Rodri en el Real Oviedo de Rozada

Analizamos lo que puede aportar el delantero al conjunto carbayón. Francisco y De la Barrera, extécnicos del ariete, hablan del jugador

Rodri en un partido con la Cultural
Rodri en un partido con la Cultural

Oviedo

No ha sido el 1-4-4-2 un esquema muy habitual en los equipos de Javi Rozada desde que aterrizó en El Requexón allá por el verano de 2017. El filial carbayón que dirigió el entrenador ovetense durante dos temporadas sí jugó por momentos con dos delanteros, al igual que el primer equipo azul desde su ascenso en septiembre, pero casi nunca fue un recurso principal en los planes del cuerpo técnico. Ahora, con la llegada de Rodri Ríos (Soria, 1990), esto podría cambiar.

Un perfil necesario

Con Joselu defenestrado, el Real Oviedo no tenía un perfil de delantero como el que representa Rodri. Al margen de Ortuño, el futbolista con más minutos de la plantilla azul en lo que va de temporada, Ibra y Obeng completaban la ristra de arietes a disposición de Javi Rozada. El senegalés es un nueve puro, ese que está más cómodo en zona de remate y sacando jugo de las disputas aéreas. Por su parte, el ghanés representaba ese delantero capaz de hacer daño al espacio, pero no estuvo demasiado afortunado en los pocos minutos que le han dado.

«Dentro del área es un delantero y ha jugado mucho como referencia, pero lejos de la misma le gusta participar en el juego y es capaz de dar muchas opciones a su equipo». Así define Rubén de la Barrera, técnico de la Cultural Leonesa en la 17/18, al nuevo fichaje del Real Oviedo. «Ha jugado en muchos contextos diferentes y siempre aportó en la categoría, por eso lo fichamos nosotros», dice el entrenador en conversación con La Voz de Asturias. 

Dejando a un lado las cifras, Almería (8 goles) y León (11 goles) fueron las plazas que vieron al mejor Rodri. Con los andaluces, en la temporada 13/14, el soriano fue el delantero referencia de un equipo de Primera División. «No solamente aporta dentro del área, se asocia y entiende el juego», comenta Francisco, entrenador de los rojiblancos aquella temporada, a este periódico.

Activar a los olvidados

Una de las claves que definió el paso de Rodri Rios por el Juegos del Mediterráneo y el Reino de León fue su buena sintonía con la línea de mediapuntas que jugaba por detrás del nuevo futbolista carbayón. Suso, Aleix López o Fernando Soriano en Almería. Señé, Emi Buendía, Guarrotxena o Aridai en la Cultural. Nombres de segunda línea que encontraron en el soriano al delantero perfecto.

«No parece el típico delantero imponente, pero tiene capacidad para quedarse el balón y encontrar la mejor de las continuidades. Raramente la pierde cuando la tiene y es capaz de descargar el juego y girar», apunta De la Barrera. Sin Saúl Berjón, al Oviedo le cuesta un mundo asentarse en campo rival y juntar a mucha gente en tres cuartos de campo. Ortuño lo puede hacer gracias a su poderío físico, pero los centrales rivales siempre están en ventaja numérica y el primer toque del murciano no es tan excelso.

Borja Sánchez, Marco Sangalli, Yoel Bárcenas o incluso Sergio Tejera, futbolistas que hace unos meses eran un verdadero quebradero de cabeza para las defensas rivales y que, últimamente, sufren y mucho para dar fluidez al Oviedo en fase ofensiva. Esta es la línea que jugadores como Rodri pueden ayudar a activar. «Saca a centrales de zona y genera ventajas para la segunda línea», señala Francisco.

Un respiro para Alfredo Ortuño

Como decíamos antes, al pichichi del Real Oviedo se le puede hacer larga la temporada. Ortuño, a excepción de la visita a Albacete, ha jugado todos los encuentros de Liga disputados hasta la fecha. 23 encuentros y más de 2.000 minutos. Nueve de sus diez tantos llegaron en las primeras doce jornadas. El desgaste es evidente.

El murciano se pelea fin de semana sí y fin de semana también con los centrales rivales. Al perder protagonismo en campo rival, el Oviedo roba menos balones cerca de la portería contraria y su ataque posicional es tan limitado que el balón largo al murciano acaba siendo la solución más repetida. Esto, unido al bajón de rendimiento de la línea de mediapuntas, complica mucho más la circulación de balón primero y la capacidad de remate después.

«Estoy convencido de que haría buena pareja con Ortuño, puede dar un paso más teniendo a otro socio cerca», asegura De la Barrera. El soriano, acostumbrado a ser el nueve referencia y a desenvolverse en contextos complicados siempre que ha pisado la Segunda División, todavía no ha tenido la oportunidad de aprovecharse del trabajo oscuro de un compañero en la delantera, y viceversa. Aquí está el reto de Javi Rozada.

Repartir los esfuerzos entre líneas y tener siempre una referencia en zona de remate, complicando un poco más la labor defensiva de los centrales rivales. Eso puede tener el técnico carbayón con la llegada de Rodri. Los números de ambos futbolistas, además del juego desplegado, dirán si el plan funcionó. 

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