El muchacho, que se dedica eventualmente a la prostitución masculina, asegura que mintió para tratar de conservar a su nueva pareja, que desconocía que se dedica al sexo a cambio de dinero. Reconoce que las heridas fueron consentidas mientras mantenía relaciones con un cliente. La Policía Nacional llevaba desde el lunes buscando a ocho encapuchados como autores del presunto ataque homófobo, en el que le marcaron la palabra «maricón» con una navaja en un glúteo
Melchor Sáiz-Pardo