Héctor Nespral: «Riki es el activo más importante que tiene el Real Oviedo»

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Héctor Nespral, de blanco, durante el Unionistas-Salamanca UDS
Héctor Nespral, de blanco, durante el Unionistas-Salamanca UDS Unionistas de Salamanca

La Voz de Asturias entrevista al canterano oviedista, exjugador del primer equipo y pieza clave de Unionistas, uno de los líderes de la Segunda B

23 dic 2020 . Actualizado a las 09:11 h.

Un año después de haberse roto el ligamento cruzado de su rodilla derecha, Héctor Nespral (Oviedo, 1993) descuelga el teléfono para atender a LA VOZ DE ASTURIAS. La grave lesión frenó en seco unos muy buenos primeros meses en Barakaldo y fue momento de replanteárselo todo: «No me acabo de creer a los que dicen que no piensan en otras opciones que no fuesen el fútbol». Ahora, disfruta de las vacaciones de Navidad con su equipo, Unionistas de Salamanca, liderando un grupo en el que también está el Deportivo. A sus 27 años, el centrocampista es uno de los capitanes y está afianzado en el once salmantino. Criado en El Requexón, desde infantiles hasta el primer equipo, repasa la actualidad del Real Oviedo.

-PREGUNTA: ¿Qué tal por Salamanca?

-RESPUESTA: Muy bien, estoy encantado. Por la ciudad, la afición, el equipo… No me puedo quejar para nada.

-No sé si acuerda de que está de aniversario.

-Me acordaba, eh. El 22 de diciembre se me quedó en la memoria para siempre. Aprendí muchísimo. Fue un momento difícil, pero un año después, tras verlo todo muy negro, me encuentro fenomenal y mi equipo va líder en Segunda B. Las vueltas que da la vida, con pandemia incluida.

-¿Una lesión tan grave obliga a replanteárselo todo?

-Sin duda. No me acabo de creer a los que dicen que no piensan en otras opciones que no fuesen el fútbol. Al fin y al cabo, tengo una formación académica -es ingeniero de minas- que me permite pensar en otras cosas y no es malo esconderlo. La vida es así y hay que ir valorando todo. Tenía confianza en mí mismo y no dudé en seguir hacia adelante, pero sin volverme loco.  

-¿Esperaba estar así un año después?

-En lo personal sí, era optimista. Pero que se dé la circunstancia de que el equipo vaya también muy bien era lo complicado. Ojalá me lo pueda esperar todos los años, pero el nivel que hay en Segunda B no te lo permite pensarlo.

-¿Cómo acabó en Unionistas?

-Fue un verano complicado porque no sabíamos nada: ni cuándo iba a durar, ni cuándo iba a empezar la temporada y ni en qué circunstancias. La figura de Hernán (hermano de Michu y entrenador de Héctor en el Langreo) fue clave. En junio, yo pensaba que la clave de mi temporada iba a ser la confianza. Más que la que pudiese tener en mí mismo, que la tenía, la que me diesen. El que decide si juego no soy yo y era importante que el club y el cuerpo técnico confiase en mí.

-El primer día de entrenamiento.

-Me encontraba bien, pero estaba inseguro. Llevaba sin entrenar de verdad desde diciembre. Sí trabajé por mi cuenta, tanto en la rehabilitación como en la puesta a punto con un preparador físico, pero el fútbol no es individual. Empecé poco a poco y fui cogiendo confianza con los compañeros.

-¿La rodilla bien?

-Creo que fue mejor que la lesión se diese en mi pierna natural, la derecha. Si hubiese sido en la izquierda, la de apoyo, hubiese tenido más problemas en las arrancadas y los saltos. Ya no la noto y está olvidada cuando entreno y juego, pero en situaciones cotidianas todavía aparece. Vengo conduciendo desde Salamanca a Oviedo y cuando salgo del coche lo noto muchísimo. Pero vamos, tonterías.

-En el grupo del Deportivo de la Coruña, Unionistas es el líder. ¿Qué ha pasado?

-La principal ventaja que sacamos a los demás es que jugamos desde el primer partido de Liga como si fuese un playoff. Y eso se está notando. No sé cuántos equipos habrán ganado cuatro partidos seguidos esta temporada en Segunda B y dejando en todos ellos la portería a cero. Y lo hemos hecho. No sé si tenemos un juego muy vistoso, pero tener cinco puntos de ventaja sobre el cuarto es una diferencia importante a estas alturas.

-¿Tienen menos presión que el resto?

-Unionistas no quedó muy arriba la temporada pasada y eso te quita presión. Pero la clave es haber conseguido puntos en los primeros partidos de Liga. Eso calma cualquier ambiente.

-¿La presencia del Deportivo condiciona todo lo que sucede en el grupo?

-Esto ya es mi opinión: por mí que el Deportivo gane todos los partidos que quedan y acabe primero. Ojalá no cediesen puntos con los demás. A mi modo de ver, son una plantilla que se desmarca del nivel de Segunda B. Seguramente, el sistema de competición todavía no les ha permitido coger ese ritmo de crucero que suele pillar un equipo de ese nivel. Ojalá no se dejen puntos en Guijuelo, en Vigo o Compostela. Que el Deportivo no esté arrasando demuestra el nivel alto del grupo.

