La reina Letizia nos tiene acostumbrados a arriesgar poco, por eso ha dejado a muchos con la boca abierta con el estilismo elegido para asistir en Japón a la entronización de Naruhito. Si cuando aterrizó en el país nipón la reina llevaba un sobrio traje de pantalón negro de Carolina Herrera, para la ceremonia más importante de los últimos años en la monarquía más antigua del mundo, deslumbró con su impresionante imagen. Letizia sorprendió luciendo una diadema, algo poco común en ella, que sí ha apostado en algunas ocasiones por los tocados y sombreros. 

Letizia lució un vestido largo con estampado floral sobre fondo verde, donde predominan los rosas y con la cintura marcada por un cinturón verde. Se trata de un diseño de la firma cordobesa Matilde Cano, del avance de colección avance 2020, que se puede adquirir en la web (además de en las tiendas que distribuyen esta marca) por 398 euros. Está disponible de la talla 36 a la 48 y con la posibilidad de largo midi a 339 euros. 

El look de Letizia se completa con un bolso en rosa palo, concretamente el modelo Victoria Insignia, de Carolina Herrera, de más de 500 euros. El tocado en forma de diadema, en el mismo color, es de Nana Golmar, una marca sevillana. 

Con un vestido que destacaba entre los elegidos por otras princesas y reinas que optaron por el monocolor, Letizia completó el estilismo total luciendo por primera vez uno de los collares de chatones, un regalo de bodas de Alfonso XIII a la reina Victoria Eugenia. Además lució unos pendientes que forman parte también del joyero familiar, ya que pertenecen a su suegra, la reina Sofía. También llevaba un anillo y una pulsera de diamantes. Mi amiga Laura resumió el estilismo total así: «Letizia hoy se lo puso todo».

Una ceremonia pasada por agua

Los reyes de España, Felipe VI y  Letizia, fueron testigos este martes de la entronización del emperador Naruhito, una ceremonia que se celebró en el Palacio Imperial de Tokio ante unos 2.000 invitados entre los que se encontraban representantes de las diversas monarquías europeas. según Efe. Algo más de dos años después de la visita de Estado que realizaron a Japón (la primera a Asia desde el relevo en la corona española), los reyes han querido viajar de nuevo a este país para un evento histórico.

Una presencia que fuentes oficiales españolas subrayan que es una muestra de las relaciones profundas personales entre la familia imperial japonesa y la familia real de España. En el Palacio Imperial  Felipe y Letizia ocuparon la primera fila de asientos destinada a los jefes de Estado que se habían trasladado hasta la capital japonesa con motivo del relevo en el trono nipón. De acuerdo con el protocolo, el rey vestía frac, y la reina eligió un vestido de ceremonia estampado de flores. 

A la derecha de Felipe VI se sentó el emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad Al Zani, mientras que a la izquierda de doña Letizia estaba el jefe de Estado de Samoa, el príncipe Vaaletoa Sualavi II.

Numerosas miembros de monarquías europeas asistieron igualmente a este evento, en el que, por el formato del acto y a diferencia de la cena posterior ofrecida por el emperador y su esposa, Masako, a sus invitados, no tuvieron oportunidad de charlar entre ellos. Sin embargo, en el hotel en el que se alojaron los reyes de España también lo hicieron los representantes de otras coronas europeas y con los que sí tuvieron ocasión de conversar.

Así, cuando se disponían a trasladarse hasta el Palacio Imperial, coincidieron en el vestíbulo con el rey Gustavo de Suecia y su hija y heredera de la corona, la princesa Victoria, así como con los reyes de Holanda, Guillermo Alejandro y Máxima. Hubo un saludo entre ellos y conversaron unos minutos hasta que fueron saliendo sus correspondientes comitivas hacia la ceremonia de entronización. Los vestidos elegidos por Máxima de Holanda y la princesa Mary de Dinamarca guardaban un gran parecido. 

Una colorida ceremonia de algo más de media hora que tuvo lugar en la Sala del Pino del Palacio Imperial y que los invitados extranjeros siguieron desde otro salón separado por el patio central, donde se podía apreciar la persistente lluvia que caía en ese momento. Desde su asiento escucharon las palabras de Naruhito en las que se comprometió a cumplir con sus funciones de ser «símbolo de la nación» y «unidad del pueblo japonés». En el lugar destinado a otros representantes de los países invitados siguieron también el acto el ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell, y su embajador en Tokio, Jorge Toledo. 

La agenda de los reyes en la capital japonesa se limitó a su presencia en los actos de entronización, salvo una reunión previa el lunes de Felpe VI con el primer ministro nipón, Shinzo Abe. En ese encuentro, según las fuentes oficiales, se constató la satisfacción mutua por la presencia de los reyes en el acto con el que se oficializaba el relevo en el Trono del Crisantemo. Abe puso énfasis en las coincidencias entre España y Japón y subrayó que los dos países comparten valores como la defensa de la libertad, la democracia, el Estado de Derecho y el imperio de la ley.

Por su parte, el rey hizo hincapié en que Japón es un ejemplo de superación para el mundo al haber demostrado una vez más su capacidad para sobreponerse a tragedias naturales tras el reciente tifón que ha sufrido el país y que ha provocado la muerte de casi 80 personas. Tras la cena de gala ofrecida por Naruhito a sus invitados, los reyes pernoctarán en Tokio y en la mañana del miércoles se trasladarán a Seúl para realizar su primera visita de Estado a este país.

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La reina Letizia deslumbra en la entronización de Naruhito en Japón