De Plan General paralizado a Plan General mestizo

Claves del documento urbanístico que se volverá a votar, con sustanciales alteraciones, en el pleno del día 20 y que podría suponer la recta final del demorado planeamiento gijonés

Documento del PGO de Gijón
Documento del PGO de Gijón

Gijón

Si a los responsables del Plan General de Ordenación Urbana de Gijón de 1999 les hubiesen dicho que su documento de planificación urbanística de la ciudad de Gijón hubiese seguido vigente para la ciudad de 2017, y algo más allá, seguramente hubiesen manifestado, como poco, extrañeza. Sin embargo, así ha sucedido. Dos descarrilamientos sucesivos en los tribunales -aún en la era PSOE- y un interminable enredo político y técnico ya bajo gobierno de Foro, han mantenido más allá de lo previsto y conveniente una planificación urbanística que, si todo va según las previsiones más optimistas -es decir, las del propio gobierno de Foro- no podrá tener sustituto hasta bien entrado 2018. Pero para eso hace falta que en los despachos, en las bancadas, en los tribunales y, sobre todo, en los paneles de exposición pública, nada se oponga a un plan que ha soportado ya demasiados adjetivos: el demorado, el corregido, el paralizado y ahora también, el mestizo, el retramitado y sobre todo, el deseado. Todos menos el que más necesita la ciudad: el PGO aprobado.  

El camino hacia esta última situación podría empezar a despejarse de nuevo próximo día 20. El voto favorable de Foro, Xixón Sí Puede e IU ya está garantizado de nuevo para lo que se presentará ante el pleno como «informe de alegaciones» del Plan (muy) corregido respecto al que ya respaldaron en febrero de 2016. Entonces, fueron cinco de los seis grupos -faltó el PSOE- los que dieron paso a un documento de aprobación inicial que reapareció, por sorpresa, con correcciones de oficio en la comisión de Urbanismo; y no pequeñas. Algunas de ellas, señaló entonces el PSOE, enmendando errores e incluyendo propuestas que los propios socialistas habían apuntado (y cuya ausencia en el documento de aprobación inicial de 2016 motivó su descuelgue del consenso general). En la estela de ese documento retocado que esperaba entrar en el proceso de alegaciones, se produjo el inesperado y fulminante cese del Jefe del Servicio de Urbanismo que había pilotado el largo viaje del PGO, alegando descoordinación y périda de confianza, y de forma subsiguiente una paralización del plan a la espera de informes y un nuevo tiempo muerto que ahora concluye. La reunión de una comisión extraordinaria de Urbanismo, ayer, y de otra en vísperas del pleno, intentará volver a poner los relojes en hora y que esta vez sean todos.

No va a resultar fácil. El plan ha acogido, por la vía del entendimiento entre el Gobierno de Carmen Moriyón, Xixón Sí Puede e IU numerosas concesiones a las propuestas de la oposición de izquierda, incluyendo no pocas de las que planteó en su día el PSOE, que advierte que va a mirar mucho el documento y pensárselo con cuidado antes de decidir el sentido se su voto. XsP e IU hablan de un PGO «mestizo», aludiendo a la traslación al documento de la fragmentación ideológica de la corporación; pero ese mestizaje tiene menos genes del PP y Ciudadanos que el anterior. Las dos formaciones han manifestado su descontento con el tratamiento eminentemente industrial que se da al litoral de la bahía oeste, descartando usos residenciales y terciarios.

Por otra parte, y de nuevo desde el PSOE, Begoña Fernández manifestaba ayer su escrúpulo hacia la denominación de «informe de alegaciones» para lo que se votará ese día; algo que, según el PSOE , «no existe», sino que es sin más la modificación del documento aprobado en febrero de 2016: un documento -asegura- «con deficiencias de legalidad y cambios, de criterio político, que el PSOE lleva más de un año y medio denunciando, ha señalado, y que han quedado confirmadas con las modificaciones que el equipo de gobierno ha introducido, obligando a iniciar de nuevo los trámites para una nueva aprobación». Fernández cuestionó una vez más la legalidad de un documento que se votará «en base a unas alegaciones que no se han resuelto». En lo que el PSOE considera una vuelta a febrero de 2016 falta, no obstante, saber si se repetirá también el rechazo socialista.