-¿En qué piensa el vestuario de Unionistas?

-Justo a la vuelta de Navidad, y aunque suene a tópico, tenemos un partido fundamental en Ferrol. Son los que van cuartos y marcan el acceso a los tres primeros puestos. Pegar un campanazo en A Malata y dejar al Racing, que en todas las quinielas lo ponían arriba, a ocho puntos sería increíble. Ese partido nos permitirá en qué pensar en la segunda vuelta. Es clave.

-Luego se cruzarían con el grupo de los asturianos.

-Al principio hubo sorpresas, pero poco a poco los favoritos ya se van asentando. Es tan complicado como el nuestro. Si tengo que destacar algo sería el Langreo. Estuve allí y que otro año vuelvan a estar a este nivel tiene un mérito increíble. Han ganado en Burgos y tienen 14 puntos, ojo.

Héctor Nespral
Héctor Nespral Unionistas de Salamanca

-Miremos al Carlos Tartiere. ¿Cómo está viendo al Real Oviedo?

-Los he visto bastante, me está coincidiendo bien para seguir los partidos. Me gusta el equipo y me gusta el entrenador. Me gusta lo que representa Ziganda, porque no llama la atención, no quiere protagonismo y no busca polémicas. Su trabajo es muy bueno. Acertaron en verano con el delantero, por ejemplo, porque creo que Leschuk es diferencial en la categoría. A eso se le suma que Tejera subió el nivel, tanto que es uno de los mejores mediocentros de Segunda.

-El Requexón, por fin, está contando de verdad en el primer equipo.

-Lo veo perfecto. Y disfruto viéndolo. Por poner una pega, creo que estas oportunidades se dan por la situación económica y el tema de los límites salariales. Los clubes están obligados a subir a los chavales porque no hay dinero. Ojalá esto se mantenga y pase a ser parte fundamental del proyecto.

-Había mucho oviedista que dudaba.

-Están dando muy buen nivel, no hay ninguno que desentone. Cuando la gente se echaba encima de Lucas, yo defendía que tenía nivel de sobra para jugar en Segunda División. Lo que hay que hacer es ponerlos, no es ninguna locura lo que llevamos diciendo años. Hay que complementarlos con jugadores con experiencia, claro. Y con un entrenador que cuente con ellos. Nada más.

-A usted no le dieron ni una oportunidad en la 16/17. ¿Piensa mucho en el Oviedo de Hierro?

-Me la recuerdan mucho, pero pensar en ella poco [risas]. Me dio más pena por el rendimiento del equipo que por el hecho de jugar poco. Creo que aquella plantilla es la más potente desde que el Oviedo regresó al fútbol profesional. La más completa. Y no nos metimos en playoff. ¿Jugar o no? Son cosas que uno debe aceptar en el mundo del fútbol.

-¿Mejor plantilla que la del primer año en Segunda?

-Sí, sí. Mucho más completa. Teníamos mejor plantilla que otras que se metieron en playoff aquel año. Había futbolistas que ahora están en Champions League que aquí no jugaban nada.

-Carlos de Pena.

-Me alegro mucho por él. A nadie le regalan nada y si está a ese nivel es porque lo tiene. Cuando no jugaba ni un minuto en Oviedo, en El Requexón entrenaba muy bien. Con eso me quedo. No es fácil mantener el nivel entrenando cuando había un once tipo asentado y desde el banquillo siempre salían los mismos.

-En el Oviedo sigue Diegui Johannesson, compañero suyo en juveniles, Vetusta y primer equipo.

-El fútbol va por rachas. Coincidió que hubo unos entrenadores que no confiaron en él cuando antes sí lo hicieron. Diegui, en su día, llegó a ser diferencial en el ataque del Oviedo. Nadie le regaló los más de 100 partidos que lleva en Segunda. Ahora es evidente que no está contando nada para el míster y lo que le toca es entrenar. Ni se fue de madre cuando era pieza clave y estoy seguro de que no ha puesto una mala cara ahora que no está jugando nada. Eso es de agradecer.

-También fue compañero de Riki en el UP Langreo. De momento, no está contando demasiado.

-Creo que no debería pensar en Segunda B, aunque sería diferencial en esta categoría. Sin duda. El juego del equipo no le ayuda en nada y eso no es culpa suya ni de nadie. El entrenador escogió una forma de jugar que a Riki no le beneficia. A mí me encanta. Dije alguna vez que era el activo más importante que tenía el club y lo sigo pensando. Hay jugadores muy buenos en la plantilla del Oviedo, pero Riki es diferente.

-¿Cuál es la solución?

-La posición de mediapunta no está demasiado definida en el Oviedo y el Cuco apuesta por otros perfiles que además están respondiendo. Una solución sería retrasarlo y que parta más del doble pivote, pero no sé si a Ziganda le gusta ahí.

-¿Un consejo?

-Riki debe aprender y entrenar, no hay más. A ver si gana experiencia en otras facetas del juego y el entrenador acaba poniéndolo. El coste de tenerlo en plantilla es bajo y el Oviedo debería aprovecharlo. El problema es cuando marche a otro equipo, empiece a jugar y los oviedistas piensen en lo que se han perdido.