El tanto del soriano ante el Tenerife remarca una tendencia positiva desde que llegó al Real Oviedo
13 dic 2020 . Actualizado a las 10:00 h.Seguramente, a ningún otro futbolista del Real Oviedo le sentó peor el parón y posterior confinamiento que tuvo lugar la temporada pasada. Rodri Ríos llegó a ese punto en un buen momento. Había disputado seis encuentros con su nuevo equipo tras un complicado fichaje en enero y ya acumulaba tres goles. Era fijo en los onces de Javi Rozada y, posteriormente, José Ángel Ziganda y ya asumía galones para, por ejemplo, encargarse de los lanzamientos de penalti.
El coronavirus lo frenó todo. También la proyección del soriano que, pese a seguir siendo habitual en las alienaciones de Cuco, perdió gran cuota de protagonismo, fue relegado al banquillo en algunos choques decisivos y en alguno no llegó ni a participar (Mirandés o Racing de Santander).
Nubarrones de dudas se depositaron sobre él. El reset de la pretemporada no funcionó. Sin apenas descanso, Rodri seguía mostrando irregularidad durante los amistosos de preparación. En el último de ellos, en El Toralín, casi en el descuento, llegó la lesión que le apartó de los terrenos de juego hasta las últimas fechas de noviembre. Una luxación acromioclavicular en el hombro izquierdo le tuvo fuera durante 13 jornadas.
En Lugo volvió a calzarse las botas de fútbol. Apenas 8 minutos. Uno más ante el Almería, 13 frente al Alcorcón, 17 en Sabadell y, el pasado viernes, 24 ante el Tenerife. Progresión cuidada por el cuerpo técnico, que llegó a meditar su titularidad y que contará con minutos esta misma semana en Copa del Rey. La idea es que, a partir de enero, Rodri sea una alternativa más para las alineaciones sin ningún tipo de condicionante.
Sus goles, sinónimo de puntos
La pandemia frenó su producción goleadora. Tras el aislamiento domiciliario, el soriano no volvió a ver puerta hasta el pasado viernes. Ni en Liga ni en pretemporada. Antes del parón, Rodri había sumado tres importantes tantos para obtener la salvación. Sin ellos y sin los puntos que supusieron, el Real Oviedo hubiera tenido un camino mucho más embarrado.
El atacante azul se estrenó como goleador en Vallecas ante el Rayo. Aquel día, abrió el marcador en una jugada ensayada y permitió al equipo de Rozada sumar un punto en una complicada visita.
Cuatro jornadas después, en la 30, el soriano dio la victoria a los carbayones al transformar un penalti en el minuto 89 ante el Tenerife. El Real Oviedo llegaba a ese partido entre la espada y la pared tras haber caído en Lugo y a cuatro puntos de la salvación.
Siete días después, en el último encuentro antes del confinamiento, Rodri volvía a abrir el marcador en el 1-2 ante el Extremadura en el Estadio Francisco de la Hera. Otros tres puntos de oro para los asturianos que salían del descenso apenas dos jornadas después de tocar fondo.
Tres goles para un total de siete puntos en un equipo necesitado. El viernes, nuevamente ante el Tenerife, el soriano vio puerta y su tanto sirvió para despejar un partido que se había complicado y sumar tres puntos más. El cuarto gol de Rodri como oviedista supuso el décimo punto para su equipo. Eficacia insuperable.