Así se convirtió El Molinón en terreno de «juego político»

La madeja de circunstancias que ha hecho de un enfrentamiento entre las selecciones de España e Israel un complejo caso de tensiones extradeportivas

.Policías en El Molinón
Policías en El Molinón

Gijón

El Molinón será esta tarde algo más que una olla a presión. Y lo será al margen de lo que suceda sobre su césped o en cualquier aspecto deportivo. La metáfora de libro para describir el estadio que alberga un encuentro decisivo o de alto riesgo se queda esta vez corta. Bastó comprobar ayer las superlativas medidas de seguridad que blindarán el estadio rojiblanco para conjurar un «alto riesgo» al que las rivalidades entre hinchadas se le quedan pequeñas. De hecho, incluso siendo un clasificatorio para Mundial, no sería un partido especialmente señalado si no fuese por el rival de la Selección Española. Pero la Selección de Israel es vista por algunos como Israel mismo: una representación oficial de un estado cuya mera mención invita a enconos políticos con escasas medias tintas.

De modo simétrico, El Molinón es visto hoy por algunos como algo más que el estadio de «una pequeña y remota ciudad» en el norte de España. En todos sus muchos años, el estadio del Sporting jamás habría esperado ser descrito como el de «un conocido bastión en el apoyo a los palestinos». Así exactamente es como lo pintaba anteayer Haaretz, uno de los periódicos más leídos de Israel, bajo un titular que hablaba no de fútbol sino de «juego de políticas». ¿Cómo ha llegado El Molinón a convertirse la sede futbolística de un «bastión» propalestino? ¿En un estadio que aparece en páginas de política o internacional casi como un terreno de interés geoestratégico? ¿Por qué aparecerá hoy rodeado de medidas de seguridad que recordarán a muchos las que tomaron el estadio del Paris Sant Germain tras los atentados en la sala Bataclán?

Westminster y otras historias

Hay un motivo inmediato: la proximidad de los atentados de Westminster y las precauciones de un país bajo Alerta 4 por riesgo de atentado yihadista en un encuentro internacional en el que Israel aparece en el programa. Pero eso es solo el amplificador final. En El Molinón, inopinadamente, converge hoy un haz de líneas de alta tensión que viene de lejos.  

De muy lejos, según quien describa la situación. En los últimos días se ha invocado la Diáspora y la larga tradición del antisemitismo. También el laberinto de tensiones, conflictos y guerras declaradas o sucias que desde hace 70 años se genera a partir la fundación del Estado de Israel y su choque con el entorno árabe, muy en particular los palestinos en los llamados Territorios Ocupados. Israel, además, no ha olvidado el secuestro y asesinato de una parte de la delegación deportiva de Israel por la rama de la OLP Septiembre Negro en Múnich '72, que convirtió para siempre a los deportistas israelíes fuera de sus fronteras en objetivos estratégicos, más allá de lo deportivo. Y un poco más cerca, hay quien apela a las iniciativas palestinas o de activistas propalestinos para sacar al combinado israelí de las competiciones internacionales y ejemplificar en el fútbol las consecuencias del conflicto.

Un polémico boicot

Pero eso valdría para cualquier ciudad. Por lo que respecta a Gijón, el día 0 hasta este 24 de marzo está mucho más cerca, aunque siga siendo lejos para una simple previa de encuentro clasificatorio a los Mundiales. La tensión que crepita hoy en torno al Molinón empezó a generarse en el salón de plenos del ayuntamiento de Gijón el 13 de enero de 2016: el día en el que, al igual que otras corporaciones españolas, la gijonesa votó incorporarse al Movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones por los Derechos en Palestina (BDS), campaña internacional impulsada por la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina, colectivo de oenegés que otros remarcan como simple filial del Comité Nacional Palestino.

La iniciativa fue presentada conjuntamente por los grupos del PSOE, Xixón Sí Puede (XsP) e IU, y su objetivo era actuar, en nombre de su oposición a lo que consideran como apartheid del Estado israelí hacia los palestinos, contra intereses de empresas «cómplices». Además, se proponía la ciudad como Espacio Libre de Apartheid (ELAI). Los votos de los proponentes y la abstención, no sin muchos reparos, de Foro, PP y Ciudadanos, sacó adelante la propuesta. La apelación a resoluciones formales y reiteradas de la ONU y la UE debió de pesar en su decisión.

Gijón se convirtió así en la mayor de las ciudades españolas en suscribir el BDS y el ELAI, y ese simbolismo no pasó ni mucho menos desapercibido. Las reacciones de los medios proisraelíes, los colectivos judíos y los movimientos sionistas fue inmediata. Se dejaron oír términos como «antisemitismo», «judeofobia» o la etiqueta nazi para las ciudades depuradas de judíos: Judenfrei. Y también la puesta en marcha de medidas legales como las que se habían adoptado antes contra otros ayuntamientos. Tras ellas, la misma asociación: Acción y Cominicación en Oriente Medio (ACOM). Y ante ellas, las mismas expectativas de éxito en los pleitos que ACOM había ido obteniendo en distintos tribunales: hasta una decena de ellos.

