La Pizarra: Buscando la vuelta de tuerca definitiva

Analizamos en cinco claves el empate del Real Oviedo ante el Mallorca

Anquela durante el Real Oviedo-Mallorca
Anquela durante el Real Oviedo-Mallorca

Oviedo

Juan Antonio Anquela tiró de meritocracia y, después de dos partidos mejorando al Real Oviedo desde el banquillo, apostó por Ibra desde el principio aunque dicha innovación significase cambiar el esquema. Además, premió las buenas actuaciones de Javi Hernández y para dar entrada a Carlos sacrificó a Christian, el único jugador azul hasta el día de ayer en disputar todos los minutos ligueros.

El conjunto carbayón jugó la mejor primera parte del curso (ahí ahí con la del Extremadura) y se fue al descanso con la sensación de que el Mallorca tenía el partido donde quería. Ese es el gran problema del Oviedo en este inicio de curso: que sus buenos momentos de juego no se vean reflejados en el marcador. Los azules siguen a medio camino, pero igual ya han encontrado un destino. 

Un esquema reversible

El habitual 3-4-3 para defender y un 3-5-2 con Saúl algo más anárquico en fase ofensiva. Así se presentó el Real Oviedo al duelo ante el Mallorca. Y le funcionó.

A los azules no les hacía falta tejer una circulación de balón aseada para ejercer un dominio evidente, solo bastaba con dársela a Tejera. Con una presión agresiva que afectaba sobre todo a la segunda línea del Mallorca, los tres centrales locales ejercían un papel fundamental a la hora de acortar el campo y robarle espacio a los bermellones.

Seguramente la posición de Berjón es el aspecto más a explotar del sistema. El ovetense, sin llegar a jugar de mediapunta puro, recibía en posiciones más interiores y dejaba libre el carril para Mossa, que a diferencia de los partidos ante Nàstic y Osasuna, si jugó mucho tiempo cerca de la línea de fondo. 

El rol de Joselu

La primera ocasión del partido reflejó a la perfección lo que pretendía Juan Antonio Anquela: Saúl recibe algo más centrado, Joselu se desmarca hacia dentro arrastrando a su defensor y Yoel Bárcenas aprovecha el espacio para plantarse ante Parera. Con Ibra fijando a los centrales del Mallorca, el onubense estaba cómodo merodeando el área rival.

Además, por primera vez en mucho tiempo, sus caídas a banda derecha eran productivas debido a que la presencia del delantero senegalés era una garantía de remate. La verticalidad de Bárcenas, unida a una técnica superior a la de Diegui, permitían al panameño realizar la diagonal y hacer daño al Mallorca entre central y lateral izquierdo. 

La primera en la frente

Si bien el Real Oviedo bajó sus prestaciones en el tramo final del primer tiempo, esto no se tradujo en ocasiones para el Mallorca. A los de Vicente Moreno les costaba un mundo llegar al área de Champagne y Abdón Prats corría de un lado a otro sin saber bien cual era su cometido.

Pero el gol lo cambió todo. En la primera jugada de peligro, una floja acción defensiva de Mossa y, en menor medida, Carlos y Champagne derivaba en el 1-1. A partir de ahí, Pedraza y Salva Sevilla se hicieron fuertes en la medular y Lago Junior castigaba a la defensa azul. La paciencia que le faltó al Oviedo con balón la empezó a tener el Mallorca, que durante 15 minutos consiguió teñir el escenario de rojo.

Un cambio difícil de hacer

El partido pedía una respuesta desde la banda y Juan Antonio Anquela se movió. El jienense sacrificó a Joselu con el objetivo de recuperar el tempo del partido, a sabiendas que quitar a un delantero cuando vas empatando en casa siempre es sinónimo de pitada. 

El Oviedo pasó a jugar con tres por dentro y, por simple acumulación, calmó el partido desde el centro del campo. La lesión de Saúl privó a los azules de esa dosis de ingenio tan necesaria cuando los espacios desaparecen y a Boateng le quedó un poco grande el rol de mediapunta. 

Buscando el gol a martillazos 

A medida que el Oviedo fue recuperando el pulso del partido, la figura de Bárcenas renació. El panameño, fuera de combate durante el segundo tiempo debido a la falta de ayudas por un lado y a la falta de gasolina por el otro, volvió a recibir cerca del área del Mallorca y sus centros se convirtieron en el principal argumento azul.

Al margen de la clara ocasión de Ibra que salvo Raíllo 'in extremis', todo el peligro generado por el Oviedo en la fase final del partido nació de los costados, sobre todo del derecho. Pero el gol no llegó. El final pudo ser más dramático, pero Champagne realizó su primera gran acción como jugador azul y evitó el gol de Ariday.

A una semana de visitar a uno de los mejores equipos de la competición y a dos de recibir al Sporting, Anquela vuelve a dar una vuelta de tuerca a su idea. Potenciar a Tejera y Saúl y aprovecharse de la capacidad rematadora de Ibra y Joselu, ese parece el plan. Veremos si llega para quedarse. 

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