Asturias, 2100: lloverá tres semanas menos al año

Una herramienta del Ministerio para la Transición Ecológica permite hacer proyecciones. No habrá noches por debajo de cero grados y la máxima anual subirá hasta los 17,03

Un avión en un «finger» del Aeropuerto de Asturias, en medio de la lluvia
Un avión en un «finger» del Aeropuerto de Asturias, en medio de la lluvia

Redacción

El verano 2018 está siendo especialmente inestable. Dicen los meteorólogos que el anticiclón de las Azores tiene la culpa. No acaba de encontrar su sitio y no bloquea las borrascas, que pasan como Pedro por su casa. No parece que eso vaya a ser la tónica para el futuro. Las proyecciones para este siglo son bien diferentes. El 2100 será un año con unas temperaturas mucho más elevadas, tanto las máximas como las mínimas, con olar de calor persistentes y lluvias escasas. Se puede poner cifras a esta descripción. La mínima media anual pasará de los 6,03 grados establecidos en 2016 a 9,55. La diferencia en las máximas será incluso mayor. En ese mismo periodo de tiempo asarán de 13,26 grados a 17,02. Peor será aún lo que pase con las precipitaciones. Hace dos ejercicios llovió un total de 175 días. A finales de siglo serán solo 153. Es decir, lloverá tres semanas menos al año. Un cambio drástico para un Principado verde en apenas 90 años.

Estos datos son de consulta pública. La Oficina Española de Cambio Climático, que depende del Ministerio para la Transición Ecológica, cuenta con un mapa interactivo de la Plataforma sobre Adaptación al Cambio Climático (Adaptecca), que proyecta los datos meteorológicos de cualquier regiones, provincia o municipio de España hasta el año 2100. Esta herramienta fue elaborada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y sus resultados no dejan lugar a dudas. El cambio climático ya es una realidad.

El nivel de precisión de esta herramienta es tan grande que permite ver las diferencias en función de los concejos. Dos ejemplos concretos: Cangas del Narcea y Oviedo. El primero, uno de los municipios con la meteorología más extrema de la autonomía, donde se suelen registrar las mínimas y las máximas de temperaturas, junto con Ibias o Degaña. El segundo, con una condiciones más benignas. Cangas lo notará sobre todo en las mínimas. Apenas habrá días donde los termómetros se desplomen por debajo de los cero grados y la mínima anual se duplicará. En Oviedo, el incremento será generalizado, en todos los parámetros. Llama la atención que las precipitaciones máximas recogidas en un mismo día sean superiores. Es decir, lloverá menos días pero cuando caiga la lluvia lo hará con intensidad.

Los números

Las cifras ordenan todo este escenario. La mínima anual en Asturias pasará de 6,03 grados a 9,55 y la máxima de 13,26 grados a 17,02 hasta el año 2100. Los asturianos se olvidarán de los días con temperaturas extremas. En 2006, los termómetros cayeron por debajo de cero 44 días. A finales de siglo, solo serán 13. En 2006, no hubo jornadas en que los termómetros se quedaran por encima de los 20 grados durante la madrugada. A finales de siglo, pasará más de una semana al año. Las noches consideras cálidas pasarán de 45 a 1232. Los días denominados cálidos pasarán de 41 a 114.

Lloverá mucho menos. La precipitaciones mojaron la mitad del 2016. En total, 175 días. Las proyecciones establecen que estará por debajo de 154 con el próximo cambio de siglo. Esos son 22 días menos al año. Pero cuando caiga será con más intensidad. La precipitación máxima en 24 horas ha sido de 43 litros por metros cuadrado. Dentro de 80 años, será de más de 45 litros por metro cuadrado. 

Todo apunta a un clima mucho más calido, tanto en verano como en invierno, que se aleja de la Asturias verde y de clima amable en la que se refugian los turistas que cada verano huyen de calor. Ya está cambiando también el Cantábrico, que este verano está registrando temperaturas inusualmente cálidas.

Por comarcas

Los vecinos del suorccidente lo sufrirán en sus propias carnes. La temperatura mínima media anual casi se duplicará en apenas ocho décadas.Pasará de 4,34 grados a 8,02, un incremento considerable. Las máximas también caminarán hacia arriba pero de una manera más comedida. La media anual alcanzará los 15,95 cuando ahora está en 11,76 o, al menos, lo estaba en 2016. Hay otros datos para el análisis. Hace dos años, los termómetros cayeron por debajo de cero grados un total de 70 días. En 2011, apenas serán 20.

En Oviedo apenas dos días al año los termómetros marcarán números negativos. No es que en la actualidad sean muchos (una media de 18) pero, al final de siglo, serán casi historia. Del mismo modo ahora es anecdótico que haya noches por encima de los 20. Para entonces ya será más habitual. Al menos, semana y media al año, el sofoco se extenderá a la madrugada.

La futura mediterraneización de la cordillera cantábrica

Elena G. Bandera

Encinas y alcornoques, hoy especies relictas en Asturias, serán predominantes debido al calentamiento global tal y como recoge la publicación sobre la vegetación de la Península Ibérica elaborada por más de 60 investigadores

«¿Nos podremos adaptar los seres vivos al cambio climático? Ese es el gran interrogante», asegura Tomás Emilio Díaz, catedrático de Botánica de la Universidad de Oviedo y uno de los más de 60 investigadores de España y Portugal que han participado en la obra La vegetación de la Península Ibérica (The vegetation of the Iberian Peninsula), editada recientemente y cuya importancia radica en que cartografía bioclimática y biogeográficamente por primera vez toda la Península Ibérica y las islas Baleares. Díaz plantea esta pregunta a raíz de que esta magna obra, que ocupa dos volúmenes de 1.800 páginas, dedica uno de sus diez capítulos a la cordillera cantábrica y a los montes de León en el que se predice, al realizar una radiografía del momento actual, la mediterraneización de la cornisa cantábrica con el cambio del clima templado al mediterráneo. 

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