El uso obligatorio de la mascarilla: Barbón abre la puerta al debate

El presidente del Principado defiende que toda la población tiene que llevar cubierta la boca y la nariz para evitar el contagio del coronavirus. El debate está abierto: los políticos defienden más esa tesis que los expertos en sanidad

Un matrimonio protegido con mascarillas pasea por el Campillín, en Oviedo
Un matrimonio protegido con mascarillas pasea por el Campillín, en Oviedo

Oviedo

La desescalada del confinamiento se ha iniciado, la fase 1 ha dejado ya imágenes de aglomeraciones de personas que o bien se les ha olvidado ya el confinamiento obligatorio o que quieren jugar con el coronavirus a la ruleta rusa. Mientras, el COVID 19 sigue contagiando y matando. La salida masiva de la ciudadanía a la calle, aunque sea en franjas horarias, abre ahora un debate: ¿Debería ser obligatorio el uso de la mascarilla por la calle? Ya lo es en el transporte público y en lugares cerrados donde no se puede mantener la distancia de seguridad de dos metros pero y ¿en las aceras de nuestros pueblos y ciudades? La discusión está abierta: los expertos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) no lo ven necesarios. Sin embargo, cada día son más los políticos que sea cual sea su posición política coinciden en inclinarse por apoyar que sea obligatoria la mascarilla para evitar rebrotes de la pandemia.

El presidente del Principado, Adrián Barbón, es uno de los partidarios de que la población salga a la calle con mascarilla. Así lo ha dejado patente en su perfil de la red social Twitter. En estos dos últimos días, el jefe del Ejecutivo asturiano ha insistido en la necesidad de usar mascarillas y se ha mostrado partidario de que toda la población que salga a la calle use de este elemento de protección obligatoriamente: «Yo lo recomiendo abiertamente, pero no tengo autoridad para obligar. Si de mí dependiera, todo el mundo con mascarilla», ha expresado el presidente asturiano en Twitter.

La presidenta de Baleares, Francina Armengol, también apela a la necesidad de utilizar mascarillas por parte de la población si no se puede mantener la distancia de seguridad. Armengol también ha recurrido a su cuenta de Twitter, donde ha recordado que «desescalar significa más libertad, pero también más gente y más riesgo. Cuidémonos unos a otros, pensemos en la gente mayor y protejámonos en equipo. Tu mascarilla, tu precaución, nos protege a todos», ha añadido la presidenta del Govern.

En Cataluña, la consellera de Presidencia y portavoz del Govern catalán, Meritxell Budó, ha pedido a la ciudadanía responsabilidad y llevar mascarilla y los equipos de protección necesarios en la calle a medida que se avance en las fases del desconfinamiento. Después de que el lunes tres zonas de Cataluña pasaran a la fase 1 del desconfinamiento, ha manifestado que «no quiere decir que esta crisis sanitaria esté superada» y ha llamado a tener la misma responsabilidad que se ha tenido durante las semanas de confinamiento. «Hacer un llamamiento a la corresponsabilidad, a la solidaridad y a que todo el mundo que salga a la calle utilice mascarillas y elementos de protección para no echar atrás todo este trabajo que llevamos haciendo tantas semanas y que nos ha permitido evolucionar», ha declarado.

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, ha propuesto este martes que el uso de mascarillas sea «obligatorio al salir a la calle y a cualquier espacio» para garantizar que todos los españoles cuentan con «una protección eficaz y máxima» ante el coronavirus.

El consejero de Salud de Murcia, Manuel Villegas, además de la necesidad de extremar las medidas de protección, de mantener la distancia social y el lavado frecuente de manos, también recomienda el uso de mascarillas para toda la población al salir a la calle siempre que haya una mínima posibilidad de aglomeración o no se puedan garantizar los 2 metros de distancia.

Para la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuya comunidad aún está en la fase 0, no ponerse mascarilla es como «beber y conducir» . «Lo que queremos hacer es que los ciudadanos rompan ya con el estigma de ponerse o no una mascarilla, que sé que es incómodo sobre todo ahora que llega el verano, pero esto es mucho más que el casco de la moto, es beber y conducir. Es el mismo peligro porque pueden contagiar», ha declarado en una entrevista en Antena 3, recogida por Europa Press. Las farmacias madrileñas repartirán de forma gratuita siete millones de mascarillas FFP2 entre la población, que dispondrá de 15 días para poder retirar las unidades.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha manifestado que él es partidario de «endurecer el uso de la mascarilla tanto en espacios públicos como privados», pues considera que es «un elemento fundamental de protección». «Soy abiertamente partidario de generalizar el uso de la mascarilla, tanto en espacios privados como en espacios públicos. Cuanto más tiempo la llevemos, mejor para todos. Se debería endurecer esta cuestión», ha expresado en una entrevista en Onda Cero recogida por Europa Press. Almeida ha recordado que el consistorio madrileño envió mascarillas a 250.000 hogares con mayores de 65 años que bien estaban solos o bien que convivían con menores de edad. «Tratamos de ver la forma en que podemos ayudar a que el uso de la mascarilla se generalice», ha señalado.

Ministro de Sanidad, Salvador Illa, defiende el uso de la mascarilla obligatoria en el transporte público y donde no se pueda mantener la distancia de dos metros. Insistentemente, el ministro alerta sobre la necesidad de ser muy cautos para evitar un rebrote y una marcha atrás en la desescalada. «Hasta encontrar una vacuna, hay aprender a relacionarse de forma distinta. Si las seguimos al pie de la letra, si usamos la mascarilla de forma obligatoria en el transporte público y mantenemos la distancia interpersonal, es la medida más eficaz para evitar una segunda oleada», ha apuntado en su última rueda de prensa.

