Saúl Craviotto participa en las Olimpiadas de Masterchef

El piragüista propone el menú «olímpico» en una prueba donde la exconcursante asturiana Mónica, podría volver al programa repescada

Saul Craviotto
Saul Craviotto

Redacción

La octava edición de Masterchef vivía anoche uno de sus programas más importantes: la repesca. Esta se llevó a cabó en plena prueba de exteriores, llevada a cabo en el Centro de Alto Rendimiento, por donde han pasado deportistas de la talla de Saúl Craviotto. Así, como no podía ser de otra manera, el piragüista asturiano fue el invitado de honor de una prueba en homenaje a todos esos deportistas que dedican cuatro años a entrenar y mejorar para poder ir a unos Juegos Olímpicos.

Craviotto propuso el menú en una prueba marcada por la tensión de la posible repesca. Entre los exconcursantes, se encontraba Mónica, la ovetense que fue expulsada en el primer programa, tras conseguir entrar en las cocinas del concurso con su cachopo de pescado. Los platos tenían que dar de comer a 110 deportistas de élite, después de una mañana de trabajo duro. «Hay tres pilares: alimentación, entrenamiento y descanso. Tomaos en serio el menú porque llevan muchas horas trabajando esperando por esto», explicó el medallista olímpico.

Craviotto decidió crear siete entrantes, uno para cada uno de los ya expulsados que luchaban por volver. Una crema de porrusalda, un tabulé con caballa, una espuma de coliflor, un salmón marinado, una ensalada de pollo, unos raviolis de boniato, y un roast beef fueron las siete creaciones del deportista olímpico que fue entregando a cada participante. A la asturiana le entregó precisamente la carne. Mónica tuvo que crear 25 raciones para deportistas de élite. «Para 25 es como para 10 asturianos, también te digo», comentó con una compañera. Y es que ganas no le faltaron a la asturiana. 

Además de los entrantes, los platos principales y el postre también vinieron de la mano del ganador de la segunda edición de Masterchef Celebrity, en la que confesó haber adelgazado 7 kilos. Una merluza en salsa verde y una deconstrucción de tarta de calabaza fue el menú que otorgó al equipo azul. Mientras, pato con ragú de crestas y cerezas salteadas, los platos que le tocaron al equipo rojo.

Al final, parece que ningún exconcursante del programa realizó un plato lo suficientemente potente como para volver a los fogones. Los siete crearon microtapas, que no convencieros al jurado del concurso de cocina, y Mónica tuvo que volverse a la capital asturiana con las manos vacías y sin poder pasar una semana más en Masterchef. La expulsada del programa fue la gallega Sara Lúa, que dejó a sus compañeros con lágrimas en los ojos. Eso sí, ha entrado un nuevo concursante. Carlos, quien se quedó a las puertas en el último casting es el elegido por el jurado para vivir la oportunidad de Masterchef. 

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