Solo un deseo: que la pelota entre

El Real Oviedo, en el mejor momento económico de su historia, afronta el 2019 con la esperanza de volver pronto a Primera

El primer equipo y el filial celebrando el ascenso
El primer equipo y el filial celebrando el ascenso

Oviedo

El Real Oviedo anotó su gol más importante del 2018 en noviembre, pero no fue sobre el césped de un campo de fútbol. 15 años después del descenso administrativo a Tercera con el que dio comienzo la época más negra de la historia del club, la directiva carbayona anunció que durante el presente curso se liquidará la deuda histórica de la entidad.

Tras más de una década hablando poco de fútbol y mucho de despachos, el Real Oviedo está saneado y, con el Grupo Carso al frente, es uno de los proyectos más prometedores del fútbol nacional. Pero volvamos a hablar de lo que pasó dentro del césped.

El año comenzó con el Oviedo de Anquela en su mejor momento, coronando la espectacular racha de diez partidos sin conocer la derrota (algo muy meritorio en Segunda) con la victoria en el derbi. El Sporting volvió al Carlos Tartiere 15 años después y Mossa, por partida doble, se encargó de recordar al vecino que las aguas han vuelto a su cauce.

Febrero llegó y el cuadro carbayón era 3º, empatado a puntos con los puestos de ascenso directo. Pero de una forma o de otra, la historia de los dos anteriores cursos se volvió a repetir.

“Antes, los rivales no querían jugar contra nosotros, ahora se pelean por hacerlo”, resumió a la perfección Juan Antonio Anquela. A pesar de todo, el Real Oviedo llegó a la penúltima jornada dependiendo de sí mismo, pero la Cultural fue mejor. Los azules se quedaron sin playoff por el gol average y, por tercer año consecutivo, no se pudo luchar por el sueño.

El gran éxito deportivo del curso llegó de la mano del filial. El Vetusta, con Javi Rozada a los mandos, culminaba una temporada perfecta ascendiendo a 2ªB. Los guajes de El Requexón, que habían ganado el campeonato de Tercera, llegaron por la vía rápida a esa categoría en la que tanto sufrió el primer equipo.

La dirección deportiva decidió dar continuidad al proyecto y Anquela siguió al frente de la nave, decisión con la que estuvo de acuerdo una amplia mayoría del oviedismo. El plan estaba claro: plantilla corta, fichajes que conociesen la categoría y una presencia habitual del Vetusta.

El Oviedo mantuvo a los jugadores capitales de la pasada temporada y reforzó las posiciones donde más había sufrido en la 17/18, así que el verano se saldó con buena nota.

Irregularidad es la palabra que mejor define el comienzo de curso para los azules, que alternan buenas actuaciones con encuentros en los que el equipo no se reconoce. Entre medias llegó una nueva victoria en el derbi. En un Carlos Tartiere menos lleno que en la cita de febrero, pero mucho más encendido, los azules volvieron a superar al máximo rival con Ibra y Alanís como grandes protagonistas.

El que sigue de dulce es el Vetusta, que se ha tomado su vuelta a la división de bronce del fútbol español como la oportunidad perfecta de demostrar a aficionados, directivos y, sobre todo, cuerpo técnico del primer equipo, que pueden ser importantes más arriba.

18 jornadas después, la realidad es que el Real Oviedo todavía no ha encontrado un estilo definido y la clasificación empieza a pesar. Anquela atraviesa su momento más difícil al frente de la nave y, por primera vez, comienza a ser cuestionado por algunos sectores de la afición.

Continuar con el jienense o dar un giro de timón al proyecto deportivo carbayón, esa será la decisión más importante que deberá afrontar la directiva en los primeros días del 2019. Que acierten y la pelota entre, sola falta eso. Lo demás ya está sembrado.

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