Esto sí son vacaciones con «todos incluidos»

NO LLEVAN PULSERITA... pero sí gafas de sol. Cuentan con habitaciones exclusivas en los mejores hoteles y mesas en los estrellas Michelin. No hay excusas para dejarlos en casa este verano. Si son parte de la familia, que se note.

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Guau!! Menudo viaje nos espera a través de estas páginas. Disfrutaremos como perros, eso ya se lo adelanto. Así que nos subimos a este descapotable que ven en portada y nos vamos. La expedición la forman varios adultos y otros tantos animales, pero esta combinación no es un problema, y cada vez lo será menos. El universo pet friendly crece día a día. Desde casas rurales a hoteles cinco estrellas, bares e incluso restaurantes Michelin están dispuestos a abrir sus puertas a los clientes de cuatro patas.

A veces los que no están dentro del mundo perruno son incapaces de sintonizar con esta filosofía, y es muy importante que los propietarios de las mascotas se esfuercen por normalizar esta situación sin invadir el terreno de otros. Viajar con sus cinco perros siempre es la primera opción para Mónica Cubeiro, viajera y defensora de la cultura pet friendly. Si le dicen cuando Noël llegó a su vida -que ni su entorno ni ella estaban acostumbrados a tener un perro dentro de casa-, que años más tarde acabaría durmiendo con Noël y otros cuatro más como Noël en una habitación de una casa rural, no daría crédito. Seguro. «Él iba a ser mi compañero de aventuras. Dedicamos mucho tiempo a formarnos para aprender a convivir y que se ganara el cariño de todos, y así poder ir juntos a todas partes sin que se notase que había un perro», explica. Desgraciadamente Noël ya no está, pero a día de hoy continúa siendo familia numerosa y sigue poniendo en práctica sus palabras. Con Dubai (el caniche gigante negro de la portada) ha llegado a participar en reuniones de trabajo en Oporto, y no pierde ocasión de salir a cenar escoltada por su tropa si se da la situación. «Mi intención siempre es llevarlos, pero primero pienso adónde vamos y luego cuál de todos se viene. Por ejemplo, los caniches gigantes Dubai y Gizah (camel) son cachorros todavía y necesitan correr mucho, entonces si han tenido un día intenso y van a estar relajados pueden venir, pero como estén revoltosos no», dice Mónica. También puede pasar que su actitud sea buena, pero que el ambiente al que vayan no sea el adecuado, bien porque sea limitado o porque no se pueda, en ese caso no hay duda: un hotel o al cuidado de un familiar. En Bido, el restaurante que Xoán Crujeiras tiene en A Coruña, tienen las puertas abiertas de par en par. «Nos suelen comentar por teléfono, y nosotros solo les preguntamos el tamaño, por un tema de espacio, y si suele salir a cenar, es decir, si está educado», dice Xoán. Aunque no son muchos, el restaurante ya ha acogido a varios comensales que no necesitan silla pero sí vaso. Al personal de la sala no les molestan en absoluto, están acostados a los pies de sus amos y pasan desapercibidos. Además, son unos enchufados, no tienen ni que pedir chuches, con el permiso de sus dueños, se sirven solas.

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He de decir que nuestros protagonistas, que se han portado de manera excepcional durante la intensa sesión fotográfica a la que se sometieron para este reportaje, están muy acostumbrados a trasnochar porque son muy educados. Algo tendrán que ver los genes, no digo que no, pero también el gran trabajo que hace su dueña, amante de los animales. No está sola. Se ayuda a su vez de otros profesionales que se perfilan como fundamentales en esta tarea: educador, veterinario y peluquera. Y antes de coger las maletas todos pasan por esta última. «Mis clientes viajeros siempre vienen a acicalarse antes de cualquier viaje: un buen baño, pedicura y cortar o hacer mantenimiento de su pelo», comenta Ana Díaz, peluquera canina. Salen guapísimos y con un consejo debajo de la pata: cepillarse bien durante las vacaciones. «Es muy importante siempre, pero especialmente si se está fuera de casa, porque además de cuidar su higiene evita que dejen huella los que tienen tendencia a soltar pelo».

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Aunque lo cumplan a rajatabla, tengan por seguro que se dan cuenta de si el vecino de habitación es perruno. En el Hotel Hesperia Finisterre se lo han currado para que así sea. Unas huellas y un mensaje («no molestar que mi mascota está descansando») en los carteles que hay colgados en las puertas de estas habitaciones que acogen mascotas (que son de uso exclusivo a pesar de que se limpian de forma exhaustiva después de cada huésped) alertan de su presencia. Si decides llamar a la puerta te darás cuenta de otros detalles que diferencian estas estancias animalísticas, que no minimalistas. «Tienen tarima, no moqueta, que es más difícil de limpiar. Cuenta con una camita, bebedero. Hay una carta con pienso, juguetes, y otros servicios disponibles, como peluquería, veterinario, paseadores de perros... De momento todos los gatos y perros que hemos tenido se han comportado muy bien y no han molestado al resto de huéspedes, y esto es muy importante para nosotros», explica Carolina Basterrechea, relaciones públicas del único cinco estrellas de A Coruña. El cliente que se aloje con mascotas firma un documento en el que se compromete a que sus acompañantes no entren en el restaurante y no se queden solos en la habitación o estén sueltos por el hotel. Llevan cuatro meses prestando este servicio, y aunque sorprenda con el perfil de los viajeros que se alojan en un hotel de esta categoría, están teniendo bastante demanda. A su paso por recepción (donde, a falta de DNI, presentan un pasaporte que les facilita el hotel con la fecha de entrada y de salida) reciben un detallito para hacer su estancia más agradable.

