Asturias diseña un sistema para detectar en una hora el origen de las distintas cepas

El modelo, pionero en España, permite conocer en «tiempo récord» la evolución del virus y dónde están los focos de infección

Técnicos sanitarios del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), trabajan en el interior de la cabina de seguridad del laboratorio de virología de este centro de referencia del Principado
Técnicos sanitarios del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), trabajan en el interior de la cabina de seguridad del laboratorio de virología de este centro de referencia del Principado

Redacción

Existen numerosas variantes del coronavirus, pero hay tres que preocupan especialmente a los científicos en estos momentos: la británica, la sudafricana y la brasileña. La presencia de estas distintas cepas ha obligado a la ciencia a buscar nuevas fórmulas para intentar atajar la evolución y expansión de esta enfermedad, ya que las mutaciones son más contagiosas. En Asturias, el laboratorio de Virología del Hospital Universitario Central ha desarrollado un sistema que permite distinguir el origen de la variante en un plazo máximo de una hora.

El responsable del departamento, Santiago Melón, en declaraciones a la Cadena Ser, ha explicado que «vimos que para estudiar a fondo cualquier virus, lo interesante es hacer secuenciaciones y conocer su estructura y composición» y, por tanto, «nos fijamos que estas tres variantes concretas -británica, sudafricana y brasileña- tenían una posición común que variaba con respecto a la cepa que estaba circulando: la posición 501 de la espiga de la proteína que se une al receptor».

De esta manera, a partir de ese punto, el equipo diseñó un sistema de PCR que discriminaba la variante que tenía la mutación 501 de la cepa habitual. «En una hora podríamos decir si realmente estamos ante una variante u otra. Existen otros sistemas indirectos para determinar estas variantes, en concreto la británica, pero esto es una forma directa de detectarlas», reconoce el experto.

Hasta ahora, se hacían análisis profundos «con muy pocas muestras» pero se tardaba entre 7 y 10 días en obtener el resultado». Pero, con este nuevo sistema pionero en España, «somos punta de lanza en cuanto a buscar las variantes en concreto en tiempo récord. A todas las muestras que salen positivas intentamos aplicarles este sistema y en el 90% sabemos si son británicas o no. Llevamos cerca de 2.000 muestras analizadas», relata a la Ser.

Tal es la eficacia, que este modelo ya se está utilizando en otros hospitales de la región como Mieres, Cangas del Narcea o Valle del Nalón y «están encantados». La idea es implantarlo en todos «según el trabajo que nos vaya dejando tiempo. Cuando implantas una nueva técnica, aunque es sencillo y las personas que trabajan en ello cuentan con experiencia, siempre lo afrontas con algo de temor», confiesa Melón.

Actualmente, en Asturias solo está confirmada la presencia de la cepa británica. El 40% de los contagios ya son de esta variante, pero no se descarta la aparición de sudafricana y brasileña.  Por eso, con este nuevo sistema pretenden conocer «qué variantes nos están llegando, ver cómo evoluciona el virus y donde están las focos de infección. Cada vez que evolucione el virus, va a ir mejorando en accesibilidad y mantenerse en el ambiente y no ser tan agreviso, pero sabremos donde incidir y cómo puede ir esa transmisión», detalla el experto.

Además, indica que están pendientes de un último trámite que ahonda en el sistema puesto en marcha. «Consiste en discriminar, no solo si tenemos una de esas tres variantes, sino cual es con la misma rapidez. Utilizaríamos la misma tecnología, incluso en la misma reacción, no necesitaríamos una nueva», sentencia.

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