Puntos a precio de oro

La victoria del Real Oviedo ante el Rayo, las actuaciones de Nieto, Arribas y Borja y el papel del Carlos Tartiere

Los jugadores del Oviedo, con Nieto arriba del todo, celebran el 2-1 en el Fondo Norte
Los jugadores del Oviedo, con Nieto arriba del todo, celebran el 2-1 en el Fondo Norte

Oviedo

Cosas del fútbol, el Real Oviedo firmó su mejor inicio del curso el día en el que parecía más improbable. Poca gente en la grada, ambiente frío y un rival que, sobre todo fuera de su estadio, no se arruga con balón. Pero pasó. Antes del minuto cinco, con la gente entrando todavía al municipal ovetense, el Carlos Tartiere ya había celebrado un gol y ya se había lamentado por otro que parecía claro. Más emociones en dos ratos que en muchos otros encuentros completos del curso.

Pero la situación actual del Oviedo es muy difícil. Cuando estás abajo del todo y te sobran hasta cuatro dedos de una mano para contar las victorias que has conseguido en tu casa, todos los méritos parecen insuficientes y cualquier despiste se convierte en un drama. Lo de Arribas en el 1-1 no se puede catalogar de simple despiste, fue mucho más grave, pero solo se puede entender dentro del contexto actual. 

A partir del gol del Embarba, el ambiente fue raro. Arribas, un futbolista con más de 160 partidos en Primera División, se cubrió la cabeza tras el gol y tardó unos minutos en sobreponerse al golpe. El Tartiere, tapando con aplausos unos tímidos silbidos cuando el central tocaba el balón, le perdonó. Ser el jugador nº12 hay que demostrarlo, no solo parecerlo. Y el estadio azul lo hizo. Después, el central madrileño hizo méritos para reparar el gol causado.

Con el Oviedo intentando reaccionar y el Rayo empezando a pisar con asiduidad las inmediaciones del área de Champagne se llegó al descanso. Todo parecía presagiar un nuevo desplome de los azules, pero el Rayo solo se lo creyó en los primeros diez minutos. A medida que aumentaba la intensidad de la lluvia, Borja Sánchez crecía en el partido. El '19' no es Berjón, pero asumir los galones del capitán en una situación así solo está al alcance de unos pocos. Los problemas del colegiado Pulido Santana para controlar el partido terminaron de activar al Tartiere.

Y Juanjo Nieto, claro. Un lateral derecho siendo el jugador más decisivo de un partido. Sorprende, claro, pero el castellonense llevaba varias semanas ejerciendo ese papel y ayer, por fin, lo constató en el marcador. Gol y medio, porque la jugada del penalti se la inventa él. Nieto, un futbolista que no sumaba ni diez partidos en el fútbol profesional y que aterrizó en medio de la tormenta más bestia de los últimos cinco años en la casa azul. Recuperase a base de fútbol y carácter es muy, muy meritorio.

Ortuño, que no jugó su mejor partido pero que volvió a meter uno de esos penaltis que el resto del mundo, compañeros y aficionados, ni puede mirar, dejó la victoria en Oviedo. El miedo de los últimos minutos se debió a experiencias pasadas, no al juego del Rayo. Puntos a precio de oro. Esos que, hagas lo que hagas sobre el césped, siempre te van a costar varios microinfartos.

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