Así se multiplicó el laboratorio virológico del HUCA en un diagnóstico a contrarreloj

El centro asturiano ha multiplicado su personal y redoblado esfuerzos para extender sus servicios las veinticuatro horas del día y procesar la avalancha de muestras que llegan a las instalaciones


Redacción

«El coronavirus ha supuesto un antes y un después y ahora su detección es la prioridad». Los laboratorios de virología han multiplicado su personal y redoblado esfuerzos para extender sus servicios las veinticuatro horas del día y procesar la avalancha de muestras que llegan a las instalaciones. Realizar el mayor número de análisis para determinar la presencia del virus a través de pruebas diagnóstico tipo PCR (reacción en cadena de la polimerasa), que permiten detectar un fragmento del material genético de un patógeno, y hacerlo con la máxima rapidez resulta vital para conocer la evolución de la pandemia del Covid-19.

El trabajo se ha desbocado

Como muestra de ello, el trabajo que realiza el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), el centro de referencia del Principado y uno de los que más pruebas ha procesado en el conjunto del país desde la irrupción del nuevo coronavirus. Las cifras evidencian que el ritmo en la instalación «se ha desbocado», según afirma en declaraciones a Efe su responsable, Santiago Melón, que sostiene que aún cuentan con capacidad para continuar con esta carga de trabajo realizada por «gente valiente», puesto que el equipamiento ya disponía de la infraestructura necesaria y la tecnología adecuada antes del inicio de pandemia.

Como ejemplo: el año pasado el laboratorio registró 43.000 peticiones de diagnóstico de todo tipo, cifra que se ha superado en lo que va de 2020, dado que ya se han procesado más de 50.000 muestras vinculadas a la Covid-19. La irrupción del nuevo coronavirus se «integró» en el laboratorio «como un virus más», aunque llegó un momento en que su incidencia se disparó. Durante las primeras semanas, las muestras que procesaban ascendían a 400 al día, momento en que pensaban que no podían abarcar más, aunque no fue así y ahora la media ronda las 1.300.

El equipo que conforma el laboratorio, y que ahora está integrado por más de una treintena de especialistas, residentes, investigadores, técnicos y secretarias, se ha multiplicado y trabaja a tres turnos (mañana, tarde y noche) para identificar el virus con la mayor rapidez posible, lo que se une a la creación de una guardia específica de virología que cubre el servicio todo el día. «Nosotros tenemos una gran experiencia de muchos años en la realización de pruebas PCR. Hemos tenido suerte y visión de aprovisionarnos de los reactivos que se usan muy pronto», indica, por su parte, el jefe del servicio de Microbiología del complejo sanitario ovetense, Fernando Vázquez.

Unas instalaciones blindadas

El traslado, recepción, manipulación y análisis de las muestras para detectar la presencia de virus exige siempre unas estrictas medidas de seguridad. El hospital no se ha visto obligado a modificar sus protocolos en relación a otra infección viral, si bien se ha adoptado otro sistema de recepción de las pruebas relacionadas con la Covid-19 para que éstas pasen por menos manos hasta llegar al laboratorio.

«Al principio, estábamos más sensibilizados, pero no se puede trabajar con miedo y con alarma», asegura Melón. Tras ataviarse con una bata y guantes, y muchas veces de mascarillas, los profesionales se adentran en una cabina de seguridad de presión negativa en la que preparan la muestra antes de enviarla al laboratorio para proceder ya la identificación del virus.

«El estudio se hace lo más rápido posible para que no se altere», explica Melón sobre un proceso que puede durar una media de tres o cuatro horas, uno de los tiempos de respuesta más rápidos del país. Tras su análisis, las muestras se desechan como cualquier otra, través de un «confinamiento específico» que se utiliza para todos los tipos de virus y que, posteriormente, van a parar a un contenedor de alta seguridad.

El precio de esta técnica de PCR en Asturias, que también se realiza en los complejos sanitarios de Gijón, Avilés y Mieres y que en el conjunto del país se extiende en decenas de equipamientos hospitalarios, asciende a una media de ocho euros y cuenta con una alta sensibilidad. El impacto que ha supuesto la llegada del nuevo coronavirus no ha afectado al diagnóstico de otras enfermedades infecciosas, muchas de las cuales se han reducido porque «no hay transmisión debido al confinamiento», apunta Melón.

La experiencia ante un rebrote de contagios

Según sus palabras, en el Principado «se controló bien la infección», se consiguió ralentizar la transmisión local del coronavirus y se evitó colapsar el sistema sanitario, como ha ocurrido en otras partes del país. El experto en virología advierte de que un segundo brote «puede llegar», pero sostiene que la experiencia que se ha adquirido en estos meses ayudará, porque «se ha aprendido mucho». «Ante una oleada del Covid-19, estaremos preparados», concluye en la misma línea Vázquez.

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