Con el trámite superado -sea cual sea el grado de consenso- quedan por delante al menos dos meses de periodo de información pública con las consiguientes alegaciones, tras cuya resolución deben producirse nuevos informes por parte de entidades sectoriales como la CUOTA. El primer documento recibió unas 1.500 alegaciones. Falta saber las que provocará «el modelo de ciudad sostenible, compacta, productiva y preservacionista» que celebraban XsP e IU conjuntamente, en comparecencia de hace unos días. Ese modelo incluye como principales rasgos y novedades estos elementos.

Suelo urbano

Podrá crecer hasta 20.000 nuevas viviendas. Se busca un crecimiento concéntrico, compacto e integrador que evite desconexiones y zonas disgregadas. La parroquia de Castiello ofrecerá una reserva de suelo para el crecimiento de la ciudad, si la demanda aprieta.

Poniente industrial y empresarial

Para disgusto de los vecinos de la Asociación Pando, del PP y de Ciudadanos, el litoral oeste de la ciudad mantendrá sus tradicionales usos industriales, aunque cambie el rostro de forma notable. Las aspiraciones a vivienda y sector terciario de los vecinos, que la izquierda local ve envueltas en el fantasma de la especulación, quedan descartadas. Armón, el Tallerón y los terrenos de Naval Gijón blindan su carácter industrial y empresarial. El último reproducirá el modelo del Parque Científico y Tecnológico. Oficinas y servicios para las empresas y las industrias ocuparán los nuevos edificios que surjan en la zona. Aunque los primeros en salir a celebrarlo fuesen XsP e IU, el PSOE reclama como suya la defensa de la identidad fabril -aunque adaptada a los tiempos- del proyecto.

Barrios (des)degradados

La actividad de rehabilitación de viviendas en los barrios llamados «degradados» no ha avanzado con suficiente intensidad bajo el gobierno de Foro. De ahí las presiones de IU para incluir en el nuevo PGO el compromiso de unas actuaciones que se extenderían a lo largo del periodo de vigencia del plan: 20 millones al año para -en principio- barriadas como Contrueces, Portuarios, Monteana, Roces...

Parcela mínima rural

Uno de los capítulos más peliagudos del PGO corresponde al tratamiento de la zona rural. Hasta el punto de que fueron alegaciones de vecinos de Cabueñes las que tumbaron una de las versiones precedentes del plan. El «documento inicial» -o como quiera llamarse- que verá el pleno el día 20 contempla unas superficies mínimas parcelables de 1.000 metros cuadrados para las parcelas ya planificadas, y tres lotes de superficies -1.500, 1.700 y 2.000- para las que se creen a partir de su aprobación.

Playa verde de El Rinconín

Una de las zonas más conflictivas y expuestas a «tentaciones» de la ciudad es la del este de la bahía de San Lorenzo, donde hay numerosas opciones y problemas enquistados que resolver. La iniciativa de XsP de una «playa verde» que reformule el paisaje de la zona preservando sus usos ambientales y reformando algunos viales entra en el nuevo PGO. El debatido bloque de apartamentos del Rick's se queda (aunque tendrá que maquillarse a conciencia) y las edificaciones tendrán que limitarse a dos alturas, en discreto segundo plano.

Ambiente 

La refrencia minera de La Camocha se convertirá en un territorio para industrias limpias y ecológicas, y se establecen franjas no urbanizables de lo que se describe como «corredores ambientales», que gozarán de especial protección. La movilidad y la calidad medioambiental se intentarán favorecer mediante aparcamientos de intercambio y disuasorios.

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