Los niños sordos comenzarán el curso sin intérpretes

El Principado no firmará el contrato con la nueva empresa hasta una semana más tarde. Las familias denuncian que el calendario se sabe desde hace meses


Redacción

El calendario escolar para el curso 2018/2019 se aprobó el 9 de mayo. Es decir, hace prácticamente cuatro meses. Ese día ya se sabía que los alumnos de Infantil y Primaria comenzarían las clases el lunes, 10 de septiembre, y que los de Secundaria y Bachillerato lo harían cinco días después, el viernes 14 de septiembre. A pesar de planificar con este margen, los alumnos con discapacidad auditiva comenzarán sus clases sin intérpretes. La Consejería de Educación no firmará el contrato con la nueva empresa adjudicataria del servicio, Aires Creativos S.L., hasta el día 18 de septiembre. Así que como pronto los profesionales no estarán en los centros hasta el día 19. Profesionales y familias denuncian la improvisación con la que se gestiona un apoyo fundamental para estos estudiantes.

Un caso puede servir como ejemplo. La hija de Gisela Ramos, se llama Cristina Prieto, tiene 13 años y pasa de su colegio de toda la vida al instituto. Además de su discapacidad auditiva tiene otro hándicap añadido, ya que le han diagnosticados otros trastornos del aprendizaje del lenguaje. Gisela Ramos explica que la niña va a tener que entrar en ese centro que no conoce, sola, sin apoyos y sin entender absolutamente nada. Está especialmente preocupada. Entiende que la organización de un instituto es mucho más compleja, que los estudiantes tienen que cambiar de aula, en función de las asignaturas y de la programación, y que los primeros días son fundamentales para hacerse con el ritmo. «Estoy muy preocupada. El primer día es cuando les cuentan todas las normas y no sé cómo se va a apañar», lamenta.

Tampoco tiene ninguna garantía de que Cristina vaya a poder seguir con la misma intérprete que ha tenido hasta ahora. Con Conchi Fuertes, la profesional, ha formado un buen equipo se entienden y ha mejorado mucho. La familia espera que la nueva empresa adjudicataria tenga en cuenta este tipo de cosas cuando llame a los intérpretes. Gisela, por el momento, va a pasar por el instituto de su hija para hablar con el orientador y para explicarle cuál es la situación, para ver qué pueden hacer para que esa toma de contacto vaya lo mejor posible. No sabe si también llamar directamente a la Consejería de Educación para quejarse y para trasladar su malestar de manera directa.

Mientras tanto los profesionales, los intérpretes de lengua de signos, esperan. Fueron muy críticos con la gestión realizada por el holding Adecco, antigua concesionaria, y ahora están sorprendidos de que la administración les haya retirado el servicio porque no cumplen con los criterios. Pero esperan que con Aires Creativos S.L. el entendimiento sea mejor. La primera impresión no ha sido mala. Les están llamando para presentarse y para tomar contacto. Cuatro de los intérpretes son fijos por sentencia judicial. El resto son eventuales o temporales a los que se subroga. Se muestran cautos pero esperan que se siga un criterio justo en la distribución con los alumnos. Lamentan «la improvisación» con la que actúa la consejería, que planifica la firma del servicio de intérpretes una semana después del inicio del curso.

Asistir a clase sin entender ni una sola palabra

Susana D. Machargo
Los intérpretes de lengua de signos David González. Ledicia Fernández y Conchi Fuertes con Gisela Ramos, en el centro, madre de una niña con discapacidad auditiva.Los intérpretes de lengua de signos David González. Ledicia Fernández y Conchi Fuertes con Gisela Ramos, en el centro, madre de una niña con discapacidad auditiva
Los intérpretes de lengua de signos David González. Ledicia Fernández y Conchi Fuertes con Gisela Ramos, en el centro, madre de una niña con discapacidad auditiva

El recorte de las horas de los intérpretes de lengua de signos en las escuelas condena a la incomunicación a los alumnos con discapacidad auditiva. Intérpretes y padres cuentan la realidad de las aulas

Suena el timbre y todos los alumnos recogen menos uno. Hasta que no ve los gestos de sus compañeros no se mueve. Tiene una discapacidad auditiva y su intérprete de lengua de signos solo lo acompaña en clase algunas horas a la semana. Muchas veces no está con él cuando se acaba la jornada. No es el único caso que cuenta los profesionales. Hablan de alumnos que no se enteran de la fecha de los exámenes y no los preparan. Otros creen que se ríen de ellos cuando hay un ataque de risa generalizado en el aula y nadie le explica qué es lo que ha pasado. Solo una intérprete de lengua de signos en las escuelas públicas asturianas tiene jornada completa. El resto oscila entre las 15 y las 20 horas. ¿Qué hacen los estudiantes en el resto de las asignaturas, cuando no tienen este apoyo? Se tienen que conformar con el aislamiento, con la barrera de la incomunicación y con la buena voluntad de cada profesor o de los compañeros. Aunque la lengua de signos es un derecho aprobado por ley, el recorte horario aplicado por la Consejería de Educación en el último concurso ha puesto en peligro la equidad de alumnos con necesidades educativas especiales. No solo lo dicen los trabajadores, que defienden su empleo y la calidad del servicio público que prestan, lo denuncian las familias que ven cómo sus hijos se enfrentan a dificultades añadidas.

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