Reencuentros, frío y mucha, mucha desesperación

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Sangalli, durante el Real Oviedo-Alcorcón
Sangalli, durante el Real Oviedo-Alcorcón Real Oviedo

El espeso partido del Real Oviedo, la actitud de los jugadores azules con la actuación arbitral y la vuelta de Anquela, con regalo incluido. La contracrónica desde el Tartiere

04 dic 2020 . Actualizado a las 09:31 h.

La previa del Real Oviedo-Alcorcón fue, irremediablemente, el momento de Juan Antonio Anquela. El técnico jienense, ahora en el conjunto alfarero, volvía al Carlos Tartiere, ese estadio en el que vivió sus días más felices como entrenador profesional. Abrazos por un lado, abrazos por el otro. Sobre todo, con Silvino, mítico encargado del material del club azul. Junto a él estaban Juan José Carretero, mano derecha en la capital del Principado, y el analista Dani Mayo, otro de los que regresaba. Ya con el partido a punto de comenzar, Anquela y José Ángel Ziganda, otro técnico muy querido en Oviedo desde su llegada, se saludaban durante más de 15 segundos en la zona técnica del estadio.

No habían pasado ni cinco minutos cuando la voz de Christian resonó en todo el Carlos Tartiere: «Lo habéis visto, eh». El cántabro, que tiene matrícula cum laude en 'anquelismo', avisaba al Real Oviedo de lo que iba a ser el partido. Fidel Escobar, no muy ordenado tácticamente pero lo suficientemente agresivo para tener el don de la ubicuidad, cosió a patadas a Sergio Tejera en el primer tramo del encuentro. El partido ya se les estaba haciendo largo a los azules y solo acababa de comenzar.

Tampoco hizo falta mucho tiempo para saber que el Oviedo no tenía el día. Desde Arribas hasta Blanco Leschuk, pasando por el doble pivote. Ningún jugador estaba con chispa, costaba un mundo que los pases encontraran un receptor de azul y los controles se iban siempre uno o dos metros. Iba a costar. Por su parte, Anquela era un polvorín en su zona técnica y no bajaba el listón a la hora de pedir seriedad y compromiso a sus futbolistas. Todo en orden, vamos.