Aunque un juzgado de Gijón tumbó inicialmente sus pretensiones, el recurso prosperó en el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, y además con el apoyo de la Fiscalía. Mientras llegaba una sentencia aún pendiente, otros ayuntamientos españoles recibían el varapalo judicial. Langreo, y con sentencia del TSJA, uno de ellos. El otro asturiano, Avilés, reculaba en pleno antes de escucharlo de boca de los jueces. En Gijón, PP y Ciudadanos también intentaban recular en el mismo escenario unos meses después de aquel 13-E. Sin éxito.

Los 9 del Jovellanos

Entretanto, la presencia en la opinión pública de las movilizaciones contra las políticas del Gobierno israelí respecto al pueblo palestino obtenían una resonancia añadida por un sonado intento de boicot anterior: el que se produjo frente al teatro Jovellanos el 24 de julio de 2014, cuando un grupo de activistas intentó sabotear la actuación de una compañía israelí de danza. Como el prosahariano o procastrista, el movimiento propalestino goza tradicionalmente de las simpatías amplios sectores de la izquierda institucional y alternativa en Gijón, una ciudad, a su vez, de amplia base izquierdista. Esas proclividades se articulan desde hace casi tres décadas a oenegés muy activas como el Comité de Solidaridad con el Pueblo Árabe, uno de los canales de alimentación local de las reivindicaciones palestinas frente a Israel, y organizador de protestas como la del Jovellanos. La movilización concluyó con enfrentamientos policiales, varios heridos y una denuncia contra nueve de ellos: los llamados desde entonces «9 del Jovellanos». El juicio, en octubre, acabó con sentencia absolutoria y una nueva andanada de titulares.

Una sede contestada

Pero eran todavía titulares locales. En diciembre, el alcance del nombre de Gijón iba a sonar en el resto de España y mucho más allá: en Israel mismo. La decisión de la Real Federación Española de Fútbol de programar en El Molinón el encuentro clasificatorio para el Mundial 2018 de Rusia con la Selección de Israel hizo hizo a sectores israelíes poner el grito en el cielo. Sentirse «asqueado» de jugar en una ciudad no es el tipo de declaración que suele seguir a la proclamación de la sede para un encuentro de este tipo por parte de una de las federaciones contendientes. Como poco, se criticó la inoportunidad o la ingenuidad de una decisión ante un país tan hipersensible ante estos asuntos como Israel.

«Tarjeta Roja a Israel»

El clima, ya cargado, se ha enrarecido aún más en las últimas semanas, cuando la llamada Plataforma «Tarjeta Roja a Israel», que agrupa a una quincena de colectivos ciudadanos con el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe a la cabeza, da una vuelta más de tuerca anunciando una campaña que culminará hoy con una manifestación y la invitación a mostrar la tarjeta roja a la que hace referencia el lema desde las gradas de El Molinón. La Selección de Israel es considerada, literalmente, como parte del estado ante el que se quiere protestar. Se esgrime la llamada Relación abreviada de violaciones de los Derechos Humanos relacionadas con el Fútbol, del Estado de Israel sobre el pueblo palestino. Además, la Plataforma organiza diversos actos que describe como «pedagógicos» en los que informa a la opinión pública de la diferencia entre antisemitismo y antisionismo. Una forma también de responder públicamente a las acusaciones de estar incurriendo en lo primero que se les imputa desde medios proisraelíes y sionistas.

El final del boicot

Y, finalmente, casi en tiempo de descuento antes del final del prepartido de esta tarde, una última polémica: la derogación, el pasado día 9, del boicot por el que empezó todo esto. Una sorpresiva moción de emergencia del PSOE apoyada por Foro hizo que los antiguos socios de los socialistas en esta iniciativa -XsP e IU- abandonasen el pleno… junto a PP y C's, que el día antes, en la primera sesión del mismo pleno, habían propuesto otra moción en el mismo sentido, pero que rehusaron añadir una enmienda sugerida por los socialistas. Todos alegaban lo mismo: la ilegalidad de la moción de emergencia. Pero XsP e IU acudirán además a los tribunales, con lo cual, la revocación del BDS y el ELAI puede que no sea definitiva.

De momento, no obstante, lo es. No hay boicot al Estado de Israel en Gijón. Entretanto, IU sigue invocando el ejemplo de la respuesta internacional contra el apartheid sudafricano y XsP, por boca de su portavoz, manifestaba ayer su «alegría» por la llegada a la ciudad de «un evento de alta competición», aunque sin dejar de reivindicar «al igual que la ONU y la UE, que Israel cumpla con los Derechos Humanos en Palestina», y la «legítima» organización de las protestas por parte de la sociedad civil. Quizá todo esto mantenga confundidos incluso a muchos. El anuncio del fin del boicot, que ayer reiteraba la alcaldía en nota oficial para los rezagados, no ha llegado a todas partes por igual ni ha hecho tanto ruido mediático como todo lo anterior. Más de un medio insistía hoy en que Gijón es la mayor ciudad de España en mantener una medida sobre la que no está todo dicho, a falta de lo que dictaminen los tribunales en el contencioso que plantearán XsP e IU. Pero eso será ya mucho después del partido de esta tarde en El Molinón.

 

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