Estos serán los empleos más demandados en Asturias tras el estado de alarma

Los sectores que han sido esenciales durante la pandemia y las profesiones tecnológicas serán los perfiles que más se van a mover en la región en los próximo meses según la estimación de empresas de recursos humanos. El teletrabajo continuará al alza después del confinamiento.

Un hombre ataviado con una máscara sanitaria pasa frente a una oficina pública de empleo cerrada, en Oviedo.
Un hombre ataviado con una máscara sanitaria pasa frente a una oficina pública de empleo cerrada, en Oviedo.

Redacción

El estado de alarma y el confinamiento de la población ha tenido repercusiones muy importantes en el mercado laboral: de un día para otro miles de empresas y de personas tuvieron que adaptarse a un teletrabajo sin apenas arraigo ni en nuestro país ni en nuestra comunidad autónoma, determinados sectores fueron declarados esenciales, la mayoría de los autónomos quedaron al borde del precipicio y los expedientes de regulación de empleo temporales (ERTEs) afectaron a millones de trabajadores en España, casi 50.000 de ellos, asturianos. Una de las incognitas de los próximos meses es cómo evolucionará el mercado laboral, si se volverá a generar empleo a nivel nacional y cómo será esa generación a nivel regional, qué empleos serán los más y menos demandados o si se mantendrá el teletrabajo de ahora en adelante.

Las empresas de servicios integrales de recursos humanos, como pueden ser Nortempo y Adecco, ya están evaluando todos esos interrogantes para dibujar cuáles pueden ser los perfiles que más se van a mover en los próximos meses en Asturias. Los empleos de sectores que han sido esenciales durante la pandemia, como el de la alimentación, limpieza, transportes, sanitario o tecnológico, se prevé que sigan al alza, junto con los trabajos que antes del COVID-19 se movían en la industria (operarios de producción, carretilleros o soldadores).

Desde Nortempo, la directora de la oficina de Gijón, Patricia Somolinos, apunta que en estos meses del estado de alarma se ha visto cuáles eran los puestos de trabajo considerados como esenciales, que han seguido trabajando para no generar un caos absoluto. «Sectores como el de la alimentación, limpieza, logística y transportes han sido fundamentales para poder continuar con un mínimo de normalidad en nuestras vidas», señala Somolinos, que considera que esos perfiles se irán moviendo en los próximos meses «junto a los que más se mueven en industria, como son los operarios de producción, carretilleros, soldadores, y también perfiles tecnológicos».

Por su parte, Javier Blasco, director de The Adecco Group Institute, establece que los empleos que tienen una mayor proyección son, sin duda, los que han sido más requeridos como consecuencia de la pandemia, es decir, los sanitarios y asistenciales, así como los técnicos de prevención, profesionales de empresas tecnológicas, ciberseguridad, personal investigador, especialistas en e-commerce, docentes y desarrolladores especialistas en elearning. Además, señala que siguen al alza las profesionales de la construcción y que en unos meses volverán todas aquellas profesiones ahora sin actividad como hostelería y comercio, etc, cuya contratación ha caído desde que comenzara el estado de alarma por el cese de actividad del turismo y el ocio. Esta previsión de Adecco, de carácter nacional, se ajusta al ámbito regional por la similitud de la situación en todo el territorio. Por lo mismo, Blasco añade que las profesiones que irán cayendo serán aquellas «más orientadas a tareas repetitivas en procesos fácilmente sustituibles por máquinas y robots», como venía sucediendo de forma previa al COVID-19.

La incertidumbre se queda por el momento en los empleos vinculados a la hostelería, a la restauración y al turismo. La directora de la oficina de Gijón de Nortempo explica que dependerá de cómo se vayan suavizando las medidas restrictivas y de las dudas que puedan surgir por un posible repunte de la enfermedad y los contagiados. «Las empresas con las que estamos contactando sienten esta inseguridad, muchas de ellas tienen a su personal aún en ERTE, esperando a ver cómo avanza la situación y, además, esperando también para ver qué respuesta tendrá la población. Muchas personas han visto como ha cambiado su situación profesional y por lo tanto, su nivel adquisitivo también es menor y esto afectará, sin duda, al gasto que muchas familias tendrían «reservado» para sus vacaciones o hobbies», comenta Patricia Somolinos, que también tiene el cuenta «la importante inversión que muchas empresas han tenido que hacer en cuestión de protocolos y medidas de seguridad para poder recibir a sus clientes con todas las garantías». La percepción del director de Adecco, en cambio, es que «a medida que se vaya recuperando la economía, muchos de esos sectores que han caído (turismo, viajes, hostelería, ocio) volverán a pedir candidatos.

Se buscan «personas comprometidas, responsables y con ganas de trabajar»

Lo que se mantiene son los requisitos de contratación que piden las empresas. Javier Blasco asegura que «cada vez más, además de las titulaciones tanto universitarias como profesionales, y otras competencias «duras» (idiomas), se piden habilidades y competencias «blandas»: orientación al cliente y ventas, autonomía, responsabilidad, intraemprendimiento, trabajo en equipo, adaptabilidad y polivalencia, etc.». Patricia Somolinos añade en este sentido que las empresas buscan, además de personal con experiencia en el puesto de trabajo, «personas comprometidas, responsables y con ganas de trabajar». Y apostilla que tras la situación que se está viviendo con la pandemia, «se aumenta la formación en prevención de riesgos laborales (PRL) añadiéndose a las propias del puesto y empresa las especificas por COVID-19».

