Un templo dentro de un antiguo cementerio: así se inmatriculó San Julián de los Prados

La Voz

ASTURIAS

PACO RODRÍGUEZ

La Iglesia se inscribió en el año 1981 el único bien del prerrománico en el que sigue habiendo culto

28 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El Arzobispado de Oviedo asegura que las iglesias del prerrománico asturiano son suyas desde que se construyeron. Legalmente, no. Las investigaciones del Grupo de Inmatriculaciones Asturias están desvelando que el proceso de inscripción no tiene, desde luego, tantos siglos. Hace unas semanas se descubrió que Santa Cristina de Lena se había inmatriculado en el año 2010. Ahora se tiene constancia de que San Julián de los Prados fue el 20 de febrero de 1981, hace exactamente 39 años. Una nota del Registro de la Propiedad de Oviedo así lo confirma. El único de los templos prerrománicos que se mantiene abierto al culto pertenece a la Iglesia asturiana desde el 20 de febrero de 1981, 17 años antes de que la UNESCO lo declarara Patrimonio de la Humanidad.

El hecho de que San Julián de los Prados mantenga el culto no solo es una singularidad que lo distingue del resto de los templos prerrománicos. También es clave para entender cómo fue inscrito. La Ley Hipotecaria del año 1946 permitía a la Iglesia inscribir a su nombre cualquier bien sin tener que presentar ninguna documentación. Solo era necesaria la firma de un obispo, al que se concedía casi la autoridad de un notario. Solo había una excepción. Este proceso no era válido para las iglesias con culto. Esas no se podían inscribir. Eso cambió en el 1998, cuando el Gobierno de José María Aznar reformó la Ley Hipotecaria y amplió todavía más el margen con el que se podrían mover las diócesis. Sin embargo, la inmatriculación de San Julian de los Prados data de 1981. ¿Cómo se pudo entonces inscribir si no era legal?

Lo que dice la descripción de la finca que obra en el registro puede ser una pista definitiva. En realidad, lo que se hizo hace 39 años fue inscribir «el solar del antiguo cementerio, con una superficie de 2.500 metros cuadrados, del cual se halla enclava la iglesia parroquial de San Julián de los Prados, ocupando esta una superficie de 455 metros cuadrados del total de la finca». Es decir, se inscribió la propiedad del solar que en su día ocupaba un antiguo camposanto, hoy desaparecido, y se dijo que dentro estaba San Julián. Los lindes, por tanto, que se marcan son de todo el terreno y no del edificio en sí. Se dice, además, expresamente, que este proceso se realiza siguiendo el artículo 206 de la Ley Hipotecaria dictada en aquellos primeros años de la dictadura franquistas.