los 90 minutos. Su capacidad de jugar al mismo nivel ante el Basander en categoría juvenil que en el Carlos Tartiere ante todo un Deportivo es una de sus grandes bazas. Jimmy solo juega al fútbol, le da igual la categoría y el rival. «Sube a entrenar todos los días con nosotros y el vestuario le respeta, eso es muy importante», dijo el técnico jienense en sala de prensa.

El más pequeño de tres hermanos, ya con 9 años no había día que no se le pudiera ver pegado a un balón por el Centro Asturiano mientras Nacho y Carlos jugaban federados en el club de campo. Jimmy no tenía problema para meterse en las 'pachangas' de los niños mayores y demostrar que, por mucho que no levantara palmo y medio del suelo, era mejor que todos ellos.

Fue en Los Robles, su colegio, y en el propio Centro Asturiano donde empezó a jugar, destacando rápido y fichando por el Astur en edad infantil. En el club del Hermanos Llana estuvo hasta su primer año juvenil. «Por el nivel que tenía, me sorprendió que fuera un chico que no estuviera antes dentro del club», dice Roberto Robles, exentrenador del Real Oviedo, primer técnico de Jimmy en El Requexón y actual responsable de metodológia en la cantera del Deportivo.

El ovetense llegó directamente al juvenil A azul y, según Robles, no tardó mucho tiempo en adaptarse: «Tenía muchas ganas, se trataba de un chico con muy buena predisposición para trabajar y querer aprender». En aquel primer año coincidió con Emilio Morilla, gran capitán de El Requexón y que por entonces jugaba su última temporada en juveniles:  «Ya lo conocía, de pequeños coincidíamos en el Centro Asturiano y éramos dos clásicos de las 'pachangas' domingueras en El Naranco», recuerda el central del Marino.

Dos años de juveniles en El Requexón y llegó el momento clave para todo jugador de la casa azul: promocionar con el Vetusta o buscar sitio fuera. A Jimmy le tocó lo segundo. Se marchó cedido al Astur, club que conocía de sobra, en busca de minutos en Tercera. Andrés Hernández era el técnico: «Un chaval muy querido en el vestuario y muy maduro para su edad. Lo conocíamos mucho porque siendo cadete ya entrenó con nosotros en su día, así que se adaptó bien y dio un gran rendimiento desde el principio».

Tal fue el rendimiento que en los despachos de El Requexón no se lo pensaron mucho más. Jimmy volvió al Vetusta al curso siguiente y, ya con Luis Arturo en el banquillo del filial azul, comenzó a hacerse un hueco en el equipo: «Venía de otro ritmo en el Astur y le costó un poco al principio, pero en mes y medio ya estaba al mismo nivel que sus compañeros», recuerda el cántabro. 

Ya instalado en el Vetusta y tras un gran primer curso, Javi Rozada llegó y el rol de Jimmy se fortaleció. El mediocentro no parecía ser uno de los hombres fuertes para el técnico en las primeras semanas, pero le bastaron pocos partidos ya en pretemporada para hacerse con un sitio en el once que no volvió a soltar. Tras el ascenso fue uno de los elegidos para hacer la pretemporada a las órdenes de Anquela, pero una lesión de pubis le tuvo entrenando en solitario todo el verano. El primer equipo debía esperar, pero el jienense ya le había echado el ojo.

La colocación por bandera

Pocos jugadores hacen coincidir de tal manera a sus entrenadores como Jimmy. «Era jugador con muy buena visión periférica, percibiendo muy bien el espacio, compañeros y rivales. Con buena capacidad para el control orientado y el uso de dos piernas», recuerda Robles. «Ve el juego antes que los demás. Interpreta muy bien la situación antes de recibir el balón y es capaz de desahogar la circulación de un lado a otro o de superar líneas a través del pase», apunta Luis Arturo. 

Pese a su apariencia física, los técnicos destacan el trabajo defensivo como una de sus grandes cualidades, capacidad muy ligada a su lectura táctica. «Defensivamente es muy buen jugador, mucho mejor de lo que parece. Siempre bien posicionado, intercepta líneas de pase y es capaz de llegar a las coberturas con mucha claridad», señala Luis Arturo, actual técnico del Llanes. «Domina su posición y gana muchos duelos individuales defensivos», remarca Robles.

En cuanto a su evolución y posibilidades de asentarse en el Real Oviedo, los tres técnicos vuelven a coincidir. «Ya era un jugador con nivel para Segunda B por entonces, se le veía potencial. Si con nosotros jugó de esa manera, estaba claro que en un contexto como el del Vetusta iba a ir a más», dice Andrés Hernández.

Roberto Robles, que cuando vuelve Jimmy al Oviedo es uno de los grandes responsables del fútbol base azul, apunta que: «Siempre se creyó que si era capaz de seguir mejorando se podría conseguir, con la suficiente tranquilidad, un jugador para el primer equipo. Sobre todo porque ese tipo de jugador es muy difícil de encontrar para categorías profesionales».

«No me sorprende en absoluto su evolución. Es un futbolista que a medida que vaya subiendo categorías va a jugar mejor, todo por esa capacidad de interpretar el juego. Para mí, su posición ideal es de '6' por delante de la defensa. Estoy convencido de que contarán con él más y que el año que viene estará en la primera plantilla, la cuestión es apostar por él», finaliza Luis Arturo.

Un entorno tranquilo y una mentalidad sin fisuras

Sus compañeros de vestuario, además de su potencial futbolístico, destacan de Jimmy, estricto como pocos en el tema de la alimentación, la capacidad de sacrificio que demostraba en cada entrenamiento. Ánder Mediavilla, exjugador en el Vetusta y actualmente en el Llanes, dice que «para nada nos sorprende lo que le está pasando. Sabiendo lo que se cuida, la importancia que le da al día a día y su disciplina... A todo eso sumas lo buen futbolista que es y te sale lo que vemos ahora».

David González, jugador del Langreo, es tres años mayor que Jimmy y tan solo coincidió con el mediocentro el curso pasado, el del ascenso con el Vetusta: «No lo conocía tanto y fue el jugador que más me sorprendió. A pesar de su estatura es fuerte y muy competitivo. Sin duda, uno de los jugadores más importantes del equipo para conseguir el ascenso. No me sorprende que debutara ante el Dépor haciendo tan buen partido».

«El año pasado dio un salto de nivel enorme. No es la típica joya de la cantera, es un currante que tuvo que pelear el llegar a donde está, tiene mucho mérito. Del curso pasado destacaría que tuvo algunas molestias y a pesar de jugar con dolores la recta final de la temporada siguió rindiendo a un gran nivel», apunta Emilio Morilla.

Su entorno y su cabeza amueblada es otra de las claves que, al igual que sus compañeros, sus entrenadores se empeñan en destacar. «Lo que le rodea, tanto la familia como los amigos, es muy bueno para él. Además se debería destacar y ser un ejemplo para el resto de los chavales de la cantera, porque se trata de un chico que nunca descuidó sus estudios y ya está acabando Magisterio», recuerda Robles.

Así es el nuevo centrocampista del Real Oviedo, una pieza más de una generación que viene pisando fuerte desde abajo y que, más pronto que tarde, necesita el empujón para demostrar lo que pueden aportar. «Se merece lo que le esta pasando y creo que algún otro compañero del Vetusta podría estar viviendo lo mismo. Están haciendo méritos para conseguirlo», coinciden sus excompañeros.

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