¿Sufren los perros 'depresión postvacacional'?: «La sobreestimulación del animal puede derivar en ansiedad por separación con la vuelta a la rutina»
ASTURIAS
La educadora canina Inés Jiménez da las pautas para prevenir la ansiedad y facilitar la vuelta de los perros a la rutina tras las vacaciones
02 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Con la llegada de septiembre, vuelve la rutina. La recta final del verano es sinónimo de volver a trabajar y de restablecer los hábitos anteriores al verano. Son muchos los que sufren la llamada «depresión postvacacional», y es que volver a la 'normalidad' no siempre es sencillo. Pero este fenómeno no solo afecta a las personas; los perros también pueden verse influenciados por el final de las vacaciones. Inés Jiménez, educadora canina, explica las causas y consecuencias que puede tener el cambio de hábitos durante el periodo estival en los canes.
Durante las vacaciones, el ambiente es más relajado, pasamos más tiempo en casa y las reuniones sociales son más frecuentes. Todos estos factores pueden llegar a afectar a los animales a su regreso de las vacaciones. El primer punto, explica Jiménez, es entender que «cuando estamos de vacaciones, normalmente, estamos más disponibles para nuestras mascotas, pasamos más tiempo con ellos, les hacemos más caso y estamos más pendientes». Algo que, aunque a priori podría sonar beneficioso, puede llegar a derivar en «una sobreestimulación del animal que a la vuelta de vacaciones puede derivar en un inicio de ansiedad por separación».
Aunque todos los canes pueden llegar a padecer esta ansiedad, son especialmente propenso a ellos aquellos que en el día a día «presentar una cierta dependencia hacia sus familias o aquellos de demandan mucha atención. Aquellos animales que de normal presentan un cierto apego, puede terminar desarrollando un apego ansioso después de las vacaciones».
«Muchas veces nos vamos de vacaciones con amigos, con familia o con niños; normalmente, la gente le presta mucha atención a los perros, porque juega con uno y con otros, pero esto puede suponer que no se respete el descanso del perro», explica la especialista. La pérdida de hábitos, el desorden de la rutina y la falta de independencia durante el verano pueden contrastar con la situación cuando la familia vuelve a la rutina. «El animal pasa de estar todo el rato acompañado y recibir mucha atención a quedarse solo durante muchas horas y notarnos cansados o estresados».
Es habitual notar cambios en el comportamiento de los perros cuando se vuelven a incorporara la rutina. Es posible que, «perros que no habían tenido nunca ningún problema, que siempre habían descansado bien, sin preocuparse de si la familia está o no, puedan empezar a desarrollar un inicio de ansiedad por separación». Los síntomas pueden verse reflejados en el propio comportamiento del animal: «Nos empieza a perseguir por casa, trata de llamar todo el rato nuestra atención o incluso pueden llegar a buscar conflicto, por ejemplo, tirando algo al suelo o quitándonos algún objeto solo para que le prestemos atención». Pero también puede manifestarse físicamente con «jadeos constantes incluso cuando no hace calor, se les dilatan las pupilas fruto del estrés o puede haber problemas con las pautas higiénicas».
Y es precisamente esta última una de las condiciones que más puede verse alterada en los perros, sobre todo en aquellos que han pasado las vacaciones en lugares al aire libre donde pueden hacer sus necesidades cuando quieran. «Cuando veranean en casas rurales o chalés y el animal tiene total libertad, la vuelta a la rutina puede resultar complicada porque el perro tiene que volver a ajustar su vejiga».
Todos estos comportamientos pueden considerarse «normales» si se dan en los primeros días de vuelta a casa. Sin embargo, si se cronifican, señala Jiménez, «es imprescindible buscar ayuda profesional».
Se pueden establecer, además, ciertas pautas para minimizar esa ansiedad que puede surgir al final del verano. Son varias las medidas que se pueden aplicar durante las vacaciones para prevenir la aparición de la ansiedad o la depresión tras la vuelta a la rutina. En primer lugar, «es importante respetar el descanso y dejar dormir al animal». Además, puede ayudar «evitar juegos muy estimulantes o repetitivos durante mucho tiempo. Hay gente que pasa las vacaciones tirándole la pelota al perro», anota Jiménez.
Además, «es interesante mantener un horario y unos hábitos lo más parecida posible a la que hacemos normalmente en casa, mantener un comportamiento normal con el animal y evitar la sobreestimulación». Por último, apunta Jiménez, «lo ideal sería volver unos días antes de la incorporación laboral, para que el animal se vaya adaptando gradualmente a la nueva situación. Podemos, además, hacer simulaciones: hago que me preparo y que voy a trabajar. Aunque no esté ocho horas fuera de casa, el animal puede empezar a prepararse para la normalidad que le toca».