Uno de los templos de la fabada baja la persiana

El restaurante Casa Chema decide cerrar su negocio porque «con estas condiciones es inviable trabajar, son todo problemas»

José Luis Bernardez y Joaqui Rodríguez, propietarios de Casa Chema
José Luis Bernardez y Joaqui Rodríguez, propietarios de Casa Chema

La segunda oleada del coronavirus ha golpeado muy fuerte a Asturias. El gobierno regional ha tenido que adoptar medidas restrictivas para evitar la expansión de la enfermad de la región. Por ende, muchos negocios han visto limitada su actividad por las normas impuestas. Uno de ellos, la hostelería, que con diferencia ha sido la más perjudicada. Algunos establecimientos, como el restaurante Casa Chema -cerca de Las Caldas, en Oviedo- uno de los locales de referencia del Principado y con una amplia experiencia en el sector, han decidido bajar sus persianas porque «con estas condiciones es inviable trabajar, son todo problemas».

Después de quince años cocinando fabada (ganó el Premio a la Mejor Fabada del mundo en 2011 y 2017), guisos tradicionales y platos veganos, José Luis Bernardez y Joaqui Rodríguez han optado por cerrar su negocio. «La situación actual no te alienta a seguir con el establecimiento abierto. Hay una serie de gastos fijos que hay que correr con ellos y las condiciones de reapertura no son las más optimas para que la hostelería siga adelante. Hasta ahora los problemas que tienes son por la crisis sanitaria y por las decisiones de los políticos. Por eso, no merece la pena seguir porque serías como una ONG para el estado. Estoy totalmente de acuerdo en que hay que pagar impuestos, pero con estas condiciones no puedes facturar debidamente. Solo queremos estar equiparados a nivel europeo y para ello necesitamos ayudas directas», asegura Bernardez.

Desde el inicio de la pandemia, la incertidumbre convive con los hosteleros a diario. «Era algo que llevábamos sopesando desde hace tiempo y viendo como evolucionaba la cosa decidimos dejarlo. Nos hicimos una idea de lo que hay y de lo que va pasar», sentencia. Pero, no se trata de un adiós, sino que es más bien un hasta luego. Aún les queda mucho recorrido hasta que se jubilen dentro de 13 años. «Cuando todo vuelva a la normalidad, volveremos a abrir. Será en otro sitio, pero mantendremos nuestras tradiciones y esa comida con sabor a Asturias. Iremos a un público más concreto porque, al fin y al cabo, los clientes son siempre los primeros que están ahí para alegrarte y ayudarte. Son ellos los que te animan a hacer muchas más cosas por la gastronomía y la hostelería asturiana. Por eso, no podemos dejarlos desamparados. Durante este tiempo iremos recogiendo ideas para reinventarnos y estar a la altura de lo que ahora se demanda», relata Bernardez.

De esta manera, Casa Chema rompe la baraja y se prepara para otra partida nueva «que es lo que pide la situación». «Este cierre lo vemos como una alegría porque sabemos que cuando volvamos vamos a trabajar con más ilusión y en un local más reducido. Al fin y al cabo, las cosas pequeñas y manejables son las que más satisfacción te dan. Queremos crecer personal y profesionalmente. No económicamente porque supone tener más empleado y con ello pequeños problemas a diario», explica Bernardez.

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