Reacios a la obligatoriedad

En el otro lado, donde son más reacios a ese uso generalizado de las mascarillas, están los expertos. Entre ellos, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. En su última rueda de prensa, Simón ha  calificado de «razonable» que se obligue a utilizar mascarilla en los transportes públicos o que se recomiende usarlas al salir a la calle pero la aprobación de una medida que obligue a ponérselas es «muy difícil», ha afirmado. Fernando Simón ha explicado que hay colectivos, como por ejemplo las personas que sufren ataques de ansiedad, los niños o los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), a los que les puede suponer un problema si se les obliga a utilizarlas durante tiempos prolongados. «Ahora quizás tenemos que sobreactuar un poco para prevenir riesgos, y eso algo aceptable siempre. No obstante, el uso de las mascarillas no lo puede hacer todo el mundo de la misma forma, por lo que hay que pensar su obligatoriedad con mucho cuidado porque puede generar problemas importantes», ha apostillado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó el 6 de abril el documento Recomendaciones sobre el uso demascarillas en el contexto de la Covid-19 , donde afirma que «el uso extendido de mascarillas por parte de personas sanas en entornos comunitarios no está avalado por la evidencia actual y comporta riesgos».

Para la directora de Salud Pública de la OMS, María Neira, «el uso generalizado de la mascarilla no está justificado», según manifestó el pasado 3 de abril a Informativos Telecinco. «Nuestra postura sigue siendo la misma: son para uso de profesionales en el ámbito de los hospitales, en el ámbito donde hay pacientes, para uso de aquellas personas que puedan ser contagiosas, que tienen síntomas, que claramente tienen que estar aisladas y tener esa distancia social, y para aquellos cuidadores que están ahí», declaró. Añadió que la OMS entiende que el uso de las mascarillas a nivel generalizado no está justificado, una postura que no quiere decir que cuando haya más evidencia haya que revisarlo». No obstante, al respecto de aquellos que utilizan la mascarilla más allá de las recomendaciones de la OMS, Neira apuntó que «si quieren usarlas que las usen siempre que haya mascarillas para los profesionales». 

Dos días después, el 8 de abril, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) publicó su informe técnico Uso de mascarillas en la comunidad, en el que dice que «sólo deberían considerarse como una medida complementaria y no sustitutoria de las medidas de prevención básicas». El informe señala que preocupa especialmente que «el uso de mascarillas proporcione una falsa sensación de seguridad» y se relajen medidas de prevención eficaces como «mantener la distancia con otras personas, la higiene de manos e incluso quedarse en casa si se está enfermo». El ECDC defiende que, para personas sin síntomas, «llevar mascarillas se podría considerar cuando se visiten lugares concurridos y cerrados, como centros comerciales; cuando se viaja en transporte público; y para algunos centros de trabajo y profesiones que comportan proximidad física con muchas otras personas». Por el contrario, no defiende el uso de mascarilla para personas que van en coche ni para personas que no establecen un contacto estrecho con nadie cuando van por la calle.

La OMS y el ECDC coinciden en que las mascarillas deben destinarse de manera prioritaria al personal sanitario y a los enfermos, en que sí está demostrada su eficacia. Coinciden también en que su uso inadecuado, si una persona se las pone o se las quita mal, o se toca más la cara cuando las lleva, puede aumentar el riesgo de contagio en lugar de reducirlo.

¿Qué pasa en el resto del mundo?

Cada país toma sus decisiones y depende de la situación en la que se encuentre la pandemia. En Francia, desde el comienzo del desconfinamiento, usar una mascarilla es obligatorio en el transporte público, pero no en todos los espacios públicos. Sin embargo, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, pidió este martes 12 de mayo que el uso de mascarillas sea obligatorio en los paseos por la calle, en los parques y jardines. Fueron obligatorias en la República Checa, Eslovaquia y Bosnia-Herzegovina. Se aconsejaba su uso en transportes públicos y dentro de las tiendas en Alemania, pero se ha convertido en obligatoria la mascarilla en espacios públicos desde 27 de abril. En Austria son de uso obligado en el transporte y en todas las tiendas, incluso se multa con 25 euros a quien no las lleve mientras que Nueva Zelanda, reconocida como un caso ejemplar de control de la epidemia, no las recomienda.

Los últimos en apuntarse a la mascarilla ha sido la Casa BlancaLos trabajadores del Ala Oeste de la Casa Blanca tienen que utilizar mascarilla desde este lunes obligatoriamente, según un documento interno distribuido después de que dos trabajadores dieran positivo: un militar que trabaja como asistente personal del presidente Donald Trump y la secretaria de prensa del vicepresidente Mike Pence, Katie Miller. En concreto cualquier persona que esté en el Ala Oeste deberá usar mascarilla siempre que no esté en su mesa de trabajo o cuando no pueda garantizar la distancia social, he explicado un responsable de la Casa Blanca en declaraciones al periódico The Hill. Además el texto insta al personal a «evitar visitas innecesarias» a la Casa Blanca. El propio Trump y también Pence han desdeñado en reiteradas ocasiones el uso de mascarilla y ninguno de ellos se ha dejado grabar ni fotografiar con la misma a pesar de que Trump tiene 73 años y Pence, 60.

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