El reparto accionarial se ha convertido en un escollo insalvable en las conversaciones. La entidad asturiana pretendía tener entre un 43% y 45% de la futura entidad
Abanca dejará exentos a los de Red 6000, Sabadell y Bankia, y viceversa; el Popular, a los de ING; y el resto buscan alianzas para blindar a sus usuarios