La Pizarra: A medio camino de todo

Análisis del partido propuesto por Juan Antonio Anquela

Anquela entrenamiento Requexon Real Oviedo.Anquela, en El Requexon
Anquela, en El Requexon

Oviedo

Nota: 4, suspenso.

La Segunda División en su máxima expresión se personó en el Reino de León en un duelo en el que Cultural y Real Oviedo se jugaban a 90 minutos su destino en la categoría de plata del fútbol español. Una gran masa blanca y otra azul, más pequeña pero igual o más ruidosa que la otra, llenaron el municipal leonés para presenciar la lucha por la permanencia y el ascenso.

Rubén de la Barrera no se achantó y su equipo fue fiel a si mismo. "Si somos buenos en una cosa, para qué cambiar", debió pensar el joven técnico gallego. Y como en el partido del Tartiere, la Cultural jugó como siempre. La diferencia estuvo en el equipo de Anquela. Los azules se quedaron a medio camino de todo, atascados en el mismo lugar en el que llevan los últimos tres meses.

El aspecto táctico

El segundo minuto del partido como prolegómeno de lo que iba a suceder en la hora y media restante: la Cultural aprovechaba la indolente presión azul primero y la adelantada defensa después para dejar a Señé solo ante Alfonso, duelo en el que el portero toledano saldría vencedor.

Si en el Tartiere la presión carbayona fue eficaz y obligó a Jesús Fernández, portero de la Cultural en aquel partido, a pegar en largo en casi todos los inicios de juego, ayer Jorge Palatsi no tuvo mayores problemas para encontrar siempre a compañero en disposición de recibir en corto.

Ortiz y Sergio Marcos en una misma altura y Señé, Antonio Martínez y Emi Buendía en otra superior eran suficientes para que la presión azul se diluyera por completo. Cuando eso pasaba, y con Mossa y Diegui desactivados, el ataque de la Cultural encaraba a unos desafortunados Carlos, Forlín y Verdés.

El Oviedo fue alternando el modo de presionar y, cuando esperaba junto el ataque posicional de la Cultural, los centrocampistas locales tenían tiempo suficiente para cebarse con la adelantadísima línea defensiva de los de Anquela a base de pases a la espalda muy sencillos que a punto estuvieron de poner el 2-0 en el marcador.

Pero lo que más preocupaba a la afición oviedista es que prácticamente no había réplica. El partido volvía a mostrar las carencias que el equipo de Anquela lleva arrastrando en los últimos meses, incapaces de generar algo si no es Saúl Berjón el protagonista. El ovetense, desamparado como casi siempre, solo respiraba cuando Mossa le acompañaba en campo rival. Así llegó la única ocasión azul del primer tiempo: conexión del '21' y el '23' que acabó con un centro al segundo palo que Diegui no logró embocar. 

Si bien la fluidez brilló por su ausencia en muchos minutos del primer tiempo, la Cultural siempre encontraba el resquicio por donde hacer daño. Los centrales azules estaban lentos en la anticipación y el espacio generado lo aprovechaban una y otra vez los costados locales, poniendo centros laterales que, también una y otra vez, un gran Alfonso Herrero conseguía desbaratar. 

Con un conjunto azul impreciso con balón cada vez que este no estaba en los pies de los dueños de la banda izquierda, llegar con garantías al área de Palatsi era misión imposible. El descanso pareció cambiar algo y los primeros minutos del segundo tiempo se pudo ver al mejor Oviedo del partido: con paciencia para encontrar las líneas de pase, los azules poco a poco fueron encerrando a una cada vez más nerviosa Cultural.

El balón le quemaba al conjunto de De la Barrera y el bloque visitante parecía más compacto, llevándose las segundas jugadas y merodeando con asiduidad el área leonesa. Aunque no se traducía en ocasiones claras, la sensación de peligro azul se instalaba por primera vez en el Reino de León.

Anquela movió el banquillo y con la entrada de Fabbrini pasó a 4-2-3-1, un esquema que viró en una versión mucho más ofensiva cuando Toché sustituyó a Rocha y Folch se quedó como único centrocampista puro. El último cambio fue el más difícil de entender: Mossa, fiel escudero de Berjón y una de las pocas certezas azules en campo contrario, se iba al banquillo para que Yeboah entrara al campo.

Aarón se convertía en una especie de carrilero izquierdo y el ghanés ocupaba la derecha. El ataque del Oviedo dejó de tener sentido y el partido se partió. La Cultural podía sentenciar en cualquier momento y los azules solo llegaban mediante los arreones típicos de los últimos minutos, pero que se culminaban nunca por culpa de la imprecisión con balón en las zonas de peligro.

Fabbrini tuvo la ocasión más clara del segundo tiempo, pero la Cultural sentenció instantes después. Fin del trayecto. La Segunda quiso que se dieran todos los resultados para poder volver a puestos de playoff, pero el fútbol puso al Oviedo en su sitio. Si bien un milagro en la última jornada todavía podría meter a los de Anquela en la lucha por el ascenso, el juego de los azules obliga a cualquiera a ser ateo. 

Los cambios

Entre el 57' y el 63', se vio la versión más arriesgada de Juan Antonio Anquela. La situación lo requería y el técnico azul no dudó en sacar a Toché y Fabbrini para quitar a un central y a un centrocampista de contención, buscando acumular gente en tres cuartos de campo y arrinconar poco a poco a la Cultural.

Menos sentido tuvo la salida de Mossa. No por Yeboah, su sustituto, si no por dejar tuerta la banda por la que más peligro estaba llevando el cuadro azul. 

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