Este es el perfil del votante en Asturias

Las opiniones de la ciudadanía sobre determinados asuntos de actualidad política marcan su tendencia en los comicios

Un elector elige sus papeletas para las generales de 2019
Un elector elige sus papeletas para las generales de 2019

Redacción

Cuando un ciudadano decide sobre quién va a votar, en esa elección confluyen numerosos factores, desde económicos hasta ideológicos. La opinión ciudadana sobre la actualidad marca de forma indiscutible su tendencia de voto y marca de forma muy clara el devenir de los comicios. Por ello, conocer el perfil del votante y saber discernir sobre su forma de entender la realidad que salpica a temas tan variados como el funcionariado público, el sueldo de los representantes políticos o el número de diputados que debería tener la Junta del Principado se antoja clave para atraer a estos votantes. Nada pulsa mejor la opinión de la ciudadanía que los métodos de participación voluntaria como las encuestas, en donde pueden mostrar su punto de vista sobre temas actuales. Esta radiografía del votante de la región se crea en base a los resultados de las encuestas que este medio realiza, y en las que la población opina sobre asuntos de primer orden político. De estos resultados se puede inferir el perfil del votante en Asturias.

El elector de la región tiende a decidir de antemano el voto y no se ve influido por la campaña electoral. El número de personas que asegura haber cambiado su voto tras la campaña electoral es muy bajo, un 3% de los participantes en la encuesta. Por su parte, no llega al 10
% de los encuestados los que señalan que la campaña les ayudó a decidir su voto. No obstante, el desinterés por la política es patente en un parte del electorado asturiano, ya que un tercio de los encuestados señala no haber seguido la campaña. Parte del cierto desinterés en la campaña puede explicarse por su duración, según los datos recogidos sobre si se debe o no recortar el tiempo de campaña. La mayoría de los votantes se decantan por reducir la longitud de la campaña al considerarla demasiado larga, mientras que más de un tercio consideran que no tiene sentido ya a la hora de influir en los comicios. Es sintomático también de esta predisposición al voto el hecho de que la inmensa mayoría de los participantes en la encuesta sobre el debate electoral regional afirman no haber cambiado su voto tras su visionado. Solo una quinta parte de estos señalan haber modificado su intención de voto. Por ello, queda claro las sólidas convicciones electorales del votante de la región.

Un factor clave a la hora de decantar el voto por una formación u otra son los pactos electorales. La aritmética ha ganado un gran peso en los comicios recientes a raíz de la fragmentación por la gran disputa en todo el espectro político. El hecho de que un partido prefiera pactar con una opción u otra para luego acabar acordando con una formación distinta es un asunto que trae de cabeza a los electores. Debido a esto, el votante de la región se decanta porque estos pactos se hagan públicos durante la campaña para que los electores puedan contar con esta información útil. Solo un tercio de los participantes en la encuesta prefieren seguir confiando en la aritmética electoral, en contra de la tendencia de otros países europeos en los que los pactos ya se negocian con mucha antelación. El votante asturiano, en este sentido, va en consonancia con esta idea de pactar antes de los comicios y revelar estos acuerdos durante la campaña.

Sueldos y reducción de costes

Un tema de especial relevancia política y social es el sueldo de los cargos públicos. El votante de la región se muestra contrario a la remuneración que percibe tanto los alcaldes como el propio Presidente del Principado. Esta oposición es especialmente notoria en el caso de los regidores municipales, ya que para gran parte de los participantes en la encuesta cobran por encima de lo que deberían y sería recomendable que se reducieran el sueldo. Por parte del máximo dirigente de la autonomía, existe una mayor diversidad a la hora de decantarse de forma clara por una medida concreta para abordar esta temática. Los electores se decantan principalmente por que el presidente regional cobre lo que percibía en su profesión o que se decida una cantidad fija como sueldo. No obstante, casi un tercio de los participantes consideran que los 66.041 euros que reciben en la actualidad son una cifra adecuada. A pesar de que la mayoría de los votantes muestran una posición férrea a la hora de que los alcaldes vean reducidos su remuneración, esta postura es menos evidente si se habla del presidente del Principado, para quien piden, como poco, una revisión del salario que percibe en la actualidad.