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4.000 KILÓMETROS

Jambo y Cahuita, un gran danés y una perra mestiza, son usuarios de hoteles pet friendly. Hace unos años, por cuestiones de trabajo de sus dueños, recorrieron más de 4.000 kilómetros en coche, los que separan A Coruña de Estambul. Un año después hicieron el camino de vuelta. España, Francia, Italia, Eslovenia, Hungría, Rumanía y Bulgaria fueron los países que tuvieron que cruzar hasta llegar al destino. «La ruta podía haber sido más corta, pero era mucho más sencillo pasar solo por países de la Unión Europea debido a los controles sanitarios y los requisitos para transportar animales», explica Ivannia Salazar, fotógrafa y periodista. Durante el evento que se celebró en el centro Porsche de A Coruña contó su historia. El concesionario quiere ser pionero en ofrecer experiencias a sus clientes y ha comenzado por viajar con animales, uno de sus grandes reclamos. «Muchos nos preguntan cosas que ni nosotros tenemos claras, por eso también hicimos esta jornada. Posibles multas, cómo lo debo llevar, cómo no... se trata de ir seguros en el trayecto», explica Carlos Blanco, gerente del centro.

FOTO: ÁNGEL MANSO

 

La seguridad durante el trayecto prima por encima de todo, aunque haya que desmontar el coche. «Una vez le vendimos un 911, un deportivo de cuatro plazas, a un noruego que vino con el perro, y tuvimos que adaptar la parte trasera, hacerle una plataforma, porque se fue de vuelta a Noruega con él en el coche. Es uno más de la familia y no te lo vas a dejar en casa, hay que ver de qué manera puedes mejorar las condiciones de viaje al perro y su seguridad».

Algo así tuvo que hacer Ivannia en el segundo viaje. «A la ida, Jambo viajaba en el maletero y Cahuita en los asientos traseros, pero a la vuelta los quitamos para que se pudieran tumbar juntos en la parte trasera del coche, que acolcharon completamente», cuenta Ivannia. Jambo y Cahuita están muy habituados a echarse a la carretera, pero las mascotas que no lo están deben pasar antes por un «proceso de sensibilización». «Consiste en ponerlas primero en los asientos o en el maletero (donde vayan a viajar) -explica Octavio Villazala, educador canino- con chuches y comida, luego probar a subir y bajar varias veces del vehículo, empezar por viajes cortos para finalmente realizar rutas largas, teniendo en cuenta que hay que parar cada dos horas para que hagan sus necesidades y paseen». La imagen de una mascota en el interior de un coche es cada día más frecuente, a pesar de que muchos desconozcan sus consecuencias, y es que la mitad de los conductores viven situaciones de riesgo por culpa de un animal. La mayoría desconocen que existe una norma que les obliga a asumir los daños.

Si ya nos cuesta a las personas mentalizarnos de unas cuantas horas en carretera, a los animales imagínate. Pero hay cosas que se pueden hacer para que se comporten durante el viaje. Octavio les dio un truco a los que asistieron a la charla. Kong: un juguete de goma muy dura en el que se mete comida dentro (en verano mejor congelada) y con el que se entretienen como mínimo dos horas. Mientras va centrado en hacerse con el pollo, no da lametazos ni al niño ni a la abuela. Como regalo, el educador dejó otros dos consejos: no hablarles durante el viaje y a poder ser poner música clásica.

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El paso por el veterinario también ayuda a conseguir su bienestar, ya que revisa su cartilla, las vacunas (algunas son imprescindibles en según qué destinos), si necesitan certificados... y te recuerda que metas en la maleta su pasaporte si viajas dentro de la Unión Europea. «No hay que dejarlos solos dentro del coche en un día de calor, hay que evitar darles de comer al menos tres horas antes del viaje por si vomitan, y si van en descapotable o con las ventanillas bajadas (aunque nunca deben sacar la cabeza por la ventana) hay que prestar atención a los ojos, oídos o garganta», explica la veterinaria de Purina, Nahir Marcos.

PLAYA PLUTO, EL DESTINO TOP

Con todo listo solo queda elegir el destino. Ojo si te vas a Las Palmas, porque está prohibido depositar las bolsas de los excrementos en las papeleras y no permiten orinas en la acera, ni contra las fachadas, el mobiliario urbano o los vehículos. En Murcia no pueden pasear por los paseos marítimos y en Mataró hay que diluir la orina con agua para asegurar la salubridad de la vía. Así que mejor que tires hacia Gijón, que es destino dog friendly (de hecho te invitan a compartir las fotos del viaje con tu mascota con el hashtag #Gijonyesmican) o hacer enoturismo por los Cañones del Sil con Perriturismo (como ya contó YES). Pero si quieres marcarte un viaje top no lo dudes: playa Pluto, en Venecia, a la que solo pueden acceder personas con perros. Aquí las mascotas pueden disfrutar de un refrescante helado, sin azúcares, o relajarse en tumbonas hechas exclusivamente para ellos. Guauuuu!!

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