La vida social se multiplica: los positivos asturianos reúnen hasta siete contactos estrechos

Los informes periódicos del Instituto Carlos III muestran cómo ha ido creciendo el círculo que los rastreadores deben controlar

Grupos de turistas se protegen del calor en el exterior del monumento prerrománico de Santa María del Naranco
Grupos de turistas se protegen del calor en el exterior del monumento prerrománico de Santa María del Naranco

Hasta siete contactos estrechos por cada positivo. La vida social se ha intensificado tras el final del estado de alarma y con la llegada del verano y de las vacaciones y eso se nota también en las estadísticas del coronavirus. Aumenta el número de brotes en toda España y también el número de personas a las que hay que hacer seguimiento porque ha estado en contacto con un caso diagnosticado por PCR. Esto sucede en todo el país y también en Asturias. Así lo revelan los informes periódicos que realiza el Instituto Carlos III, que demuestrán cómo los sistemas de vigilancia han tenido tenido que intensificar su labor al encontrar círculos personales cada días más grandes.

Las cifras del Principado no son las más elevadas del país pero resultan lo bastante ilustrativas. Hace apenas un mes, el informe del Carlos III, con cifras a 15 de julio, recogía que la media de contactos de los asturianos diagnosticados con coronavirus mediante una PCR era de una persona y que la horquilla oscilaba entre cero y tres. Hacía poco más de tres semanas que se había levantado el estado de alarma y todavía estaba muy presente el confinamiento. El informe correspondiente al 5 de agosto, es decir, tres semanas después, indica que la media de contactos de los positivos asturianos se eleva a tres pero la horquilla total, mucho más amplia, va de dos hasta los citados siete.

Comparativa

No son las peores cifras. Ni mucho menos. Los datos más recientes reflejan que la horquilla en Canarias oscila de tres a 30, y la media se sitúa en nueve. Es la más alta de todas las comunidades. En Ceuta llega a 12 como máximo y la media es de seis. En Melilla el máximo registrado es de 13 y la media también se queda en seis. En Extremadura, donde ayer mismo se aisló a un pueblo de Badajoz despues de que 37 de sus 400 vecinos dieran positivo, la media de contactos estrechos es de cinco pero han llegado a tener casos de once.

¿Por qué esta cifra es importante? Los contactos estrechos son los que tienen que rastrear los equipos de vigilancia. Tiene que ponerse en contacto con ellos, hacerles seguimiento, recomendar el aislamiento y hacerles las pruebas si consideran que han estado expuestos. Se considera como contacto estrecho a las personas que, desde dos días antes del inicio de los síntomas o de la fecha de diagnóstico y hasta el momento en el que el caso está aislado, hayan estado en el mismo lugar, a una distancia menor de dos metros y durante más de 15 minutos. También a los que hayan proporcionado cuidados sociosanitarios. Los convivientes, por tanto, entran dentro de esta categoría. Los que hayan viajado en un avión, tren u otro medio de transporte terrestre de largo recorrido con un positivo, también.

Esta es una de las razones por las que el Gobierno del Principado sigue insistiendo en que es imprescindible guardar una distancia interpersonal de, al menos, un metro y medio con personas con las que no se convive. Pero, además, tanto las autoridades sanitarias como el propio presidente, Adrián Barbón, repiten el consejo de evitar las aglomeraciones y las actividades sociales innecesarias, algo más complejo durante el verano.

El resto de los datos del informe del Carlos III del 6 de agosto mantienen el análisis positivo de otros parámetros fundamentales para evitar brotes y para controlar los que ya están activos. El tiempo que pasa desde la aparición de los primeros síntomas hasta la consulta con el médico en Asturias apenas llega a las 24 horas y desde que aparecen los síntomas hasta el diagnóstico la media es de dos días, aunque los casos con más demoras llegan a los cuatro. En apenas 24 horas, se inicia el aislamiento, lo que es un factor básico para el control de la expansión de coronavirus. 

Desde que se levantó el estado de alarma, por volver a adoptar la misma referencia temporal, la evolución de la pandemia ha presentado varias etapas. La región aguantó sin nuevos contagios hasta el 9 de julio. Después, tanto el primer positivo como los siguientes fueron casos importados con un contagio fuera de la región. Este escenario, al margen de un brote de tres casos registrado en el occidente, ya controlado y vinculado a un caso importado, se mantuvo hasta que el sábado 25 de julio. Ese día se confirmó el primer brote relevante, el de la cervecería Urban´s de Oviedo. Desde esa fecha ya se han declarado otros diez y el número crece prácticamente cada día.

No obstante, los expertos sostienen que todavía no puede hablarse de transmisión comunitaria. El epidemiólogo asturiano Usama Bilal explica que la transmisión comunitaria se produce cuando «existen casos que no se pueden trazar a un brote». Su colega Daniel López Acuña  precisa que «mientras los brotes se asocien a un grupo reducido de personas que pueda ser aislado, localizado y evitar que tenga más contactos, no hay transmisión comunitaria».

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