En Venezuela ni los delincuentes se libran de la crisis galopante que padece el país más inseguro del subcontinente americano. En el último año ha vuelto a descender ligeramente el número de homicidios, pero sigue subiendo la cifra de los cometidos por policías y militares -un tercio del total- que oficialmente se clasifican como resistencia a la autoridad. También se registra un alarmante avance de la violencia en las zonas rurales.
Del lado estadounidense se ha reforzado la seguridad, se han cerrado algunos accesos en las garitas que conectan Tijuana y San Diego, y se desplegaron más efectivos de las fuerzas armadas