El interceptado podría enfrentarse a un delito penal, castigado con hasta 2 años de cárcel, ya que superaba en más de 80 kilómetros por hora la velocidad máxima permitida en una vía interurbana.
Ambas sostuvieron que eran ellas las que iban en el vehículo, extremo que fue rechazado por los agentes de la Guardia Civil que habilitaron un control en la PO-308