Lara Álvarez se emociona con el testimonio de una concursante de Supervivientes

La asturiana no puede contener las lágrimas ante la dura historia que cuenta Elena sobre su infancia

Lara Álvarez
Lara Álvarez

Redacción

La asturiana Lara Álvarez, que disfruta desde hace más de dos meses de la estancia en un paraíso terrenal, en Honduras presentando Supervivientes, se emocionaba al escuchar la historia de Elena, la madre de Adara. Durante el programa del martes, los supervivientes vivieron uno de los momentos más íntimos de la edición: «El puente de las emociones», donde se enfrentan a sus mayores miedos o recuerdos para poder cruzarlo. Así, Elena se subió a la plataforma y, muy nerviosa, se enfrentó a sus fantasmas del pasado, de su infancia. La mujer comenzó a contar cómo de pequeña era una incomprendida en su propia familia.

«Esta niña tenía un defecto. No sabía enfrentarse: era disléxica y tenía falta de concentración. Su madre no lo entendía y pensaba que se portaba mal», comenzó a explicar Elena, mientras Lara Álvarez escuchaba atentamente y apoyaba a la concursante. «Su mamá usaba la correa para intentar que esa niña hiciera las cosas bien», continuó entre lágrimas. La superviviente duda que hubiera culpables: «Cuando no se entiende lo que pasa, no hay culpables».

Esa sensación que la superviviente vivió hace décadas se le ha quedado marcada de por vida. Cada golpe aumentaba el muro de la, entonces, pequeña Elena: «Cada correazo que me daba hacía que yo me hiciera más pequeña». Estos golpes, hicieron que ella dejara «dejara de existir y hubiera un monstruo que me atormentaba diciendo que no iba a ser capaz de hacer nada». En ese momento, la superviviente quiso pedir disculpas a sus hijos, al cuestionar su papel como madre. «Hay cosas que no tenía que haber permitido y soy culpable», decía, haciendo referencia a la supuesta mala relación que existe entre sus hijos.

«Amo a mi madre más que a mí misma», aseguró Elena. En ese momento, Lara Álvarez intentaba romper a llorar, pero la crudeza y dureza de la historia acabó superando a la presentadora. La asturiana fue a darle un abrazo, mientras pedía perdón a la audiencia. «Es muy duro lo que has contado. No tenía ni idea», decía Álvarez mientras, desde plató Carlos Sobera añadía: «Ese abrazo es de toda España».

Además, la concursante aprovechó para tenderle una mano a su hermana Aurora, con quien también existe un distanciamiento: «Espero que podamos hablar y arreglarlo, por mi padre». En plató, otra hermana de Elena prefirió no pronunciarse sobre el tema. Las duras declaraciones de la superviviente podrían ser de las últimas que haga en su edición, pues se juega la permanencia este jueves.

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