Una mina de oro a las puertas de Galicia. Estos son los argumentos a favor y en contra
ASTURIAS
Ayer hubo una manifestación en Tapia para que no se autorice el proyecto, mientras otro colectivo presentó 607 firmas de vecinos apoyando la actividad minera
28 ago 2023 . Actualizado a las 12:46 h.En el Occidente asturiano, en Salave, Tapia, a unos diez kilómetros de la frontera con Galicia, se encuentra el mayor yacimiento de oro de Europa sin explotar. Los romanos extrajeron unos 7.000 kilos, pero dejaron mucho más. Se estima que hay unos 300.000 kilos ocultos, motivo por el que desde hace décadas se han promovido diferentes proyectos para explotar la mina sin que, de momento, ninguno haya prosperado. Ahora lo intenta Exploraciones Mineras del Cantábrico (EMC), filial de Black Dragon. Su idea es una mina con 14 años de vida para extraer 1,1 millones de onza de oro: 34.000 kilos. En estos momentos está con la tramitación, lo que ha generado, una vez más, corrientes a favor y en contra. Estos últimos convocaron ayer una concentración en Tapia, a la que acudieron centenares de personas (menos de mil, en todo caso).
Contra la mina se divulgó un manifiesto firmado por más de medio centenar de colectivos, incluyendo cofradías de pescadores, asociaciones de hostelería y turismo, colectivos de ganaderos, asociaciones productoras de miel, empresas de turismo activo, fundaciones sin ánimo de lucro, asociaciones de vecinos, grupos ecologistas y otras agrupaciones. Al frente se sitúa Oro No, un colectivo heterogéneo que ya lideró la oposición a anteriores proyectos para explotar la mina de Salave.
Dice: «Han pasado 20 años desde los primeros intentos de empresas y grupos mineros de explotar oro en el yacimiento de Salave. Son empresas mineras filiales —detrás de las que están poderosos entramados financieros internacionales— que operan por todo el mundo con un mismo patrón: obtener suculentos beneficios económicos a costa de perjudicar social, económica y medioambientalmente las zonas en las que operan. Para lograr sus objetivos procuran controlar los medios, influir sobre dirigentes políticos y vender a la sociedad los supuestos beneficios que reportarían estas explotaciones. Nunca reconocen los impactos que, por otra parte, son tan evidentes hoy en día con el acceso a información global».
En el trámite de información pública al que se sometió por ley el estudio de impacto ambiental de Exploraciones Mineras del Cantábrico se presentaron 1.297 alegaciones.
Lo que temen es que la mina afecte a sus trabajos, negocios y calidad de vida; cuestionan el vertido a través del emisario al Espacio Natural Protegido, ZEC y ZEPA de Penarronda-Barayo; el impacto visual y paisajístico; la afección al nivel de agua de las lagunas de Silva y a toda la red de pozos; a especies amenazadas y protegidas a nivel autonómico como el ostrero euroasiático, el paíño europeo, el halcón peregrino y el cormorán moñudo; la afección directa a la red de cauces, arroyos, afluentes y ríos; temen los elevados niveles de ruido y vibraciones; las cantidades de polvo procedentes de las instalaciones; la pérdida de bosques, superficies cultivables y pastos para el ganado; la reducción del turismo; la expropiación o cambio de uso de 280 parcelas para el emplazamiento de las instalaciones; la posibilidad de que la empresa, una vez conseguida la licencia de explotación, introduzca modificaciones al proyecto; que una vez concluida la explotación de la mina el terreno no sea correctamente restaurado, etcétera.
Frente a estos argumentos, EMC dice que el suyo es un proyecto «nuevo y singular de minería subterránea con el prisma del respeto medioambiental y la eliminación de los impactos, especialmente el visual. La nueva propuesta plantea una operación concebida con la tecnología más moderna, contrastada y un fuerte compromiso con el entorno, que garantice la sostenibilidad medioambiental, de acuerdo con los propios compromisos de la compañía y con la exigente legislación regional, española y europea».
Anticipándose a la posible oposición, incide en el cuidado medioambiental y recalca que el objetivo es «alcanzar el nivel de riesgo cero para el medioambiente a largo plazo». El proyecto propone la separación de un concentrado de sulfuros de la mina de Salave como producto final. De este modo se excluye la necesidad de utilizar productos cianurados en el proceso, como ocurre habitualmente en las minas de oro del mundo.
Explica, además, que al ser una extracción subterránea y su relleno, se minimiza el impacto de los residuos mineros. Y dice que la actividad regular se desarrollará en infraestructuras exteriores completamente cerradas. Añade que no habrá vertidos al cauce terrestre y solo deposiciones al mar de agua limpia a través de un emisario submarino a 800 metros de la costa y 17 de profundidad.
Al finalizar la vida útil de la mina se ejecutaría un plan de restauración para recuperar los usos actuales de suelo y se eliminarían todas las edificaciones, rellenando también los huecos. En el aspecto laboral, dice EMC que se crearían entre 150 y 200 empleos directos y más de mil indirectos, con una inversión inicial de más de 100 millones de euros
Ayer, tras la manifestación de Tapia, EMC divulgó un comunicado en el que insiste en defender la compatibilidad de la mina con la actividad de otros sectores. Dice también que la «constante monitorización y seguimiento por parte de multitud de estamentos administrativos y organismos de control independiente aseguran el correcto desempeño y el cumplimiento de todos los parámetros que marca la ley». Y se declara a disposición de cualquier ciudadano para explicar cualquier aspecto relacionado con su proyecto.
También, coincidiendo con la manifestación de ayer, la Asociación por la Reindustrialización del Occidente de Asturias (IDOA), divulgó un comunicado en el que dice haber recogido 607 firmas a favor del proyecto, «que supone un impulso socioeconómico para nuestra zona», con un informe ambiental que, sostiene, «garantizará la compatibilidad con otros sectores como la pesca, la ganadería, la agricultura y el turismo».
Además, cuestiona la participación en la concentración de ayer, frente a la que hubo hace años en Tapia, también contraria a otro proyecto anterior de la mina, a la que acudieron más de mil personas:«Desde IDOA no podemos quedarnos callados ante la clara manipulación y aprovechamiento del día festivo para organizar una concentración en un lugar como el puerto de Tapia, donde la gente está paseando, tomando algo en los bares... Estamos seguros que muchos de ellos no son conscientes de lo que realmente está pasando y son parte de una imagen que no refleja la realidad».
El ambiente, aunque muy lejos de la tensión que se alcanzó hace años, amenaza con volver a enrarecerse. Semanas atrás, Oro No manifestó: «La escasa corriente a favor de las minas son personas instrumentalizadas y coordinadas por la empresa minera», dijo, advirtiendo además de que se reserva todas las acciones legales pertinentes en el caso de que se dé luz verde a la explotación. «A no ser que la promotora utilice métodos ‘poco éticos' para lograr la autorización, esta nunca llegará», sostiene.