Debuts para la esperanza

Las nuevas caras de la 19/20 fueron lo más positivo del encuentro del Real Oviedo en Riazor

Obeng remata para hacer el 2-2 ante el Deportivo
Obeng remata para hacer el 2-2 ante el Deportivo

Oviedo

El problema surgido a última hora con las inscripciones de los nuevos fichajes hizo que la alineación que presentó Sergio Egea en Riazor se pareciese más de lo esperado a lo visto el pasado curso. De los once titulares, cuatro eran novedades respecto a la 18/19, aunque Edu Cortina ya había debutado siendo futbolista del Vetusta.

Precisamente Edu fue uno de los jugadores que más acusó la falta de ideas del Real Oviedo para acercarse al área rival. El canterano, mediocentro por detrás de Lolo y Tejera, casi nunca encontraba apoyos cuando tenía el balón y sufría una barbaridad en las transiciones del Deportivo. La muy descompensada presión azul vendía al ovetense y le dejaba en situaciones de inferioridad clarísimas, algo que unido a que tampoco estuvo acertado en los duelos defensivos acabó por condicionar demasiado su partido.

El otro 'novato' de la medular era Lolo González. En ese nuevo rol que ya estrenó en el último partido de pretemporada, el gaditano sufre para hacer daño al rival. Recibir de espaldas entre líneas no es su fuerte y le cuesta dar continuidad al juego. Demasiado alocado al saltar en la presión, aunque eso es más un problema colectivo que individual, mejoró su rendimiento cuando Egea le retrasó y comenzó a jugar de pivote. 

En la última línea del ataque llegaron las mejores noticias. Marco Sangalli fue el jugador azul más regular cerca del área del Deportivo y, después de crear el poco peligro azul del primer tiempo, fue el arma más afilada del segundo para el cuadro carbayón. Encaró, condujo, sacó centros y cargó el área, todo lo que se le puede pedir a un extremo. Su asistencia en el 2-2 fue deliciosa.

En el puesto de nueve, Ortuño y Obeng saldaron su estreno con buena nota. El primero, cuando peor estaba el partido para un delantero, dejó detalles de futbolista capaz. Su juego de espaldas fue el único recurso del Oviedo en el primer tiempo para asentarse cerca del área del Depor, mientras que tras el descanso pudo marcar y siguió pondiendolé las cosas difíciles a los centrales rivales. Obeng, en un contexto más favorable, si fue capaz de ver puerta al rematar a la perfección un gran centro de Sangalli. El ghanés entró al campo con ganas, tiró desmarques al espacio y fue un incordio para Lampropoulos y Somma.

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