Consistía en incinerar o enterrar a los muertos en cajas más baratas a las adquiridas, y la policía intervino en el domicilio del propietario, uno de los catorce detenidos, cerca de un millón de euros en metálico.
La presunta víctima admite que no hubo agresión ni fue retenida ante las contradicciones detectadas durante la investigación policial de los hechos, que la denunciante ubicó en la carretera de la Carbonera el 10 de enero
Los investigadores sospechan que empleados de la funeraria El Salvador sacaban los cadáveres de las cajas antes de la cremación y los metían en otras de baja calidad