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Hasta la mitad de la legislatura asturiana, la presidenta del PP regional Mercedes Fernández, repitió en varias ocasiones su deseo de trasladar la fórmula de la coalición con Foro que habían estrenado en las elecciones generales a los próximos comicios autonómicos. Se ofreció a formalizar mociones de censura en determinados ayuntamientos, como el de Cangas del Narcea, y también se abrió a estudiar cualquier modalidad de pacto, incluida de nuevo la coalición, que fuera capaz de satisfacer los intereses de las dos organizaciones. Pero ya no. Algo se ha roto en el camino de la reconciliación del centro derecha asturiano y si primero lo llegó a deslizar la propia presidenta asturiana, esta semana lo hacía de forma mucho más explícita vicesecretario de Política Social y Sectorial del PP, Javier Maroto, durante su visita a Asturias, primero en Oviedo --donde acudió a la Fundación Vinjoy-- y luego en Gijón donde mantuvo un encuentro con los militantes.

Fue en esta segunda ciudad donde Maroto calificó a Foro como «un partido residual en el conjunto de Asturias» y añadió que «el PP es una fuerza claramente emergente. Nosotros tenemos que hacer valer nuestro proyecto con una apuesta de futuro y Foro representa al pasado. Es un partido que está agotado», apuntó. La agencia Europa Press recogió estas declaraciones y también la réplica del fundador de Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, que llegó a las 24 horas.

El ahora secretario general del partido afirmó que «las declaraciones despectivas de Maroto hacia Foro me parecen unas declaraciones cuando menos imprudentes, porque no me imagino al diputado Maroto en el Congreso, después de hacer las declaraciones de Asturias, acercarse al diputado de Foro, Isidro Martínez Oblanca y espetarle lo del partido residual, al tiempo que le pide el voto residual que necesita su Gobierno para aprobar una iniciativa»

Álvarez-Cascos añadió que «por otra parte, el señor Maroto se olvidó de que él mismo es responsable de un partido al que considera tan emergente que obtiene el en País Vasco el 10% de votos, y en Cataluña acaba de obtener el 4,2%, por lo que me recuerda lo del proverbio clásico 'Alcaraván zancudo: para otros consejos, para sí ninguno'».

En diciembre de 2015, la primera vez que ambos grupos concurrieron en coalición, y en junio de 2016, cuando tuvieron que repetirse los comicios, la alianza parecía un buen negocio para ambos: los conservadores unidos habían logrado imponerse en dos ocasiones consecutivas como la fuerza más votada en Asturias, superando a una izquierda muy dividida con PSOE por un lado y una alianza aceptada casi a regañadientes entre Podemos e IU en Asturias que nunca terminó de cuajar con la intensidad con la que funcionó en otros territorios y que dejó un mal sabor de boca que todavía no se ha superado. El PP podía presumir de ser la fuerza con mejores perspectivas y Foro lograba un éxito mayúsculo frente a las expectativas con las que partía en el momento en que se convocaron las urnas: un diputado en el Congreso, Isidro Martínez Oblanca, y una senadora en la cámara alta, Rosa Domínguez. Un premio inalcanzable de haber ido en solitario.

Casi todo funcionaba sin mayores problemas durante los primeros meses. Era el tiempo en el que a la hora de presentar las prioridades del ejercicio de 2016, Mercedes Fernández apostaba en público por llevar el modelo a las elecciones autonómicas y también a las municipales. «¿Cómo vamos a sumar más escaños, de forma conjunta o separada?, el antecedente que hay es un buen precedente y funcionó bien, tenemos que hacer lo mejor para desbancar al PSOE», se preguntaba la presidenta del PP asturiano quien añadía que la coalición «salió fenomenal» y fue «un éxito rotundo». Tan era así, que en una reunión de la Junta Directiva Regional del PP, Fernández se atrevía a hacer un pronóstico de cómo se adaptaría la fórmula de coalición al escenario asturiano: dieciocho diputados en unas autonómicas, cuatro más de los que sostienen al Gobierno socialista del Principado.

Esos eran los momentos inmediatamente posteriores a la euforia por la victoria de las generales, pero el tiempo ha menguado las pasiones. Desde Foro nunca se llegó a percibir con mucho entusiasmo la alianza local porque su única fortaleza reside ya en los municipios, con una joya de la corona, y no menor, en Gijón. Los intentos de seducción para la moción de censura en Cangas del Narcea nunca cuajaron y lo cierto es que en determinados concejos --entre ellos el de Gijón-- hubo resistencias más o menos explícitas de los dirigentes locales a participar en actos comunes de campaña. Hubo incluso un amago de ruptura, y fue el estallido más fuerte, en la negociación de los presupuestos generales del Estado. 

Para la investidura de Rajoy el PP estableció un pacto con Ciudadanos en uno de cuyos puntos chocaba de manera frontal con otro cerrado a su vez con Foro: la Variante de Pajares. Con los naranjas se había acordado impulsar la obra ya desde 2017 y con un modelo de tráfico mixto para pasajeros y mercancías, con ancho ibérico en las vías. Pero llegada la hora de aprobar los primeros presupuestos de la legislatura Foro exigió un cambio de vía a ancho internacional (con lo que se limitaba el tráfico sólo a los viajeros y dejaba a las mercancías relegadas a la antigua rampa del puerto). El PP precisaba de todos y cada uno de los apoyos posibles para aprobar las cuentas estatales (fue en esa negociación cuando se cerró el acuerdo sobre el cupo vasco con el PNV) y el único escaño de Foro recobró un valor incalculable. El Gobierno cedió y cambió el plan. De esa decisión surgieron meses de protestas por los nuevos retrasos de la variante (que ya no abrirá hasta 2022) y que terminaron con saldarse con un acuerdo sui generis para implantar un tercer hilo en uno de los túneles de Pajares para permitir el paso de las mercancías. Un acuerdo reciente que calmó las aguas pero que dejó marcada la impresión en el PP de que el negocio no había sido equilibrado sino que la coalición había resultado mucho más rentable para Foro. 

También se achican los espacios en el electorado de centro derecha después de las elecciones catalanas con un partido como Ciudadanos, que, al menos de momento, se muestra muy fuerte en las encuestas. Ahora para el PP ya no está tan claro que Foro pueda darles una aportación definitiva cuando llega la nueva convocatoria para la Junta General del Principado en 2019.

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PP y Foro alejan la perspectiva de repetir coalición en las autonómicas