Ocho perlas de la cultura en Asturias de 2018

Pintura y cine tuvieron especial protagonismo en el calendario cultural del año pasado con la Donación Arango, la exposición de Sorolla, la visita de Scorsese y el repunte de la cinematografía asturiana


En lo cultural, el 2018 asturiano fue un año que nos entró sobre todo por los ojos. Y que dejó una profunda huella en ellos. La pintura, la manifestación más tradicional de las artes visuales, y una de sus derivaciones modernas -el cine- cobraron destacado protagonismo en un calendario en el que quedan anotadas con letras de oro dos extraordinarias y muy visitadas exposiciones de pintura, la presencia de uno de los cineastas más relevantes de las últimas décadas y el reverdecimiento de un festival cinematográfico en el que los realizadores asturianos reclamaron una atención singular. Pero el repaso de algunos de los hitos más relevantes del año cultural que acaba de irse incluye también, por descontado, buena literatura, música y artes escénicas.

Viejos maestros que vinieron para quedarse

El trono indiscutible de la crónica cultural de 2018 corresponde por derecho propio a la majestad de los viejos maestros de la pintura que vinieron a Asturias para quedarse. Y a algunos igualmente magistrales, pero más recientes. Todos ellos ocuparon las salas del Museo de Bellas Artes de Asturias durante siete meses gracias a la apabullante donación del empresario y filántropo asturmexicano Plácido Arango: 33 obras de entre los siglos XV y XX algunas de las cuales se quedaron definitivamente en el centro después de la clausura de la exposición, visitada por más de 70.000 espectadores en un acontecimiento sin precedentes en Asturias. Las que se fueron, volverán cuando lo permitan las condiciones del usufructo vitalicio acordado con el coleccionista en un discreto e impecable proceso capitaneado por el director del museo, Alfonso Palacio. Suyo es también el mérito de haberse ganado la confianza del Museo del Prado para la celebración de Arte y Mito, una cautivadora selección de pinturas de tema mitológico de la Pinacoteca Nacional que se convirtió en otro de los acontecimientos artísticos de 2018 en la región.

La cúpula del Niemeyer atrapó la luz de Sorolla

Otro coleccionista, más pintura y un tercer éxito para la programación cultural del año recién concluido: Pedro Masaveu, Joaquín Sorolla y casi 60.000 espectadores que han ido desfilando a lo largo de la segunda mitad de 2018 por la Cúpula del Centro Niemeyer de Avilés para pasar directamente de los tonos cantábricos y la blancura del conjunto del arquitecto brasileño al prodigio de luz cuajada en óleo por el artista valenciano. Pasión por Sorolla exhibió la mejor colección particular de Sorolla en una original y diáfano montaje que ha convertido, más que ninguna otra actividad, en polo de atracción para visitantes de otras autonomías y del extranjero el centro avilesino.

Scorsese, patrón en la Fábrica de Armas

La Fábrica Scorsese merece figurar en lo más alto del repaso del 2018 cultural por partida triple. Primero, por aquel quien se dedicó el singular espacio diseñado en la antigua Fábrica de Armas de La Vega: un creador poderoso como muy pocos de relatos en imágenes que contribuyó también de forma singular a la renovación de la imaginería y los enfoques cinematográficos. En segundo lugar, por el acierto en el concepto, en la puesta en escena y en la dinamización desarrollados por la Fundación Princesa de Asturias, que cada vez 'exprime con más acierto e impacto el lujo que supone la presencia de premiados como el cineasta. Y tercero, por haber dejado clara la potencia de las antiguas instalaciones fabriles para su uso cultural con el mejor resultado de público concebible. Una prueba y un desafío para impulsar la recuperación de un espacio singular para la cultura en Oviedo.

Asturias en pantalla grande

Este noviembre, como todos los noviembres, el Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) ha puesto el séptimo arte en primer plano. Pero la 56 edición del certamen que dirige Alejandro Díaz Castaño -refrendado en su gestión por unos buenos resultados en lo artístico y lo económico en su segunda edición al mando- se recordará como la que más dio que hablar acerca del cine hecho en Asturias por cineastas asturianos y desde una perspectiva asturiana. El Premio Especial del Jurado a Cantares de una revolución, el largo de Ramón Lluís Bande con Belarmino Tomás en el trasfondo y Nacho Vegas en primer plano resultó ser la mejor prueba de ese reverdecimiento que invita a pensar en una cinematografía asturiana en toda regla.

