Detalle del libro-caja titulado «Contacto Nocturno» y compuesto por cuatro páginas de papel de fibras vegetales y papel de aceite de linaza con dibujos a lápiz y puntos de fuego, dos cuernas de ciervo del Valle de Alcudia, obsidiana de río de México y bromelia de Houston (Texas) sobre parafina y serrín de cuernas. Esta obra forma parte de «La Biblioteca del Bosque» iniciada por Miguel Ángel Blanco en el invierno de 1985 y compuesta en la actualidad por 1.130 libros-caja
Detalle del libro-caja titulado «Contacto Nocturno» y compuesto por cuatro páginas de papel de fibras vegetales y papel de aceite de linaza con dibujos a lápiz y puntos de fuego, dos cuernas de ciervo del Valle de Alcudia, obsidiana de río de México y bromelia de Houston (Texas) sobre parafina y serrín de cuernas. Esta obra forma parte de «La Biblioteca del Bosque» iniciada por Miguel Ángel Blanco en el invierno de 1985 y compuesta en la actualidad por 1.130 libros-caja

Una escritura más natural

La literatura siempre ha descrito el entorno y la relación humana con él. Pero los últimos años han visto un auge de la escritura sobre la naturaleza que ha propiciado la recuperación de clásicos y la aparición de una nueva generación que no solo aborda su contexto ambiental, sino que busca una conexión emocional del lector con el paisaje

Miles