Y la contratación ¿cómo ha cambiado durante la pandemia? El director de Adecco apunta que «se ha reducido más la contratación temporal y a tiempo parcial que a tiempo completo y contratación indefinida», aunque su previsión es que «la vuelta a la recuperación retomará fórmulas de flexibilidad, y ante la incertidumbre volveremos a un mix entre temporalidad y contratación fija, con fuerte subida del tiempo parcial».

En lo que sí se ha producido un cambio sustancial ha sido en la forma de seleccionar a los candidatos y en la firma de los contratos. «La contratación ha pasado de ser mixta a 100 por cien telemática», especifica la directora de Nortempo en Gijón. La misma traslada que si bien antes «se compaginaban acciones presenciales como las entrevistas, la entrega de EPIs en mano o la firma de documentos en papel con otras acciones telemáticas», ahora ha pasado a ser «completamente telemáticas, desde la primera entrevista a través de medios como Skype, envío y firma de documentación online o entrega de EPIs en el propio centro del trabajo o domicilio del trabajador».

¿Ha venido el teletrabajo para quedarse?

Desde Adecco Group Institute, Javier Blasco asegura rotundamente que «sí» y que las previsiones de su empresa es «que el colectivo de teletrabajadores supere los 4 millones» en el país y siga aumentando «una vez implantadas las adecuadas correcciones a la experiencia coyuntural» dada por el confinamiento. A su entender, «se pondrán más en valor las enormes ventajas del teletrabajo para empleadores y personas trabajadoras».

Patricia Somolinos pone de relieve que el teletrabajo ha sido una solución fundamental a todo este conflicto, «que nos ha permitido adaptarnos a esta situación de forma excepcional y ha favorecido la continuación de muchos empleos que, sin él, se habrían visto obligados a parar». Sin embargo, acentúa que no se ha dado en unas condiciones normales al tener que compaginarlo muchas familias con el cuidado de familiares e hijos. «Eso ha dificultado en muchas ocasiones el desarrollo del trabajo en sí, que, en una situación normal, habría podido realizarse sin distracciones», comenta. De todos modos, dice que «tras esta prueba de fuego, tanto las empresas como los trabajadores han visto que es posible desempeñar su trabajo desde cualquier lugar, atendiendo a criterios como cumplimiento de objetivos y KPI´S y dejando de lado la cultura de trabajo presencial que tan arraigada está en nuestra sociedad». Así, concluye que «muchas de las empresas que han instaurado el teletrabajo como causa de esta situación, seguirán manteniéndolo en un futuro, si no es completo, si por lo menos de forma parcial».

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En definitiva, la directora de Nortempo en Gijón manifiesta que el estado de alarma y el confinamiento «marcará un antes y un después» en términos laborales. «Creo que, ante la incertidumbre, no solo del coronavirus, si no de los posibles contratiempos que nos podamos encontrar, muchas de las empresas que antes no contaban con la ayuda de empresas especializadas en RRHH, como Nortempo, si que se planteen esta solución, no solo en trabajo temporal, si no también con la externalización de servicios para poder minimizar su riesgo y flexibilizar su estructura en función de sus necesidades concretas», apostilla Patricia Somolinos.

El paro efectivo en España escala hasta el 36,4 %

Fedea desaconseja derogar la reforma laboral y sugiere poner fin a la prohibición de despido tras el ERTE

El golpe del covid-19 a la economía ha dejado temblando a empresas, familias y arcas públicas. La magnitud del impacto se está sintiendo con especial intensidad en el mercado laboral: En solo dos meses de reclusión hasta cinco millones de españoles se han quedado sin empleo, de forma temporal o definitiva. El paro alcanza así un récord histórico con hasta 8,4 millones de ciudadanos desprovistos de trabajo.

 

El déficit al 12 %

Es la cifra que arroja un informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Sus conclusiones son descorazonadoras: El paro efectivo ha escalado en el mes de abril hasta el 36,4 %, sumando el desempleo registrado, los afectados por ERTE y quienes han tenido que notificar ceses involuntarios de la actividad ligados al covid-19. Una situación de «extrema gravedad» que exigirá una palanca de financiación pública descomunal, nunca vista. La entidad estima que el gasto público aumentará este año en 50.000 millones de euros a los que se tienen que sumar los vencimientos de deuda por 130.000 millones de euros. Los ingresos irán en caída libre así que los expertos de Fedea creen que el déficit presupuestario podría ascender a 130.000 millones de euros (casi el 12 % del PIB). Haciendo cuentas, las necesidades de financiación que tendrá España este año podrían alcanzar los 300.000 millones de euros: «Supondría un reto casi imposible sin la ayuda de las instituciones europeas», admiten. España tendrá que recurrir a los distintos fondos habilitados por la UE para mantener a flote las economías más afectadas.

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