Estos son los agravios en Asturias que desembocan en el 8-M

Una brecha salarial gigante, la tasa de actividad femenina más baja del país o la escasa representación política demuestran que la paridad aún está lejos


Redacción

Vienen pisando fuerte pero todavía están lejos de la paridad. Las cifras explican muchas veces mejor que un millón de argumentos las razones para reivindicar el 8-M, el Día Internacional de la Mujer. Asturias presenta la mayor brecha salarial de España y una de las tasas de actividad femenina más baja. La representación política es aún escasa. Solo el 23% de los máximos mandatarios municipales son alcaldesas. La cifra de jueces y juezas ya supone el 50% pero son una gran minoría en el Tribunal Superior de Justicia y en la Audiencia Provincial. Llenan las aulas de la Universidad de Oviedo pero nunca ha habido una rectora y el número de catedráticas es considerablemente inferior. Hay más extranjeras que extranjeros asentados en la región, pero hay menos afiliadas a la Seguridad Social procedentes de otros países que afiliados.

El listado podría ser interminable. En pleno 2019, las asociaciones feministas de toda España llaman a la huelga general para acabar con todos esos agravios. No se trata solo de un paro laboral sino de uno más ambicioso que abarca a todos aquellos sectores en los que la paridad es todavía un anhelo, como los cuidados familiares, la educación o el consumo. El objetivo final perseguido por la Coordinadora 8-M, que aglutina a decenas de colectivos feministas, culturales, sociales y profesionales, es conseguir una sociedad más justa e inclusiva.

Motivos para la huelga

El 52,8% de los asturianos son mujeres. Representan por tanto más de la mitad del padrón, aunque pocas veces esta estructura poblacional tiene un reflejo social. Cuando llega la hora de pedir una excedencia para cuidar a los hijos, el 91,24% son de trabajadoras. Cuando hay que tramitar una excedencia para cuidar a los progenitores, el 80,15% son trabajadoras. Así consta en las estadísticas actualizadas que maneja el Instituto Asturiano de la Mujer. Esto sucede cuando, además, el número de ocupadas es muy inferior. Los informes del Instituto Nacional (INE), con los datos del cuarto del último trimestre de 2018 incluidos, son demoledores. Trabajan 188.000 asturianas frente a 202.600 asturianos. La tasa de parados en varones es del 11,55% y en mujeres del 14,23%. Las inactivas ascienden a 249.500, mientras solo hay 193.900 inactivos.

El mercado laboral aparece como un motor generador de desigualdad. La asociación de técnicos de Hacienda (Gestha) señala que la brecha salarial en el Principado es de 6.274 euros anuales. Es decir, ellas cobran de media 6.274 euros menos y su salario no llega a los 17.000 euros anuales. A los que sostienen el argumento de que el cambio es imparable y de que poco a poco la sociedad se convierte en más igualitaria y las remuneraciones también, los expertos de Gestha les contestan con datos en la mano: al ritmo actual, una asturiana tardaría 179 años en cerrar esta brecha.

El techo de cristal es otra de las grandes preocupaciones. Las mujeres acceden al mercado laboral en el más amplio sentido, en todos aquellos sectores para los que se forman pero no llegan ni a cargos intermedios ni a puestos de responsabilidad, que siguen copados por varones. La justicia asturiana, con las cifras del año 2018, puede ser un buen ejemplo. De los 144 jueces que ejercen en el Principado, 77 son jueces y 77 juezas. La paridad parece, a simple vista, perfecta. Pero si se analizan los datos al detalle no lo son tanto. De los 24 cargos en el Tribunal Superior de Justicia (TSJA), el máximo órgano judicial, 16 están ocupados por varones y 8 por mujeres, que representan el 33%. Si se mira la Audiencia Provincial, el balance es casi idéntico, 17 frente a 10, en porcentaje, el 37%. Donde ellas son una inmensa mayoría (22 a 10) es en los juzgados de primera instancia e instrucción, en la base.

La política tampoco aporta mejores perspectivas. Nunca ha habido una presidenta del Principado y solo una presidenta de la Junta General, la actual consejera, María Jesús Álvarez. Si se quiere mirar la botella medio llena, el Consejo de Gobierno regional tiene un 50 a 50. El Instituto Asturiano de la Mujer señala que en las elecciones de 2015 solo se eligieron a 18 alcaldesas de los 78 concejos en que se distribuye Asturias. Esa proporción ha crecido por los cambios registrados en estos cuatro años. A Ramón Argüelles, le sustituyó en Lena Gema Álvarez. La socialista Ana Vigón se convirtió en la primera alcaldesa de Tapia de Casariego tras el acuerdo alcanzado por el PSOE con el único concejal de Foro para desalojar del poder al PP tras la dimisión del hasta entonces entonces alcalde, el popular Enrique Fernández. Ni siquiera los sindicatos son el mejor ejemplo. Ninguno de los mayoritarios ha tenido hasta el momento en Asturias una secretaria general, aunque es cierto que ellos son las organizaciones convocantes que dan soporte a la huelga general de este 8-M.

Educación

La educación está dando un giro importante. Aquí la brecha es de resultados y a favor de las alumnas. Hace sólo unos días la Consejería de Educación presentaba el informe de resultados del curso 2017/2018. Las estudiantes aprueban más que los estudiantes ya desde la Primaria. La diferencia comienza a edades tempranas. En Primaria, hay apenas un punto de diferencia. En Secundaria alcanza los 5 y en Bachillerato llega a siete. En las aulas de la Universidad de Oviedo se sientan más mujeres que hombres, tanto en los grados como en los másteres y hasta en el PUMUO, que es el programa universitario para mayores. Hay más mujeres intentando sacarse el doctorado, con la precariedad que están sufriendo los jóvenes investigadores, sin apenas recursos y con retrasos en todo tipo de becas que constituyen sus únicos ingresos.

Sin embargo, con datos de la propia Universidad de Oviedo actualizados el curso pasado, de los 165 grupos de investigación que funcionan en la institución, únicamente 49 cuentan con mujeres como investigadoras principales: 10 en la rama de Ciencias, 9 en Ciencias de la Salud, 13 en grupos de Ciencias Sociales y Jurídicas, 13 en grupos de Artes y Humanidades, y 4 en grupos de Ingeniería y Arquitectura. Frente a 200 catedráticos, no hay ni 100 catedráticas. El techo de cristal parece que se mantiene también en la institución académica.

Violencia de género

La lucha contra violencia de género y la visibilización de esta lacra social tiene su propio día, el 25 de noviembre, pero es también una de las puntas de lanza del Día Internacional de la Mujer. No es necesario comparar para comprender la gravedad de los datos. Con el balance cerrado en el tercer trimestre de 2018, según el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, se había tramitado 765 denuncias en Asturias, un 22,6% más que en el mismo periodo del año anterior. La tasa de mujeres víctimas por cada 10.000 es de 13,01%. Siete de cada diez denuncias las presenta la propia víctima. En 2018, no se ha registrado ninguna víctima mortal. En 2017 fueron tres. El peor año fue 2005, con cinco mujeres asesinadas.

La Plataforma Feminista d'Asturies habla de ocho razones para el 8-M y de la necesidad de organizar ocho días de revuelta para concienciar a la sociedad. Propone colgar mandiles de la ventana como muestra de solidaridad, concentrarse a las doce del mediodía para visibilizar la lucha en cada pueblo y participar en la manifestación de Gijón para demostrar que el movimiento crece y es imparable. En la calle no habrá cifras. No son necesarias.

     

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