Incendiarios, Ilegales, punk-raperos

La programación regular de las salas de Oviedo y Gijón y la concentración -excesiva, según algunos- de festivales en el concejo gijonés y el resto de citas festivaleras que saplican Asturias durante la época estival han mantenido bien abastecida de conciertos la agenda musical de 2018, desde el 'mainstream' para todos los públicos hasta el rock sin etiquetas o la electrónica de vanguardia o de pista de baile. Pero al final son los conciertos, no los carteles completos, lo que se recuerda. Y este año en Asturias hay dos en particular que arrasaron: el de los punk-raperos británicos Sleaford Mods en el Gijón Sound Festival -nunca dos tipos, unos sonidos pregrabados y unas cervezas fueron tan incendiarios- y el esperadísimo bolo de Ilegales con su retorno, Rebelión, en la Sala Albéniz. Los de Jorge Martínez, a juego con la calidad de su nuevo álbum, como siempre y a la vez como nunca.

Rebeliones, Violéticas, techno-tonada y sangre fresca

La nueva grabación de Ilegales, el excelente Rebelión con Jorge Martínez y su banda en estado de rabia, queda también como una de las referencias fuera de la escena para la música hecha en estos doce meses en Asturias: un regreso tan esperado como el del cantautor Nacho Vegas, llamando por otros medios a la sublevación a través de su extenso, panorámico y complejo Violética, que presentó en directo en la Laboral con fugaz polémica en redes de aperitivo. También volvió Anabel Santiago, enchufando la tonada y las profundas raíces asturianas de su vozarrón a la energia electrónica en Y_andá. Y, junto a estos regresos, brotes frescos como los de los pop-rockeros Staytons con un álbum de debut repleto de cortes infecciosos como los del sencillo Singularity, o la frescura -esta ya procedente del poso de la experiencia- de delicias tan inclasificables como El buen salvaje de Alberto & García.

La escena debe continuar

Año conflictivo, duro y hasta traumático este 2018 para la escena teatral asturiana, que iniciaba no obstante la travesía con unos Premios Oh! que sellaban la unidad en el sector, tras la fusión de las dos asociaciones profesionales. EscenAstur, la entidad que las representa ahora, ha cruzado el año en pie de guerra con la viceconsejería de Cultura del Principado a cuenta de la gestión de un Circuito de Artes Escénicas que los profesionales dan por casi liquidado. Aún así, el show ha seguido con el admirable ritmo de producción que mantienen las compañias asturianas. Quizá el ejemplo más vistoso, aplaudido y celebrado por el público este año haya sido el divertido montaje Horror. El show que nunca se debió hacer, de Stage Movie. Valga como ejemplo de la energía que, a pesar de los pesares, sigue manteniendo el teatro hecho en Asturias.

Excelentes impresiones

Y, finalmente, por solo recordar una mínima muestra de lo que ha aparecido en las editoriales que -también a pesar de los pesares- mantienen su vigor en Asturias, valgan unas cuantas páginas que llevan un 2018 en su colofón: la imprescindible repesca de Jugadores de billar, de José Avello; la edición de El Pelayo de Jovellanos a cargo de Elena de Lorenzo; las traducciones al asturiano de La Rexenta o El cementeriu marín de Paul Valéry realizadas por Víctor Suárez y Marta Mori, respectivamente; los sabios y hermosos versos de José Luis Argüelles en Gran desconcierto; la Asturias o los asturianos que encuentran acomodo en formato cómic, con Los niños de humo de Aitana Castaño y Alfonso Zapico, o el Gaspar a tiempu completu de Ruma Barbero; los Apuntes de pragmática populista de Xandru Fernández, artículos y microensayos para una época, o el ensayismo militante de Susana Carro en Cuando éramos diosas. Estética de la resistencia de género. Por cierto, 2018 también será recordado como el año en el que abrió por primera vez en Asturias una librería íntegramente dedicada a autoras: La habitación propia, en pleno centro de Gijón.

 

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