Controladores y médicos ponen en cuestión el modelo de vuelos a ciegas de AENA

Está previsto que en noviembre no haya personal en el aeropuerto para vuelos de emergencias como los de transporte de órganos

Aeropuerto de Asturias
Aeropuerto de Asturias

Redaccion

Todavía este jueves tres vuelos --dos con destino a Asturias y uno que debía partir del aeropuerto del Principado-- tuvieron que ser cancelados por la niebla; sin embargo, AENA pretende que a partir de noviembre, los vuelos de emergencia como los que atañen al transporte de órganos para trasplantes, se desarrollen a ciegas en el aeródromo asturiano, sin controlados ni equipo en tierra, sin más guía para el piloto que su pericia y los mecanismos automáticos del aparato. Esta iniciativa, que ha sido aprobada por Real Decreto y se está probando en la actualidad en Menorca, ha despertado la preocupación de varios colectivos implicados, desde los profesionales sanitarios a los controladores aéreos.

«Lo que se está enmascarando es la falta de profesionales porque los números no llegan y no hay suficientes controladores», destacó la portavoz del sindicato USCA, Susana Romero. En una escueta valoración del proyecto por parte de la Organización Nacional de Trasplantes se señala que que podrían considerar cambiar horarios o incluso suspender intervenciones si no se garantizan todas las medidas de seguridad; una preocupación que, a juicio de Romero, está justificada. «Lo entiendo y entiendo también que preocupe a los pilotos, porque estos vuelos muchas veces son en avioneta y en Asturias puede haber mal tiempo», destacó la responsable sindical. Romero apuntó que en la actualidad, los controladores prolongan su jornada si es preciso para atender un vuelo de este tipo, y aunque se hayan ido a casa regresan de madrugada si es preciso para guiar a los pilotos.

«El aeropuerto de Asturias no es complicado per se pero por su meteorología se desvían vuelos y no es lo mismo estar guiado en todo momento por un controlador que tiene sus ojos allí». Por transporte de órganos para trasplantes se realizan una media de 24 vuelos anuales desde y hacia Asturias, alrededor de dos al mes aunque en ocasiones pueden llegar a cuatro. «Desde Madrid, cuando llegaran a las proximidades de Asturias se desentenderían, los pilotos siempre deciden pero lo hacen base a la información que dan los controladores».

La responsable de la Organización Nacional de Trasplantes, Dolores Escudero, destacó en todo caso que el programa de vuelos a ciegas aún no se ha implantado en Asturias y que debe ser autorizado por el propio aeropuerto después de estrictos análisis de seguridad que no pone en duda. «En el preámbulo del Real Decreto se insiste mucho en garantizar la seguridad y es algo de sentido común», destacó Escudero quien explicó además que la organización en Asturias no toma parte en las decisiones sobre los vuelos ni la contratación de los aviones por ser una agrupación regional pequeña «y se aprueban a nivel nacional». También insistió en que su aplicación sería «progresiva» y siempre «cumpliendo unos mecanismos de seguridad».

Más crítico se mostró el portavoz del Sindicato Médico Profesional de Asturias (SIMPA), Antonio Matador quien consideró el plan «un auténtico despropósito». Matador resaltó que en el ámbito médico, para los trasplantes como para cualquier urgencia, siempre hay «ua guardia localizada» y en su opinión para el aeropuerto «debería haber un sistema similar».

El portavoz del SIMPA destacó además que aunque los órganos «se conservan bien en frío» se trata de intervenciones que precisan una cierta urgencia y no pueden estar sometidos a más demoras de las necesarias, «se puede poner en peligro una intervención y eso es un problema gordo para los pacientes».

También destacó que el sistema nacional de trasplantes español es «pionero» y una referencia internacional. «Es verdad que es la joya de la corona por lo bien hecho que está y nos parece una barbaridad que pueda menocabarse».

«Hace 20 años nadie daba un duro por mí. Hoy puedo tomar un par de botellas de sidra al día»

Susana D. Machargo
Desde la izquierda, Luis Villa, María José Bernanrdo, Olga Valle, José María Valle, José Luis Lambert y Beatriz Díaz Rico.Desde la izquierda, Luis Villa, María José Bernardo, Olga Valle, José María Valle, José Luis Lambert y Beatriz Díaz Rico
Desde la izquierda, Luis Villa, María José Bernardo, Olga Valle, José María Valle, José Luis Lambert y Beatriz Díaz Rico

El HUCA celebra las dos décadas del primer trasplante de corazón en Asturias. Pacientes y profesionales sanitarios comparten las experiencias vividas en este tiempo

«¿Tú sigues tomando sidra todos los días?», preguntó. «Pues, sí. Dos o tres botellas diarias», respondió en voz alta. Bajó el tono para apostillar, «o cuatro». Esta conversación, que podría haber tenido lugar en cualquier chigre asturiano, se produjo esta mañana en los pasillos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). No eran dos viejos conocidos reencontrándose. Al menos, no dos amigos. Eran Luis Villa, poleso trasplantado de corazón hace 20 años y el cirujano que le operó y le hizo las revisiones durante años, José María Valle. Los lazos de confianza duran hasta hoy. El 1 de marzo hace dos décadas que Villa entró en quirófano. Entonces tenía 46 años y una calidad de vida pésima. Era impensable que tomara sidra. Fue el quinto paciente asturiano en someterse a este tipo de intervención en el HUCA.

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