Rozada saca el libreto en El Requexón

El entrenador del Real Oviedo insistió en el trabajo táctico y dirigió una sesión muy completa

Entrenamiento del Real Oviedo en El Requexón
Entrenamiento del Real Oviedo en El Requexón

Oviedo

Javi Rozada dirigió en la mañana de hoy miércoles la segunda sesión de la semana, la primera en la que titulares en Ponferrada y el resto de la plantilla trabajaron al mismo ritmo. Alejandro Arribas, que ayer se retiró del entrenamiento por un mal giro en el tobillo y al que todavía no se le han podido realizar las pruebas pertinentes debido a que la zona sigue inflamada, fue la única baja. Por su parte, del filial estuvieron Riki, Obeng y Andoni Ugarte

Tras el calentamiento y los rondos, dirigidos como siempre por Alberto Martínez, preparador físico, el campo nº5 de El Requexón fue testigo de la primera lección táctica que Rozada imparte como entrenador del primer equipo. «Hay que mentalizarse de que esto debe ser nuestro ADN», decía el ovetense desde el primer momento de un ejercicio de casi media hora de duración. 

La presión, principio y final de todo

En un partido condicionado de 11 vs 11, ambos en esquema 4-2-3-1, el cuerpo técnico carbayón trabajó la presión en bloque, el apretar tras pérdida y el ataque posicional. Para ello, y en mitad del juego, Javier Benavides, segundo entrenador, metía un balón en cualquier momento buscando que la basculación fuese lo más coral posible y que el equipo llegase junto al poseedor del esférico.

La perfilación al presionar y la distancia entre líneas eran las obsesiones de un Rozada que no paraba de dar explicaciones. «Si va él vamos todos, convencidos de que vamos a robar», decía el ovetense a sus jugadores poniendo de ejemplo a Ortuño, convencido de que es el delantero el que maque la presión de todo el conjunto.

Además, la presión del equipo a la hora de defender los saques de banda fue otra de las claves del ejercicio. «Apretar los saques de banda, muchas veces eso es lo que le faltaba a este equipo. El rival no puede encontrar fácil al compañero y cambiarla de lado», insistía el técnico. «Esta zona tiene que ser sagrada, nos están matando aquí», decía el ovetense refiriéndose al espacio entre la línea defensiva y el centro del campo. 

Ya en el campo nº4, el cuerpo técnico preparó una posesión en el que la presión volvió a ser la principal premisa. En un cuadrado dividido en cuatro zonas, dos grupos de diez y un comodín, Rozada buscaba que el equipo que tenía balón diese amplitud y que el que robase lo hiciese de manera escalonada.

La sesión, de hora y media de duración, finalizó con dos ejercicios. En el primero, de finalización pura, se trabajaba en cada serie un tiro frontal, otro entrando en diagonal por un costado y un remate tras centro lateral. Para acabar, se jugaron unos partidillos en dimensiones recudidas, con tres equipos de siete y uno actuando de comodín por fuera cuando no le tocaba jugar.

El primer equipo azul volverá a entrenar esta tarde en El Requexón, en una sesión que comenzará a las 18:00 horas en la ciudad deportiva azul. 

El estado de Tejera y las visitas ilustres

Sergio Tejera, que se perdió el entrenamiento de ayer martes por unas molestias en el tobillo, volvió a ejercitarse con el grupo esta mañana. El catalán, que completó el calentamiento y formó parte del primer ejercicio táctico, se retiró al gimnasio cuando el trabajo comenzó en el campo nº4, en una decisión pactada con el cuerpo técnico.

Aunque no hubo mucha gente presenciando la sesión, sí que hubo alguna visita conocida. Pedro Menéndez, presidente del Lealtad, equipo con el que ascendió Javi Rozada a Segunda B, estuvo en El Requexón. También Nikola Jerkan, mítico jugador del Real Oviedo en los años 90 y ahora entrenador. Empezó dirigiendo en las categorías inferiores del conjunto azul y, en el Mundial de Rusia 2018, fue segundo técnico de la selección de Croacia, finalista de aquella competición.

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