La asturiana con mejor nota en el MIR 2024 vuelve a presentarse al examen: «Con la nota que había sacado, ¿cómo no iba a volver a intentarlo?»
ASTURIAS
Paula Garrote ha vuelto a obtener una de las mejores calificaciones entre los aspirantes asturianos del proceso de Médico Interno Residente, aunque asegura que sus dos experiencias en la prueba fueron muy diferentes
09 mar 2026 . Actualizado a las 08:42 h.A veces, las decisiones que se toman a lo largo de una carrera profesional no siempre conducen al lugar esperado. Aunque no siempre es sencillo, en ocasiones es necesario parar, reflexionar y volver a intentarlo. En 2024, Paula Garrote (Gijón, 1999) obtuvo el puesto número 49 del MIR, convirtiéndose en ese año en la asturiana con mejor nota de la prueba. Sin embargo, a pesar de que su calificación le permitió elegir lo que ella en aquel momento consideraba el trabajo de sus sueños, tras más de un año como residente en un hospital de Valencia, la asturiana decidió dejar su puesto y volver a presentarse al examen, donde ha vuelto a obtener uno de los mejores puestos del Principado y del país: el 156 entre 16.763 aspirantes.
La vocación de Paula Garrote por la medicina no viene marcada por su historia familiar. «Nunca tuve esa vocación típica de la gente que quiere ser médico desde pequeño. En mi familia nadie es médico ni sanitario, así que no conocía muy bien esta profesión». Durante su etapa en el colegio y el instituto, a Paula le llamaban la atención asignaturas como la biología o la anatomía, pero no fue hasta ya iniciada la etapa del Bachillerato cuando la asturiana tomó la decisión de enfocar su formación profesional en la medicina.
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Su última etapa en el instituto estuvo marcada por el esfuerzo y las exigencias que supone obtener la nota de corte necesaria para entrar en la carrera de medicina. «En aquel entonces era más de 12 sobre 14. Es una carrera que empieza a ser exigente desde que tienes 16 años; ya en bachiller tienes que esforzarte por conseguir esas notas tan altas», comenta Garrote. Gracias a su esfuerzo, su disciplina y su constancia, Garrote consiguió finalmente acceder al Grado de Medicina, impartido en la Universidad de Oviedo.
Los primeros años del grado, explica Paula, «son más generales y se centran en estudiar el funcionamiento del cuerpo humano. Cuando realmente empiezas a estudiar sobre medicina de verdad es en tercero; ahí empiezan a aparecer las patologías y las enfermedades». Fue precisamente en ese curso cuando a la asturiana le empezó a gustar de verdad esta rama del conocimiento, aunque confiesa que, hasta que no empezó las prácticas universitarias, no comenzó a ver «la realidad de esta profesión. Ahí ves realmente a qué se dedica un médico y cuál es su día a día; también ves cómo de precarias son las condiciones en las que trabajan».
Tras seis años de estudios y prácticas, Paula Garrote, como otros muchos estudiantes de medicina, decidió prepararse para la conocida como prueba MIR —Médico Interno Residente—. Tras presentarse al examen y obtener el puesto número 49 en la clasificación, siendo la mejor nota del Principado de Asturias, a Paula le quedaba tomar la gran decisión: cuál sería la especialidad que desempeñaría en su carrera profesional. «La medicina en su totalidad me gusta mucho, así que me llamaban la atención casi todas las especialidades. La verdad es que no tenía muy claro a qué me quería dedicar». Finalmente, Garrote optó por la anestesia, una especialidad que «agrupaba todas las demás».
Tras elegir su plaza, la gijonesa se trasladó hasta la ciudad de Valencia para comenzar su primer año como residente. Aunque la especialidad cumplió sus expectativas en todo momento, diferentes factores personales y profesionales hicieron que Paula decidiera dejar la residencia para volver a presentarse al MIR. «No era lo que quería para mi futuro; no tenía buena calidad de vida. Me di cuenta de que aún me quedaban 40 años de trabajo por delante y no me iba a condenar por una decisión que había tomado en aquel momento».
