La oficialidad ¿coste u oportunidad económica?

Junto a las dudas planteadas por el presidente de la patronal, compañías multinacionales eligen anunciarse en asturiano como muestra del interés en el mercado


Redaccion

Las palabras de Belarmino Feito, presidente de la compañía Asturfeito y también de la patronal asturiana, al cuestionar los costes y aportaciones de la oficialidad del asturiano y plantearse si las instrucciones del próximo telescopio que construyan --sus valoraciones formaban parte de la presentación del artefacto de de rastreo sinóptico que se trasladará a Cerro Pachón, en Chile-- tendrán que ser «en bable» despertaron una catarata de reacciones en el ámbito político pero también el malestar de un sector de empresarios, muchos ocupados en el sector de la cultura pero no sólo, que han lamentado que se minusvalorara el impacto económico positivo del reconocimiento de la lengua.

Feito señaló en su intervención «el bable» como un opuesto en la balanza frente al ejemplo de tecnología punta de la producción de un avanzadísimo telescopio, como si fueran de alguna forma incompatibles. Sin embargo toda una multinacional indiscutida, una de las marcas más conocidas del mundo, de hecho casi un estandarte de la economía capitalista como la compañía de comida rápida McDonalds eligió el asturiano para anunciarse en Asturias. Las carreteras se llenaron años atrás de carteles, algunos todavía pueden verse, en los que se invita a los conductores y peatones a cumplir con el apetito bajo el lema «¿Fame?» quizá porque pensaron que lógicamente había un mercado para hacer publicidad así.

No fueron los únicos, en las calles de los principales ciudades asturianas también se pueden ver, en carteles y en las propias furgonetas de reparto, los anuncios de la ceverza portuguesa Super Bock que también eligió la llingua para seducir a los consumidores y lo hace con un juego de palabras «Beber pa creyer» pero también con el resto de lemas y eslóganes de campaña en asturiano.

El empresario Inaciu Iglesias, editor y también gerente de Cartonajes Vir, se ha manifestado en varias ocasiones sobre el peso que podría tener y su influencia positiva del reconocimiento de la oficialidad del asturiano para la consolidación de la «marca Asturias» y para la economía de la comunidad en general. Iglesias valoró desde «el respeto y la lealtad como presidente de todos los empresarios asturianos» las declaraciones de Feito y también consideró «correcto» que expresara sus dudas sobre los costes de la oficialidad. Pero a continuación destacó que el esquema de identificar su puesta en marcha con retraer recursos sería como cuestionarse cuántos recursos se retraen «para conservar el Prerrománico, o el Archivo Histórico o la Cámara Santa» y recordó además que «hay una parte del tejido empresarial asturiano que está comprometido con el patrimonio lingüístico y que también merece consideración por parte del presidente, que lo debe ser de todos los empresarios. Y no es una cuestión residual, hablamos de compañías internacionales que hacen uso del asturiano porque entienden que es interesante». 

El empresario señaló que hay otras comunidades autónomas con dos lenguas oficiales «y no están precisamente arruinadas». En este sentido apuntó que «me gusta usar el ejemplo de Galicia, que en estos últimos 30 años nos sobrepasó y no fue un lastre que tuviera oficial su propia lengua. Si nosotros ahora fuéramos una potencia económica gracias a lo que nos hemos ahorrado en estos 30 años por no defender nuestro patrimonio lingüístico escucharía esas reticencias con mas interés». Iglesias señaló que Feito se había preguntado si tendría la obligación de hacer instrucciones en asturiano para el telescopio «y la respuesta es muy fácil, por supuesto que no», pero apuntó que habría que cuestionarse también que «esas empresas y empresarios que quieren y están haciendo uso del asturiano en sus instrucciones de uso, o en su propaganda comercial o cualquier otro ámbito de su actividad económica ¿no lo pueden hacer?». 

La cuenta en tuiter «Cartelos n'asturiano» recoge de forma regular anuncios, textos comerciales, nombres de tiendas, menús, también carteles de instituciones públicas que están en asturiano de forma cotidiana, en la vida diaria y también en el mercado.

«En una tierra como la nuestra es importante establecer la marca Asturias y eso tiene que ver con ser capaces de compatibilizar nuestras raíces, nuestra identidad, con una proyección exterior y en ese sentido partimos siempre en desventaja», concluyó Iglesias sobre la falta de reconocimiento de la oficialidad. 

Los costes de la oficialidad

El monto dedicado por cada comunidad autónoma a la oficialidad de su lengua autóctona varía enormemente, son totalmente distintas las partidas dedicadas en Valencia, Cataluña, País Vasco, Navarra o Galicia, con modelos además divergentes tanto en sus planteamientos para la educación o la exigencia como requisito para acceder a la función pública. En el caso del Principado, la propuesta de la Academia de la Llingua (que no incluye que se prescriba la necesidad de conocer asturiano para ser funcionario ni tampoco el uso vehicular en la escuela sino que sea una asignatura troncal) ha sido cifrada por su presidente en alrededor de 20 millones de euros anuales.

Pero también podría ser una oportunidad económica, el profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo José Alba, ha destacado las aportaciones de la economía inmaterial y de forma reciente señaló en una ponencia en el Edificio Histórico que «la dinámica económica de todas las comunidades autónomas con una segunda lengua es mejor que la de Asturias». 

En su ponencia, Alba destacó que «hay estudios que avalan la importancia de la actividad económica desarrollada en torno a la lengua vernácula. No se trata de plantear la oficialidad por una cuestión económica, sino de contemplar los beneficios potenciales, además de los costes». Citando el informe titulado «Local Socioeconomic Impacts Associated with the Galway Gaeltacht» del Social Sciences Research Centre of University College Galway publicado en 1987 respecto ese condado irlandés se señalaba que «el producto asociado al gaélico irlandés ascendía por entonces a 17 millones de libras irlandesas, de las que 13 se generaban en la capital del condado» con impactos en usos asociados a la comercialización de productos agroalimentarios y turísticos con soporte en la lengua de la comunidad.

Así en sus conclusiones apuntó que la oficialidad podía ser una inversión ya que «ese dinero no se tira a la basura, sirve para pagar sueldos de profesores que viven y consumen en Asturias, para generar actividades culturales en las que la comunidad tiene un peso importante y que, en conjunto, ha quedado de manifiesto tanto en Galway como en Galicia que generan una contrapartida que muchos quieren reducir a la nada, pero que existe».

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Manifestación en defensa de la oficialidad de la llingua asturiana
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Toda reivindicación sobre la lengua asturiana se acompaña, desde hace décadas, de lamentos por la falta de reconocimiento de la oficialidad, de los múltiples problemas que se encuentra para labrarse su lugar en la escuela, los no pocos obstáculos para abrirse paso con normalidad en el ámbito político, en las relaciones con la administración o en los medios de comunicación. Y, sin embargo, hay también razones para el optimismo, un cada vez más estable reconocimiento social que se apoya en generaciones que ya vieron desde los años 80 cómo se ofrecía la asignatura en el colegio, que la leen y usan en las redes sociales y que no tienen «el estigma» de tiempos no tan lejanos de que el asturiano era una lengua pueblerina, apenas lengua sino dialecto, una vergüenza que los más jóvenes ya no conocen.

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