El presidente de Estados Unidos defendió la «coherencia» del ataque de Washington al general iraní ya que era «el terrorista número uno del mundo según todas las fuentes»
En Washington, Trump aleja la posibilidad de un conflicto militar con Irán al retomar la vía de la presión económica, pero no convence a un Congreso cada vez más dividido por su decisión de asesinar a Qasem Soleimaní