Dejar la residencia no fue sencillo para Paula. Los médicos, en ocasiones, se enfrentan a una presión marcada por las expectativas de los demás. «Mucha gente me decía que con la buena nota que había sacado, cómo iba a tirar todo ese trabajo por la borda. Yo pensaba todo lo contrario: con la nota que había sacado y lo que me había esforzado, ¿cómo me iba a quedar en un sitio en el que no era feliz? ¿Cómo no iba a volver a intentarlo? Creo que en general los médicos estamos un poco obsesionados con hacerlo todo a la primera y con no salirnos del camino establecido, pero a veces hay que hacer lo que uno quiere y escucharse a uno mismo. Todos nos merecemos una segunda oportunidad, nos podemos equivocar y podemos querer elegir hacer otra cosa. Me di cuenta de que no era mi lugar y que la forma en la que se trabajaba no me gustaba; quería otro tipo de vida para mí».
MIR 2026, «un desastre absoluto»
Tras un largo periodo de reflexión, Paula decidió volver a intentarlo. Hizo las maletas y regresó hasta Asturias para volver a dedicar sus próximos meses a preparar la prueba MIR, aunque en esta ocasión la experiencia fue muy distinta a la anterior. En su primer año preparando el examen, Paula afrontó los meses de preparación como «un trámite por el que había que pasar para conseguir lo que quería». Aunque nerviosa, en 2024 se presentó al examen segura de sí misma y desde el primer momento tuvo claro que la prueba le había salido según lo esperado.
Sin embargo, en 2026 el MIR fue más complicado; no por la propia preparación de Garrote ante la prueba, sino «por la desastrosa gestión por parte del Ministerio de Sanidad». «Era una prueba que había funcionado perfectamente durante 40 años», explica la asturiana, pero este año se vio salpicada por «grandes retrasos en los plazos de las pruebas y graves errores administrativos». «Fue un desastre absoluto. Cuando tuvimos que apuntarnos a la prueba, la página web no paraba de caerse y las listas provisionales salieron casi dos meses después del plazo que ellos mismos habían marcado».
Las listas definitivas también se hicieron esperar, lo que levantó un sentimiento de incertidumbre e intranquilidad entre los aspirantes. «Hasta el último momento no supimos si el examen se iba a realizar en la fecha que estaba marcada —24 de enero—. Nadie ha salido a dar la cara ni a dar explicaciones», asegura Garrote. A la demora de los plazos se unió un error administrativo, que marcaba la nota media de la carrera de varios de los aspirantes en un cinco. «La media de la carrera cuenta un 10% y, entre tanta gente, puede ser un factor definitivo para elegir la plaza que quieres. A mucha gente le pusieron un cinco de media cuando su nota era otra y aún a día de hoy, más de un mes después, todavía hay problemas que no se han solucionado».
A pesar de la mala experiencia de Garrote en esta segunda prueba, la asturiana obtuvo el puesto número 156 de 16.763, volviéndose a colocar entre los aspirantes asturianos con mejor posición. Aunque esta calificación le permite a Paula «elegir prácticamente cualquier cosa», la médica asturiana aún no sabe por qué especialidad se decantará, pero lo que sí tiene seguro es que en esta ocasión se quedará en el Principado.
Paula es el ejemplo de que siempre se puede volver a intentar, de que salirse del camino no siempre es un error y de que equivocarse en una decisión no es el final. Garrote ha querido señalar el papel fundamental que han tenido sus padres y amigas durante este proceso. «Ellos siempre confiaron en mí más de lo que yo misma lo hacía; se alegran más de lo que yo misma lo hago. Siempre me dicen que se lo esperaban y que me lo merezco. Estoy muy agradecida por todo el apoyo que tengo».