Que merezca la pena

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Arribas se abraza con Sangalli tras el segundo gol del Real Oviedo
Arribas se abraza con Sangalli tras el segundo gol del Real Oviedo Real Oviedo

Los mejores minutos del Real Oviedo en el nuevo fútbol, el liderazgo de sus centrales y el habitual sufrimiento generado por el videoarbitraje. La contracrónica desde el Tartiere

09 jul 2020 . Actualizado a las 11:18 h.

Reinaba la calma en el Carlos Tartiere a eso de las 19:00 horas. Demasiada calma, quizás. Las Palmas, que llegaba a la capital del Principado en ese limbo clasificatorio típico de las últimas jornadas, realizaba un sosegado calentamiento. La megafonía, histórico rival del silencio en el municipal ovetense, sonaba a un volumen sorprendentemente bajo. Ya con el Real Oviedo sobre el césped, el ambiente seguía siendo el mismo. La calma antes de la tempestad. 

Eran las 19:26 horas, el momento más oviedista que puede tener un día, cuando sonó el himno azul y los dos equipos saltaron al césped. El colegiado señaló el inicio del encuentro y Grippo, de un derechazo desde su posición de central, puso el balón cerca del área de Las Palmas. Que se jugara el mayor tiempo posible en campo rival. La premisa del Oviedo era esa y no dudó en demostrarlo desde la primera jugada.

En el césped no se veía ninguna maravilla, principalmente porque este Real Oviedo, por cuestiones que ya se analizarán en unas semanas, no está capacitado para ello, pero los de Ziganda estaban realizando un buen primer tiempo. Ortuño participaba, Nieto ya había llegado a campo rival varias veces y Pedri y Galarreta, los 'disfrutones' del equipo canario, no tocaban el balón. El peligro de Las Palmas era ese. Los de Pepe Mel, con 50 puntos pero lejos del playoff de ascenso, llegó al Tartiere queriendo dar guerra, pero sin muchas ganas de manchar la espada.