El elector asturiano no solo aboga por revisar los sueldos de los representantes públicos, sino también reclaman revisar el número de diputados en la Junta General, así como los concejos. La mayoría de los votantes encuestados apoyan disminuir hasta 30 los escaños en el Parlamento asturiano, y lo mismo ocurre con los concejos, para los que se pide de forma mayoritaria reducir su número. Para más de la mitad de los encuestados sobre estos dos temas, tanto el número de diputados en la Junta General como la cantidad de concejos cuentan en la actualidad con unas cifras excesivas que ocasionan un gasto que recomiendan reducir. Solo una quinta parte de los participantes en estas dos encuestas apuestan por mantener la situación actual.

Situación del empleo público

Los servicios públicos son otro de los grandes campos de batalla electorales, y es una cuestión sobre la que inciden mucho los partidos en la campaña electoral. Reforzar esta oferta y contar con una plantilla sólida de trabajadores públicos son propuestas que calan en la población, aunque los votantes de la región difieren a la hora de abordar este tema. La mayoría de los votantes reclaman más empleados públicos al entender que, de esta forma, se asegura la calidad de los servicios prestados. Si sumáramos esta opción a aquellos que se decantan por mantener y optimizar la plantilla actual, casi tres cuartas partes de los electores abogarían por mantener o aumentar el número de empleados públicos. Solo un 24% apuesta por reducir la plantilla.

Número de mandatos, listas más votadas y cumplir el programa

El elector asturiano es partidario de limitar el número de mandatos del presidente regional a dos legislaturas. Si bien el eterno debate se articula en torno a limitar o no el número de mandatos, más de un tercio de los participantes en la encuesta apuestan por otra alternativa para abordar este tema: contar con una ley de ámbito nacional que armonice el número de legislaturas en las que puede mantenerse el mismo candidato al frente del Gobierno regional. Una norma que sería igual para todas las comunidades autónomas. El elector asturiano es poco amigo de no fijar un límite de mandatos, ya que solo el 7% de los encuestados consideran que no debería haber un límite de legislaturas para el mismo candidato.

La cuestión de si la lista más votada debería ser la que gobernara en los comicios municipales es otro debate sobre el que el votante asturiano tiene una opinión muy clara: el 62% de los encuestados se muestran favorables al sistema actual en el que, mientras sume, cualquiera puede ser alcalde. Los electores consideran de esta manera que los pactos y alianzas son preferibles sobre una ley que fijase que solo sea alcalde el número uno de la lista más votada. Con respecto a los participantes que abogan por esta ley, solo un tercio apoyan que el cabeza de lista del partido más votado sea el único capaz de ser regidor municipal.

Los programas electorales son ese mantra sobre el que los partidos definen sus líneas de actuación y sobre el que los votantes asturianos no tienen una idea muy buena. Dudan mucho de las intenciones de las formaciones y de su interés en llevar a cabo las promesas vertidas tanto en este programa como en la campaña electoral. Por ello, la inmensa mayoría de los electores reclaman que por ley los partidos políticos cumplan su programa electoral, ya que los electores de la región afirman que no los cumplen en absoluto. Se trata de un claro indicativo de la pérdida de la confianza en la clase política por parte del votante asturiano, que opina que solo a través de una norma se podrían, efectivamente, cristalizar todas estas promesas incumplidas.

Cuándo dimitir por un caso de corrupción

La corrupción es uno de los problemas del país que más alto se colocan en los barómetros de opinión en los que participan la ciudadanía. Los escándalos de malversación, robos y delitos varios en el seno político son una problemática sobre la que la ciudadanía reclama mayor contundencia. El momento en que un político debe dimitir por un caso de corrupción es un asunto controvertido sobre el que el elector de la región prefiere que el cargo público deje su puesto una vez adquiera la condición de investigado. La segunda opción para los votantes es que el político dimita una vez sea condenado por el delito sobre el que se acusa. El votante de la región no se fía de los partidos políticos a la hora de actuar sobre esta cuestión, ya que solo el 12% de los encuestados opina que cada formación política debería regularlo en su régimen interno.

El perfil del votante de la región es una persona que aboga por recortar diputados y concejos, pero pide reforzar la plantilla de trabajadores públicos. Cuenta con una fuerte predisposición al voto y su intención no cambia pese a la campaña electoral y los debates televisivos. Para el votante asturiano, los pactos deberían revelarse durante la campaña electoral, ya que se trata de una información útil, y es defensor de limitar los mandatos del presidente del Principado a dos legislaturas. Considera que la gobernabilidad de los municipios no es exclusiva de la lista más votada, y reclama una ley que obligue a los partidos a cumplir su programa electoral, reflejando un claro recelo. Frente a la corrupción prefiere que el cargo público dimita al adquirir la condición de investigado a que deje su puesto solo si es condenado. Así es el perfil del votante asturiano.

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