Un pulmón y algo más para el Real Oviedo

Dos técnicos de Marco Sangalli en el Alavés y el Mirandés analizan al nuevo fichaje carbayón

Sangalli se lleva el balón ante Marí y Mosquera en un Deportivo-Alcorcón
Sangalli se lleva el balón ante Marí y Mosquera en un Deportivo-Alcorcón

Oviedo

Txurriurdin de pura cepa, dicen los que le conocen bien que Marco Sangalli (San Sebastián, 1992) es un enamorado de Donosti. Criado en Zubieta, cantera en la que entró en alevines y de la que no salió hasta ya sobrepasada la mayoría de edad, Sangalli se tuvo que hacer un hueco en el fútbol profesional lejos de su Real Sociedad. Y no le ha ido mal.

En su último curso en el Sanse, filial de la Real, consiguió debutar con el primer equipo en la élite del fútbol español. Aquella misma temporada, su hermano pequeño Luca, ahora mediocentro en Anoeta, jugó la Champions juvenil y demostraba que la familia Sangalli iba en serio. Ya en verano, Luca ascendió al Sanse y Marco puso punto y final a tres años en el filial y hacía las maletas rumbo a la Segunda División.

Primera parada, Mendizorrotza 

El Deportivo Alavés fue su destino y allí se encontró con Alberto López como técnico. «Yo ya le conocía del Sanse, donde por cierto empezó a jugar de delantero aunque pronto pasó a la banda, así que se puede decir que fue un fichaje mío. Y no defraudó. Es el típico juagdor que yo donde esté lo ficho, te va a dar siempre todo lo que tiene», dice en conversación telefónica con La Voz de Asturias.

Aquel Alavés era bastante diferente a lo que es ahora. En la 18/19 los de Mendizorrotza acabaron el curso undécimos en Primera, a tres puntos de los puestos europeos. En el verano de 2014, los vitorianos venían de evitar el descenso a Segunda B gracias a un gol de Guzmán en el último minuto de la última jornada ante el Real Jaén. Sangalli aterrizó en un equipo cuyo único objetivo era no sufrir en Segunda División.

En este contexto, el de sumar puntos por encima de todo y en el que los jugadores veteranos suelen tener más cabida que los jóvenes que acaban de salir un filial, el nuevo fichaje del Real Oviedo se hizo un hueco. «Físicamente es fantástico, cuando coge la forma es realmente imparable. Con nosotros fue claramente un jugador exterior de mucho recorrido, muy solidario en las ayudas y peligroso desde la banda. Recuerdo una eliminatoria contra Osasuna en Copa que, literalmente, la gana él en la prórroga», recuerda Alberto.

Se amoldó tan bien a su nuevo equipo que la travesía estuvo a punto de durar tan solo unos meses: «En Navidades la Real se pensó seriamente el repescarlo, pero por suerte para nosotros no lo hizo, porque era básico», afirma su técnico de por entonces. Con delanteros de área como Manu Barreiro, Ion Vélez o Despotovic, Sangalli fue el socio perfecto desde el costado derecho: «Buscábamos un jugador exterior para que generara situaciones de centro lateral y funcionó a la perfección, también como revulsivo», afirma López.

Anduva como testigo de su evolución

Tras aquella 14/15, Sangalli firmó por el Mirandés y por primera vez en su carrera se desvinculaba de la Real Sociedad. En Anduva se encontró con la pareja formada por Carlos Terrazas y Javier Álvarez de los Mozos. Este último recuerda con La Voz de Asturias lo que pensó del donostiarra cuando lo vio por primera vez: «Es un jugador que al principio te da la idea de trabajador, rápido, que solo puede jugar de extremo derecho, pero cuando trabajas con él te das cuenta de que también tiene mucho fútbol. Tiene calidad».

Marco dio en Miranda del Ebro un paso más en su formación como futbolista y, siendo pieza clave de aquel 1-3-3-3-1 que dibujaba Terrazas, comenzó a hacer más cosas dentro del terreno de juego. «En varias ocasiones le situamos por dentro, de interior. Desde ahí, al ser tan vertical y potente, nos daba desborde por el carril central y no solo por los costados como se suele decir de él. Su posición natural es la de extremo y seguramente sea donde mejor se encuentra, pero insisto en que no solo es eso», dice De los Mozos, que también fue primer técnico de Sangalli cuando Terrazas fue destituido en noviembre de 2016.

En el tema del gol, el técnico burgalés señala que «Marco es un jugador vertical y que todos los años te puede hacer seis u ocho goles sin problema. No digo que los haga, pero sí tiene la oportunidad para hacerlos porque llega a zonas de remate. Y eso en Segunda es oro».

Tras asentarse definitivamente en la categoría, Alcorcón fue el siguiente paso. «Todos los veranos ha tenido posibilidades de jugar en Primera, me consta. En el Mirandés por ejemplo tuvo ofertas y al final no se concretaron por diferentes circunstancias de clubes», recuerda Alberto López sobre la posibilidad de que Sangalli diese el salto de categoría. En Santo Domingo, primero con Julio Velázquez y luego con Cristóbal Parralo, pulió su llegada a zona de remate y el típico juego de ataques rápidos por los costados del equipo alfarero le vino como anillo al dedo.

Ahora llega a la capital del Principado y lo hace con la vitola de extremo puro y con capacidad para jugar de lateral, pero, como ya hemos podido leer, Sangalli es algo más. «Me alegro de todo lo bueno que le pase y el Real Oviedo es subir un escalón, ahora está más cerca del ascenso», dice Alberto López. «Estoy convencido de que el Oviedo ha acertado con su fichaje», finaliza Álvarez de los Mozos.

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