Los respiradores 3D de Asturias, capacidad para replicar uno cada tres horas

El ingeniero Marcos Castillo explica el trabajo de colaboración de los voluntarios con el HUCA y la Universidad de Oviedo


Marcos Castillo, uno de los ingenieros que trabaja en el equipo que desarrolla contrarreloj en Asturias los respiradores con impresión 3D, no cede a la presión en los contactos constantes entre los voluntarios de la red ReesistenciaTeam, los profesores de la Universidad de Oviedo que les apoyan en el proyecto y las idas y venidas al HUCA en busca de material. Quizá sólo un poco ayer domingo cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mencionó para toda España la iniciativa en su comparecencia tras hablar con los responsables autonómicos.

Los plazos corren y a nadie se le escapa la urgencia de la situación pero lo más importante es hacer las cosas bien, con eficacia y funcionalidad. «Ahora mismo estamos trabajando en el vídeo de la facultad de medicina. Hay dos profesores de la universidad y estamos entre todos poniendo en práctica todo el desarrollo de la máquina, es decir estudiando desde diferentes puntos de vista por qué cada cosa va en su sitio evaluando un poco todo».

Aunque todo el mundo habla de respiradores fabricados con impresoras 3D, lo cierto es que sólo una pieza se produce con estos dispositivos, una válvula que insufla al globo. La mayor parte de la máquina se hace con corte láser de metacrilato. Explica Marcos Castillo que la máquina está diseñada para que sea posible replicar un ejemplar cada tres o cuatro horas. Para hacerlo lo primero es la validación clínica, que se hará en el HUCA, todo el proyecto cuenta con el respaldo de la Fundación COTEC y la Consejería de Ciencia del Principado además de la Universidad de Oviedo.

«La máquina requiere de unos ajustes, como es normal, una calibración y a partir de ahí se estudiarán varias cosas, ponerle un pulmón artificial, dejarla funcionando un tiempo. Al final tienes que someterla a estrés. Se trata de recrear situaciones reales como que el paciente pueda toser», recalcó Castillo a la hora de explicar cómo se hará el testeo.

El proyecto nació con una red de voluntarios coordinada a través de internet, algo «impresionante, se ha desbordado totalmente, es una locura», en palabras de Castillo. La semana pasada, la Guardia Civil en Asturias donó un lote de boquillas de las pruebas de alcoholemia de los controles de tráfico ya que se trata de una pieza muy similar la necesaria para la fabricación del prototipo. El respaldo del Gobierno asturiano y la Universidad de Oviedo también fue decisivo.

«Ahora mismo estamos cinco personas aquí en Asturias y doce trabajando telemáticamente a nivel de grupo de trabajo para finalizar esto, hay un equipo de trabajo de programadores que son unas 15 o 16 personas, son los que están rematando el proyecto, al principio éramos muchísimos más pero al final es como un embudo vas canalizando y tienes que pedir cosas más específicas y más concretas, pero todos somos parte de un todo», explicó Castillo.

La Consejería de Ciencia ha destacado que dado que están recibiendo numerosas propuestas en relación a la pandemia causada por el nuevo coronavirus, de cara a identificar aquellas cuya aplicación pueda ser inmediata para el sistema sanitario, ha habilitado un correo: cienciacovid19@asturias.org para que se pueda hacer llegar proyectos o productos que ayuden a combatir la COVID-19.

Y lo cierto es que ha impulsado otros proyectos en los que se aúnan la iniciativa privada y de la administración pública. Es el caso del consorcio liderado por la Consejería de Ciencia y en el que participan el Centro Global de I+D de ArcelorMittal, el Thyssenkrupp Elevator Innovation Center y el centro tecnológico Idonial para  la fabricación de dispositivos como viseras y gafas de protección, y también está en estudio la fabricación de cascos para aplicar presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP). Los diseños se están coordinando bajo la supervisión directa del personal del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), garantizando así su adecuación a los estándares sanitarios y del Servicio de Salud del Principado (Sespa). Además, el centro sanitario de referencia en Asturias facilitará un EPI (equipo de protección individual) completo para ver qué otros componentes se pueden fabricar desde el Principado con el fin de surtir no solo a los centros regionales, sino también a los puntos de España u otros países que lo precisen.

Además, El Principado ha promovido una alianza de instituciones y empresas asturianas que trabajan en una propuesta para reciclar hasta 100.000 mascarillas al día, una cantidad que podría escalarse hasta el millón diario en caso de disponer de suficiente personal y material.

El equipo para la puesta en marcha de esta iniciativa está formado por la empresa Bioquochem, con el director de I+D+i, David Hevia, al frente; el Grupo Masaveu; la Universidad de Oviedo, con un equipo de voluntarios que testará el material en distintos laboratorios; y con la colaboración de la Guardia Civil y del Ejército, que será una de las piezas fundamentales en el proceso de reciclaje de mascarillas y otros equipamientos imprescindibles para el personal sanitario. La propuesta cuenta con el visto bueno del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA).

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