Génova vacía de poder la presidencia del PP asturiano

El cherinismo cree que el partido ya vive «una intervención de facto» desde la designación de Mallada como candidata. El futuro papel de Mercedes Fernández, en el aire

El presidente del PP, Pablo Casado (4i), y la candidata del PP a la Presidencia del Principado, Teresa Mallada (3i), pasan frente al teatro Campoamor de Oviedo tras la firma del acuerdo por el que PP y Foro Asturias concurrirán en coalición a las elecciones generales del 28 de abril.
El presidente del PP, Pablo Casado (4i), y la candidata del PP a la Presidencia del Principado, Teresa Mallada (3i), pasan frente al teatro Campoamor de Oviedo tras la firma del acuerdo por el que PP y Foro Asturias concurrirán en coalición a las elecciones generales del 28 de abril.

La amenaza de la imposición de una gestora en el PP de Asturias planeó por los mentideros durante buena parte de la tarde del martes aunque nunca no ha llegado a concretarse. Quizá porque puede resultar un movimiento demasiado escandaloso en la víspera de que se inicie no sólo una, sino dos precampañas electorales, la de las generales en abril y la de las autonómicas en mayo. O quizá porque tampoco era realmente necesario. Después de que en enero Génova apartara a la presidenta regional, Mercedes Fernández, para apostar por Teresa Mallada como cabeza de cartel, después además de que sus preferencias para algunas de las más relevantes listas municipales no fueran tenidas en cuenta, y después que se haya apartado al que fuera su mano derecha y secretario general, Luis Venta, tras verse implicado en una denuncia del envío de un anónimo con amenazas; la presidencia de Cherines ha quedado prácticamente vaciada de poder.

El partido vive «con una intervención de facto desde el 8 de enero», según afirmó un dirigente regional en declaraciones recogidas por la agencia EFE la misma tarde en la que Luis Venta era destituido por, presuntamente, haber remitido una carta con amenazas al concejal de Gijón Pablo González. A día de hoy, según diversas fuentes, ni siquiera está claro que la dirección nacional vaya a darle una salida a Cherines ni en abril ni en mayo, ni un puesto en la candidatura autonómica ni tampoco en las listas para el Congreso o el Senado. Otras fuentes apuntan a que el propio Pablo González podría asumir la secretaría general que ha quedado vacante tras la destitución de Venta. Y añaden que el exsecretario general tenía garantizado un puesto en la lista electoral autonómica, una posibilidad que ha saltado por los aires. 

Sólo hace un año, Mercedes Fernández hacía una exhibición de poderío total con su consagración como presidenta del partido en Asturias tras un proceso en el que se alzó con una contundente victoria (con más del 88% de los votos) frente a su única contendiente, Carmen Maniega. En el hotel de La Reconquista, los compromisarios asturianos certificaban su victoria al más puro estilo de primarias norteamericanas con carteles de «Cherines presidenta». Fue una de las primeras ocasiones en las que el PP probaba su sistema de elección de doble vuelta (primero un voto directo de los militantes que luego tenía que ser confirmado, en el congreso, por los compromisarios. Cherines había sido una de las dirigentes que había defendido este sistema en la ponencia del cónclave popular que adoptó este sistema de participación corregida de los afiliados. Cuando tuvo que estrenarse a nivel nacional, tras la marcha de Rajoy después de perder la moción de censura, el modelo se convirtió en un problema para el PP asturiano. En la carrera por la dirección nacional, la dirección regional apostó siempre a un caballo perdedor, primero con un apoyo velado, aunque tratando de mantener apariencia de neutralidad, por María Dolores de Cospedal; después cuando la competición se dirimía sólo entre Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría, con una mayor predisposición por la segunda. Lo cierto es que la exvicepresidenta del Gobierno obtuvo más votos entre los militantes pero fue Casado quien sumó los definitivos apoyos de los compromisarios y accedió a la presidencia del partido.

Aduciendo el argumento de las encuestas, la nueva dirección en Génova descabalgó en enero a Mercedes Fernández como candidata a la presidencia del Principado para apostar por Teresa Mallada. Casado impuso una bicefalia que, tradicionalmente nunca ha dado buenos resultados en un partido tan acostumbrado a la jerarquía vertical y los roces no tardaron en producirse. Se sucedieron sobre la elaboración de las listas electorales y también sobre la pertinencia o no de reeditar la coalición con Foro Asturias en los comicios generales. Cherines, que recogió el liderazgo del partido precisamente en los momentos más bajos tras la escisión protagonizada por Francisco Álvarez-Cascos, asumió como un desprecio de Casado que se le apartara de la candidatura y no dejó de señalarlo a cada ocasión que tuvo, incluso en la última Convención Nacional, señaló que algunos sabían «construir desde cero» y otros «coger el relevo desde el trabajo hecho». Luis Venta llegó publicar por esas fechas un artículo en prensa en el que calificaba de «error» la decisión de la dirección nacional. Pero precisamente porque el PP es un partido marcado por una jerarquía vertical, las decisiones de Génova resultan inapelables. 

En los momentos de mayor tensión fue precisa la intervención de un 'fontanero' de Génova, Juan Carlos Vera, que acudió a la sede de Oviedo a comienzos de febrero para trata de poner paz en los sectores enfrentados. Allí celebró reuniones, con entrevistas individuales y por separado con diputados y alcaldes, y se fraguó una frágil tregua en el que se fijaron un reparto de puestos en las listas y medios para la campaña. Pero todo volvió a estallar de nuevo en apenas unas semanas. 

En el equipo de Teresa Mallada predominan sus más afines. Allí se encuentran nombres como  Pablo Álvarez-Pire, como coordinador de campaña y también el del exalcalde de Oviedo Agustín Iglesias Caunedo como responsable de asesoría política después de haber mantenido un largo pulso con Cherines por el control de la agrupación de Oviedo tras resultar imputado en el caso Pokémon. Dentro de ese núcleo duro se encuentran también como responsables de la elaboración del programa electoral, José Luis Viesca (que estaba en Hunosa con Mallada), Juan Sutil (que viene de la dirección del partido en Aller, el concejo natal de la candidata) y la dirigente de Siero, Beatriz Polledo.

Mercedes Fernández no tuvo mano (porque es una decisión que compete a la dirección nacional) en la elección del candidato a la alcaldía de Oviedo, Alfredo Canteli; pero tampoco pudo hacer valer sus preferencias en la lista para el ayuntamiento de Gijón que será encabezada por Alberto López-Asenjo. De aquella todopoderosa presidencia del pasado marzo apenas queda la elección del liderazgo del partido en Avilés (a quien sí se le impuso una gestora e incluso el control de sus cuentas desde la dirección regional).

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