Lunin busca su trampolín

Analizamos la figura del nuevo portero del Real Oviedo, que jugará cedido en el Carlos Tartiere hasta final de temporada

Andriy Lunin golpea un balón en un Atlético de Madrid-Leganés
Andriy Lunin golpea un balón en un Atlético de Madrid-Leganés

Oviedo

Hace tiempo que el Real Madrid mira al talento juvenil como casi ningún otro club en Europa. Desde 2013, la entidad blanca ha invertido casi 350 millones de euros en 23 futbolistas, tanto extranjeros como españoles, de entre 16 y 23 años. No todas las apuestas funcionan, pero en esa ristra de nombres podemos encontrar a Martin Odegaard, Rodrygo Goes, Vinicius Júnior, Take Kubo... y Andriy Lunin.

El ucraniano, flamante nuevo portero del Real Oviedo, llegó a la casa blanca en el verano de 2018 tras pagar 8,5 millones de euros al Zorya Luhansk. «Lo conocí a finales de 2017, cuando con 18 años jugó ante el Athletic en Europa League. Me sorpendió», dice Tomàs Martínez, periodista de Marcador Internacional y comentarista en Movistar Liga de Campeones.

Otra persona que conoce bien a Lunin es Joseba Ituarte. El guipuzcoano, entrenador de porteros en el Leganés, trabajó diariamente con el joven guardameta en la 18/19, curso en el que estuvo cedido en el conjunto de Butarque. «Cuando un jugador viene vía Real Madrid sabes que vas a caballo ganador. Nos gustó lo que vimos en vídeo y al llegar ratificó las buenas sensaciones», dice Ituarte.

Grandes condiciones que esperan una oportunidad

«Es portero de Primera División, estoy seguro. Pero las circunstancias le obligan a bajar a Segunda. Necesita continuidad y confianza para seguir mejorando», comenta Joseba Ituarte. En Leganés, Lunin se encontró con un 'Pichu' Cuéllar que, según él mismo y sus técnicos, realizó la mejor temporada de su vida. Algo parecido le volvió a pasar en el primer tramo del curso actual, cuando Sergio González, entrenador del Valladolid, no se atrevió a relevar a Jordi Masip. 

Lunin desprende ese aura de portero de los de antes. De gran envergadura gracias a su 1,90 de altura, es un guardameta sobrio y fiable en el juego aéreo. «Además es rápido, se mueve bien en la línea de gol. Es valiente, no tiene miedo al error. Un hándicap puede ser el juego de pies, ahí necesita mejorar, pero es que es tan joven...», asegura Joseba. 

El ucraniano llegó a Leganés con la vitola de ser jugador del Real Madrid, pero se tuvo que adaptar a un rol secundario y que no le permitía lucirse cada fin de semana. «Se comportó como un profesional. Al principio era introvertido, pero en cuestión de semanas hablaba perfectamente castellano. Además, es que siempre trabajó como si él fuese el titular, fue una gozada en ese aspecto», afirma un Ituarte que tuvo que hacer horas extras para saciar las ganas de trabajar del guardameta.

Un Mundial al que llegó como estrella

Después de disputar siete encuentros con el Leganés, cinco de Liga y dos de Copa del Rey, Andriy Lunin viajó a Polonia para disputar el Mundial Sub-20. El portero se incorporó a una generación que, en 2018, logró alcanzar las semifinales en el Eurocopa Sub-19 que ganó Portugal. «Llegó con la etiqueta de futbolista del Madrid, tenía que dar un paso adelante y lo dio», dice Tomàs Martínez, acostumbrado a cubrir torneos internacionales de categorías inferiores.

Ucrania se clasificó como primera de grupo y, ya en las rondas eliminatorias, superó a Panamá, Colombia, Italia y, en la final, a Corea del Sur. Ante los sudamericanos, en cuartos de final, Lunin no jugó porque la selección absoluta requirió de sus servicios. Tras acudir a dicho encuentro en su país, el guardameta volvió y defendió la portería ante Italia, siendo pieza clave en el triunfo final y siendo nombrado mejor guardameta del campeonato

«Descolgaba mucho centro lateral y blocaba disparos desde lejos, casi no daba segundas oportunidades al rival. En un equipo como Ucrania, que en ciertas fases del torneo se encerraba y esperaba al rival, tener a Lunin fue fundamental», afirma Tomás. «Tengo muchas ganas de verle jugar cada fin de semana, aunque sea Segunda. Creo que no desaprovechará la oportunidad», finaliza.

Así llega Andriy Lunin al Real Oviedo. Un portero del que se lleva hablando tiempo y que no ofrece casi dudas a pesar de haber jugado muy poco en España. Su momento ha llegado y el Carlos Tartiere será testigo de ello. 

Comentarios

Lunin busca su trampolín