La ansiedad por la soledad, por problemas de convivencia o el miedo a la enfermedad copan la mayoría de consultas del teléfono de atención psicológica de Asturias
Están cambiando muchas cosas. De pronto, en A Coruña hemos abierto las cortinas. Parece que nos hubiéramos convertido en protestantes de la noche a la mañana, dejando a un lado el celo en proteger la intimidad.
Una gijonesa relata su aislamiento con síntomas de Covid-19 en una habitación de su piso, en el que convive con su marido y su madre, ambos de grupos de riesgo: «No me llegaron a hacer la prueba; me dicen que probablemente lo tengo y llevo aislada dos semanas»